COMANDANTE ANDRESITO. A más de un año de haber perdido todo por el desborde del arroyo San Francisco, y entre denuncias de que mucho de lo que llegó quedó en manos que no debían, los inundados de este municipio -hoy habitantes provisorios del barrio Villa Nueva- denuncian sentirse incómodos, al descubrir que los papeles firmados con el Municipio al recibir sus nuevas viviendas son sólo un comodato y con fecha de vencimiento. Es decir, las tierras y las casas no son de ellos sino del Municipio y se les prohibe incluso realizar cualquier tipo de mejora. “Como la casa es muy chica y somos seis en la familia, comencé a levantar un cuarto más, pero vino el personal municipal y me hizo tirar todo abajo con la amenaza de que, si no lo hacía, me sacaban la casa. Tiré todo y perdí material y trabajo”, explicó uno de los vecinos.De prestado“Estamos viviendo de prestado”, definió Alberto Tass a PRIMERA EDICIÓN. “La mayoría de nosotros no entiende mucho de papeles y cuando firmamos nos dijeron que con ese papel el terreno y las casas eran nuestras, pero nos engañaron: nos asesoramos y resulta que en realidad estamos viviendo de prestado y dentro de cinco años nos pueden echar así porque sí, sin explicación, porque no les caemos simpáticos o porque no le chupamos la media al intendente, que es el que firmó el famoso comodato”.Las viviendas muestran grandes deficiencias en la construcción y en ellas se observan grandes rendijas entre los tablones y poco espacio para las familias numerosas. “Casi todos somos familias numerosas y el espacio es muy poco, pero nos obligan a vivir hacinados: tenemos terminantemente prohibido hacer cualquier tipo de mejora, no podemos ni agrandar ni agregar nada”, denunció Carlos Moura, quien explicó que “todos los que quisimos hacer algo fuimos advertidos por la Municipalidad de que nos iban a echar. Los que empezaron alguna construcción debieron tirarla abajo, ¿es justo esto? Nos obligan a vivir en condiciones indignas”.Fuertes denuncias“Si la casa es nuestra, como anunciaron en todos los actos, ¿por qué no podemos acomodarla a nuestra necesidad?”, preguntó Fátima, quien vive junto a su marido tarefero y cinco hijos “¿Qué hicieron con toda la plata y cosas que vinieron? Resulta que las tierras y las casas son de ellos, se las compraron para ellos, no para nosotros. ¿Y las cosas? Llegó un montón de donaciones de ropa y electrodomésticos y desaparecieron. Todos sabemos que muchos de esos electrodomésticos los bajaron en un negocio que trabaja con el intendente, acá no llegaron”, denunció y sentenció: “Estos tipos aprovecharon nuestra necesidad y la solidaridad de la gente para robarse un montón de cosas”.“Acá lo cierto es que vino mucha plata, no sabemos cuánta, e hicieron negocio con la compra de los terrenos, con la madera que había, con la construcción de las casas y encima no son nuestras. Si dentro de cinco años nos quieren echar, legalmente pueden hacerlo, el papel que firmamos dice eso y firmamos engañados, nos dijeron que terreno y casa iban a ser nuestros”, protestó Sergio Baz, joven padre de familia. “Además, fíjense el listado de beneficiarios: van a ver que hay empleados municipales y punteros del intendente”.Así, los inundados de Andresito, que conmovieron a la provincia y al país y que despertaron una enorme ola de solidaridad, se encuentran, dada la documentación firmada, en una precaria e inestable situación que contradice todos los anuncios oficiales al respecto.





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