La denuncia de una madre, quien relató que su hija de 14 años fue mordida por una palometa en la playa El Puma de Candelaria, reabrió el debate sobre los riesgos de bañarse en sectores no habilitados y sin guardavidas. Según el testimonio, en el lugar no había personal de seguridad acuática al momento del hecho.
El tema fue abordado en la FM 89.3 Santa María de las Misiones, donde el director de Seguridad Acuática de la provincia, Franco Bacigalupi, explicó que la playa mencionada no se encuentra habilitada oficialmente y remarcó que esa condición cambia por completo el escenario de responsabilidades y riesgos.
“Que haya arena, sombrillas o incluso un mangrullo no quiere decir que una playa esté habilitada. Es el municipio el que decide la habilitación”, subrayó Bacigalupi. En ese sentido, indicó que, hasta el momento, no existe información oficial que confirme la habilitación de El Puma, por lo que quienes ingresaron al agua lo hicieron en un sector no apto para el baño.
El funcionario explicó que esa playa estuvo concesionada en otro momento y que, en esos casos, es el municipio el que debe exigir al concesionario la habilitación correspondiente y la presencia de guardavidas. “Justamente esta semana comenzamos con las inspecciones y ahí vamos verificando qué playas y piletas están habilitadas y cuáles no”, detalló.
Bacigalupi advirtió que el calor extremo suele empujar a la gente a ingresar al río en cualquier punto de la costa, incluso en lugares prohibidos o inseguros. “Muchas veces tenemos el río al lado de casa, en el patio, y la gente entra igual. Lo ideal sería contar con más lugares habilitados, pero hay municipios que no pueden hacerlo”, señaló.
Como ejemplo, mencionó el caso de Posadas, donde el municipio mantiene habilitada la playa durante todo el año y colocó una malla de protección para reducir el riesgo por palometas y rayas. Sin embargo, aclaró que se trata de un problema estructural que no puede eliminarse por completo. “Después de la represa, este fenómeno se potenció. La malla ayuda, pero no es 100% segura”, explicó.
Según relató, cada dos o tres días se realizan tareas de limpieza dentro del área protegida para retirar palometas que logran ingresar. “Esto puede volver a repetirse, incluso en playas habilitadas”, advirtió.
El director de Seguridad Acuática insistió en que el mayor peligro aparece cuando se ingresa al agua en zonas no habilitadas, donde no hay control ni asistencia. Además, señaló que existen momentos del día de mayor riesgo, como el mediodía y la tarde, cuando las palometas suelen estar más activas.
Respecto al comportamiento de estos peces, Bacigalupi explicó que no atacan por alimentación, sino por defensa. “Cuando hay mucho calor, mucho movimiento o barullo, se excitan y reaccionan. Nos estamos metiendo en su hábitat y tenemos que asumir esos cuidados”, remarcó.
También brindó precisiones sobre la presencia de rayas, que suelen aparecer en sectores donde hay alimento, muchas veces atraídas por restos de comida que deja la gente en la costa. En ese punto, explicó una contradicción frecuente en las recomendaciones: para ahuyentar rayas se aconseja arrastrar los pies y generar vibración, pero ese mismo ruido puede atraer a las palometas.
“El ecosistema hoy es apto para estos peces y no hay forma de erradicarlos. Ni siquiera con pesca se reduciría el problema”, sostuvo. Por eso, insistió en que la prevención sigue siendo la principal herramienta.
Durante la entrevista, Bacigalupi amplió el análisis al contexto provincial y advirtió sobre la gran cantidad de lugares informales de esparcimiento que existen en Misiones. “Hay muchos sitios que la gente ‘habilita de hecho’: chacras, lagunas, arroyos donde toda la vida se metieron, pero hoy esos lugares tienen piedras, pozos, saltos y no son seguros”, explicó.
En cuanto a las habilitaciones formales, indicó que actualmente hay cuatro municipios adheridos al sistema: Candelaria, Posadas, Oberá y Eldorado. Aun así, reconoció que no hay guardavidas suficientes para cubrir todos los espejos de agua, y planteó la necesidad de crear más escuelas de formación en puntos estratégicos de la provincia.
El funcionario también se refirió a un tema sensible: los ahogamientos, que vuelven a repetirse cada verano. Detalló que desde septiembre del año pasado ya se registraron nueve personas fallecidas, más de la mitad niños.
“La distancia de seguridad con un niño es un brazo. No es estar tomando sol mientras el chico está en el agua”, advirtió.
Bacigalupi insistió en que muchos accidentes se producen por exceso de confianza, desconocimiento del lugar o porque las personas no saben nadar. “El pánico bloquea, incluso a quien sabe nadar. No hace falta meterse hasta el cuello para refrescarse”, señaló, y también alertó sobre el uso de elementos de flotación que pueden volverse peligrosos.
Finalmente, reiteró el mensaje central: respetar las zonas habilitadas. “No podemos prohibir que la gente ingrese al agua, pero si lo hace, que sea hasta la cintura, con cuidado, sin tirarse de cabeza. Nuestras costas son muy irregulares: en un metro pasás del tobillo al cuello”, explicó. Y recomendó que, incluso en playas habilitadas, se consulte siempre al guardavidas sobre los sectores seguros.



