Lo que supo ser un espacio de paz y oración para los fieles de la parroquia Cristo Rey, hoy se encuentra envuelto en una atmósfera de tensión debido a que la ermita de la Virgen María, emplazada en la avenida Comandante Andresito y calle Trípoli, se transformó en un “campamento” improvisado de un puñado de personas en situación de calle, lo que genera malestar entre los vecinos de la Chacra 54, quienes además ya vivieron situaciones de inseguridad.
Desde hace algunas semanas, el paisaje cotidiano cambió drásticamente. Lo que comenzó como un refugio temporal frente a las inclemencias del tiempo durante las noches, derivó en una ocupación permanente de la ermita. El lugar exhibe hoy una acumulación de bolsas de grandes dimensiones, colchones y objetos diversos que desdibujan la función original del predio.
El reclamo vecinal no nace del prejuicio, sino de la convivencia diaria que se volvió insostenible. “Estas personas no respetan el espacio, duermen allí y hacen sus necesidades muy cerquita. No se trata de echarlos o dejarlos sino de asistirlos y ordenar, hacerles entender que si bien se trata de un espacio público no pueden estar allí las 24 horas todos los días”, relató Ramón López, vecino que habitualmente se acerca a rezar a ese sitio.
Agregó que “no tenemos nada en contra de esta gente pero lo que buscamos es que respeten el espacio, no pueden quedar allí a vivir, como lo están haciendo ahora”.
Vulnerabilidad sobre ruedas
La preocupación de la comunidad también tiene un costado humano que estremece. Entre el grupo de hombres que ocupa la ermita, se encuentra un anciano en silla de ruedas que pasa largas horas solo. Según los testimonios recolectados, el hombre ya ha deambulado por otros puntos críticos de la ciudad, como la zona de las avenidas Bustamante y Santa Catalina, como así también en Lavalle y Andresito.
“Hasta donde sabemos desde la Municipalidad y de Bienestar Social ya relevaron a esta gente, entendemos que le dan una ayuda pero después regresan a instalarse en la zona como si nada. La verdad que nos genera impotencia la situación”, explicó Andrea Barrios, también vecina de la chacra 54.
Inseguridad
La plaza Carlos Madelaire es utilizada por numerosas personas para realizar actividades aeróbicas y en el extremo opuesto a la ermita, cuenta con juegos infantiles. “No somos quienes para juzgar, pero la presencia de estas personas atrae a otras porque al principio eran tres o cuatro y ahora hay momentos en que son unas diez, por las noches. A veces beben de más, revisan los contenedores de residuos y más de una vez tiraron las bolsas con basura en cualquier lugar”, detalló Barrios.
También recordó que “esta semana, el showroom ubicado acá en la esquina de Trípoli y Andresito sufrió la rotura de su vidriera a piedrazos y se llevaron varias ropas. Ese hecho es un parámetro de que la zona está desprotegida. Incluso se turnan para no dejar el lugar y hay quienes durante el día van a rebuscarse hasta el supermercado de Lavalle y Andresito, después vuelven pero dejan todas sus bolsas en la ermita”.
En la misma línea, apuntó que “nuestro pedido es unánime, queremos mayor presencia policial, también que a quienes le corresponda, que ayuden a esa gente que hoy está metida allí, viviendo bajo el techo de la ermita y así podamos recuperar nuestro espacio religioso. La comunidad espera que la Virgen pueda volver a ser visitada en un marco de respeto y limpieza”.





