El modelo forestal en el norte de Misiones volvió a quedar bajo fuerte cuestionamiento tras las declaraciones del abogado especialista en derecho ambiental y docente de la Universidad Nacional de Misiones, José Luis Fuentes. En una extensa entrevista con FM de las Misiones , el letrado trazó un diagnóstico crítico sobre el impacto económico, social y territorial de la expansión de la compañía Arauco, una de las mayores firmas forestales del mundo.
“Arauco es una compañía de escala global, una de las más grandes del mundo en el negocio forestal, pero en Misiones consolidó un esquema basado en la concentración de tierras que condiciona a comunidades enteras”, sostuvo. Según detalló, la firma cuenta con una planta de celulosa, un aserradero de gran escala, una planta de MDF, centrales térmicas y unas 233 mil hectáreas de patrimonio forestal en la provincia.
Puerto Libertad: el caso más extremo
El crecimiento de la empresa, explicó, fue escalonado desde la década del 90 con la compra de Alto Paraná y posteriores adquisiciones de grandes extensiones de tierra. “Se fue generando una cuña territorial que atraviesa buena parte del norte misionero, desde el río Paraná hasta zonas cercanas a San Pedro”, indicó.
Uno de los casos más representativos de esta concentración es Puerto Libertad. “De unas 80 mil hectáreas, 67 mil están en manos de la compañía. Es un nivel de extranjerización altísimo. El pueblo no puede crecer, no hay tierras disponibles para viviendas ni para otras actividades productivas”, afirmó. Y fue más contundente: “Estoy seguro de que es uno de los municipios más extranjerizados del país”.
El impacto laboral es otro de los ejes centrales del cuestionamiento. Fuentes aseguró que el modelo forestal no solo no generó el empleo esperado, sino que implicó pérdidas concretas. “Se perdieron aproximadamente 400 puestos de trabajo. Hubo promesas de desarrollo, de centros logísticos, de inversiones, pero con el paso del tiempo vemos que no se cumplieron”, señaló. En ese sentido, remarcó que la generación de empleo es baja en relación a la magnitud territorial: “Estamos hablando de uno o dos empleos cada 100 hectáreas, incluso incluyendo la industria”.
“La gente se fue”: despoblamiento y crisis social
El diagnóstico social que trazó es aún más alarmante. “La gente se fue. Desaparecieron parajes enteros que tenían vida, como Delicia 15, Delicia 22 o Delicia 31. Hoy no hay trabajo, no hay alternativas y no hay proyecto de futuro para los jóvenes”, expresó. Según explicó, esta falta de oportunidades genera consecuencias profundas: “Cuando no hay horizonte, aparecen problemáticas como los consumos. Es un caldo de cultivo muy complejo”.
En localidades como Puerto Piray, recordó, hubo experiencias de organización comunitaria que lograron recuperar parte de las tierras para producción, aunque consideró que son excepciones dentro de un escenario general de concentración. “Son casos importantes, pero aislados frente a una problemática estructural que afecta a toda la región”, indicó.
Productores ahogados y precios en crisis
El impacto también alcanza a los pequeños productores forestales. Fuentes explicó que el cambio en el modelo productivo, con mayor autoabastecimiento por parte de la empresa, redujo la demanda a terceros. “Hoy un productor de pino cobra por la madera del raleo el equivalente a un kilo o kilo y medio de carne. Es una situación extrema”, graficó.
Además, advirtió que la concentración de tierras no solo tiene efectos económicos, sino también estratégicos. “Misiones es la provincia con mayor porcentaje de tierra extranjerizada del país, cerca del 14%. Eso afecta a nuestra soberanía”, sostuvo. En ese contexto, mencionó la relevancia del Acuífero Guaraní y los impactos que puede generar el uso intensivo del suelo.
“Debajo de nuestros pies está una de las reservas de agua dulce más importantes del mundo. El uso del suelo impacta directamente en su disponibilidad”.
El abogado también denunció situaciones de presión sobre comunidades indígenas. “Hay comunidades que están en pequeños fragmentos de tierra rodeadas por miles de hectáreas de la empresa y sufren un constante asedio”, afirmó. Incluso relató experiencias personales en territorio: “A los pocos minutos de llegar, ya había personas vinculadas a la empresa preguntando qué hacíamos. Eso muestra el nivel de control territorial que existe”.

Un modelo en crisis
Para Fuentes, el balance del modelo forestal es claro. “Ha fracasado. No es una opinión, es un dato objetivo: hay menos trabajo, más pobreza y pueblos que se están vaciando”, aseguró. Sin embargo, planteó que la discusión no pasa por la salida de la empresa de la provincia. “La empresa no se va a ir. Está en un lugar donde el pino crece más rápido que en gran parte del mundo. El desafío es otro”, explicó.
En ese sentido, propuso avanzar en una revisión profunda del esquema actual. “Hay que analizar los costos, los impuestos, el impacto real en empleo y el rol del Estado. No puede ser que haya tantos beneficios y tan pocas cargas”, sostuvo. También remarcó la necesidad de planificación a largo plazo: “Hay que pensar cómo van a crecer estos municipios en los próximos 30 o 40 años, dónde va a vivir la gente y qué se va a producir”.
El especialista planteó una serie de medidas para revertir la situación:
- Revisar el esquema impositivo y de beneficios
- Evaluar el impacto real en empleo
- Fortalecer controles estatales
- Planificar el uso del suelo a largo plazo
- Impulsar la diversificación productiva
Finalmente, insistió en la necesidad de diversificar la matriz productiva para revertir la crisis social. “Si no hay diversificación, no hay trabajo. Y sin trabajo, los pueblos están condenados a desaparecer”, advirtió.
También llamó a un debate amplio en la sociedad: “Esto no es un problema solo del norte, es un problema de todos los misioneros. Hay que discutir el modelo con datos sobre la mesa y decidir qué provincia queremos”.












