El circuito comercial de Encarnación, sostenido históricamente por el turismo de compras, atraviesa una tensión constante entre la actividad y los riesgos que enfrentan los consumidores que se confían y se lanzan a la compra de “ofertas”, principalmente si se hacen por medios virtuales. En ese contexto, en diálogo con PRIMERA EDICIÓN el presidente de la Cámara de Comercio de la vecina ciudad, Daniel Ferreira, expuso una realidad compleja: las herramientas institucionales de Defensa del Consumidor existen, pero resultan insuficientes frente a nuevas modalidades de estafa, en entornos digitales.
“Si bien aquí en Encarnación funciona una oficina de Defensa del Consumidor que está en esfera del municipio, la verdad es que realmente hace aguas por todos lados”, señaló sin rodeos. La crítica de Ferreira no es menor, ya que apunta a una debilidad estructural en la protección del comprador extranjero, en una ciudad donde el flujo de dinero y de turistas que hacen paseos de compras es constante.
Frente a ese escenario, Ferreira hizo hincapié en que desde el sector privado impulsaron alternativas como el denominado “Consejo de Comercio Seguro”, una iniciativa de la propia Cámara pensada para dar garantías a los consumidores, pero reconoció que tampoco es eficaz cuando la transacción no se hace de forma física en un local.
“Dentro de Comercio Seguro se puede chequear si los negocios que ofrecen productos están dentro de esta red de cuidado al consumidor. Sin embargo, el auge de las compras virtuales es terreno fértil para el engaño”, alertó.

“La dinámica fronteriza con ustedes (por Argentina) convierte a nuestra ciudad en un polo de consumo permanente, con picos en temporadas específicas y un flujo sostenido durante el año. Ese mismo movimiento genera oportunidades, pero también abre la puerta a prácticas irregulares”, advirtió Ferreira al referirse a las estafas virtuales.
Y en ese punto fue categórico: “Primero que nada, si van a hacer compras por Internet, la gente se tiene que asegurar que las operaciones se hacen realmente a través de la página de un comercio o empresa real de Paraguay, ya que no siempre es posible determinar siquiera el origen del engaño. A mi parecer, las compras online, en particular, representan un peligro. La gente entra a una página, ve una oferta y compra, porque cree que es un sitio oficial, recién se da cuenta que no lo era cuando la mercadería no llega”, describió.
El problema, aclaró el comerciante encarnaceno, es que muchas de estas operaciones no tienen anclaje territorial: pueden originarse en tanto en Paraguay como en otro país o en redes delictivas más amplias. De hecho, Ferreira reconoció que hay estructuras organizadas que operan desde contextos impensados.
“Hemos tenido problemas con gente que está dentro de las penitenciarías (presos), que tienen directamente una organización para estafar, no solamente tienen todo el tiempo del mundo, sino que todos tienen celular”, agregó. “No todo lo que figura en páginas de internet son ofertas legítimas, algunas de ellas son creadas con el solo fin de engañar”.
“Captación” a desprevenidos
Por otra parte, Ferreira también se refirió a la actividad de individuos que operan desde la calle, captando víctimas mediante engaños directos. “En la Cámara recibimos las denuncias de compradores que estuvieron en Encarnación, hicieron compras y no salieron satisfechos; cuando eso pasa nosotros incluso los acompañamos hasta el comercio donde supuestamente fue engañado para encontrar vías de solución”, detalló.
“Sin embargo, queremos aprovechar para volver a alertar a todos que no se tienen que guiar por aquellos que están en la calle y que de alguna manera los asedian para hacerlos comprar en determinado negocio, porque allí supuestamente le van a hacer algún tipo de promoción o descuento. Tienen que averiguar bien primero si el comercio es confiable, por eso está nuestra página donde se pueden hacer consultas”.
Esta captación directa, según dijo, funciona como puerta de entrada a maniobras más complejas. Por ello su consejo fue directo: “Evitar cualquier intermediación en la calle y dirigirse a comercios con sedes físicas”.

La división de Delitos Económicos recibe las denuncias
“El objetivo inicial cuando un comprador siente que fue engañado es siempre la conciliación que se hace a través nuestro. Si no hay acuerdo, el camino se traslada a instancias formales: el Departamento de Delitos Económicos de la Policía Nacional o bien directamente el Ministerio Público porque muchos de los afectados son turistas”, sostuvo Daniel Ferreira a lo largo de la nota
“El embromado generalmente es argentino o brasileño y no tiene tiempo para quedarse a hacer denuncias”, sostuvo el hombre, por eso, según él, la resolución rápida es estar atento. “Entre las modalidades más frecuentes aparecen los problemas con tarjetas de crédito. Cobros duplicados, montos alterados o manipulaciones sin control del cliente forman parte de las denuncias históricas”.
En ese sentido Ferreira insistió en una recomendación clave: no perder de vista la tarjeta.
“La tarjeta de crédito o débito jamás tiene que salir de la visualización del cliente”, subrayó el dirigente empresarial encarnaceno.
Para él, un punto crítico es el desconocimiento del tipo de cambio. En Paraguay, todas las transacciones se realizan en guaraníes. La falta de familiaridad con la moneda puede derivar en errores o abusos al momento del cobro. Para evitarlo, hay que consultar la cotización antes de comprar.
“Hoy tenés aplicaciones que te dicen cuánto vale cada moneda, esa es la mejor forma de no venir a comprar a ciegas. Hay muchas herramientas que sirven”.





