ARISTÓBULO DEL VALLE. El “túnel verde” que se había formado en la paisajística ruta provincial 7 -que une Jardín América y Aristóbulo del Valle- está desapareciendo por obra y arte de las máquinas retroexcavadoras que arrancan los árboles de raíz, con el consiguiente impacto ecológico en la zona aledaña al parque provincial Salto Encantado del Valle del Cuñá Pirú. Una empresa contratista de la Dirección Provincial de Vialidad (DPV) inició el desmonte de una franja de siete metros de ancho y varios kilómetros de largo al costado de la calzada, en el marco de una nueva “megaobra” del Gobierno de Misiones Se trata de una “inversión” de 33 millones de pesos en el “mejoramiento de banquina” de la arteria que conecta las rutas nacionales 12 y 14, y que es una de las vías más directas para llegar desde Posadas o Iguazú a la ciudad natal del gobernador Maurice Closs. El desastre ecológico que provoca la obra por la desaparición de árboles y el “despeje” de una franja verde de características únicas podría acrecentarse con el aumento de la mortandad animal en la zona, ya que las especies protegidas deberán transitar un trecho mucho más largo para cruzar de un lado al otro, según advirtieron desde el grupo ecologista Cuñá Pirú. Además, se prevé que los vehículos marcharán a mayor velocidad al ampliar el margen de maniobras en una arteria que hasta la fecha no integra las estadísticas “rojas” por la cantidad de accidentes de tránsito. La ruta rodea las 20 mil hectáreas que componen una franja de selva fuertemente protegida, tanto las 14 mil del Parque Provincial propiamente dicho como las 6.000 que pertenecen a la Universidad Nacional de La Plata y que próximamente pasarán a sus dueños originarios: los miembros de las comunidades mbya que viven en este pedazo de monte. Los vecinos de Aristóbulo del Valle se encuentran en alerta por el impacto generado y esperan que “se frene de inmediato” y se readecúen las obras para amortiguar el daño. Raúl Bregagnolo, de la asociación ecologista Cuñá Pirú, recordó que fueron muchos los años de lucha y concientización para proteger este parque, “uno de los pocos que mantiene la condición de intangibilidad porque hace décadas está libre de la explotación forestal”. “No estamos en contra del progreso o de los mejoramientos de lo que ya existe, pero entendemos que debe minimizarse el impacto. No hacía falta arrasar siete metros al costado de la calzada y arrancar los árboles de la manera que lo hicieron, creo que tienen que frenar y readecuar el proyecto con estándares de manejo que contemplen el menor impacto posible, porque el daño es tremendo de la manera en que están realizando las obras”, protestó. Todavía falta la fibra ópticaMientras la empresa contratista avanza kilómetro a kilómetro arrasando con el túnel verde, vecinos de Aristóbulo recordaron que todavía faltan obras que también traerán fuerte impacto sobre toda la zona, como la colocación de los conductos para la llegada de la fibra óptica. “Dudamos seriamente de que esta obra tenga un estudio de impacto ambiental realizado previamente”, dijeron las fuentes, preocupadas por el cambio abrupto del paisaje en un área que por ley protege la cuenca y el profundo cañadón del arroyo Cuñá Pirú y la selva circundante, que se encuentran en buen estado de conservación. En el parque se divisaron especies protegidas y en peligro de extinción como el yaguareté, el gato onza, el tapir, la corzuela enana y el pecarí labiado, además de 175 especies de aves reconocidas. Otros 33 millones en pleno año electoralLa ruta provincial 7 es una de las de mayor valor paisajístico de Misiones, porque rodea el cañadón del Parque Provincial Cuñá Pirú. De hecho, sus dos miradores hacia el océano verde de la selva son grandes atractivos para el turismo, que en estos puntos puede dimensionar con todos los sentidos la importancia de las leyes de protección que convierten a Misiones en una provincia de avanzada. Esto, hasta que surge algún interés que sea “superior”, como en el caso de las obras por 33 millones de pesos que ejecuta el Gobierno provincial en un año electoral.El desaguace del túnel verde que caracteriza a esta ruta comenzó hace más de un mes. El objetivo es avanzar en la construcción de banquinas pavimentadas de un metro y medio a cada lado de la calzada a lo largo de 23 kilómetros. Cuando se licitó la obra, en febrero de este año, el presidente de Vialidad Provincial, Leonardo Stellato, aseguró que se iba “a preservar el ambiente natural en los más de 20 kilómetros de la obra, ya que parte del trayecto cruza por un parque provincial”.Según los anuncios de entonces, “de los 39 kilómetros de extensión que tiene la ruta entre Jardín América y Aristóbulo del Valle, solamente se trabajará en 23 kilómetros, dejándose el trayecto lindante con las comunidades mbya guaraníes y los arroyos Cuñá Pirú I y II para otra etapa. Esto es porque en ese sector se prevé hacer una travesía especial donde se preserve el espacio natural”. Mientras, el “otro” espacio se está sacando de cuajo.





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