PANAMBÍ. “La coincidencia es total”, le dijo ayer una fuente a PRIMERA EDICIÓN, mientras intentaba mantener la cautela. Es que la novedad les devolvió el ánimo a los investigadores que trabajan desde hace casi una semana en la masacre de Panambí: huellas halladas en una caja de zapatos encontrada en casa de los Knack pertenecen al ex prefecturiano detenido en averiguación del hecho.El trabajo policial finalmente rindió frutos. Después de que los primeros cotejos resultaran negativos y cuando las autoridades comenzaban a apuntar hacia otras hipótesis, la Criminología colaboró para dar un paso gigante rumbo al esclarecimiento del triple homicidio.La noticia comenzó a circular alrededor de las 15 de ayer, cuando el ministro de Gobierno Jorge Franco -que por la mañana había recibido a familiares de las víctimas- llamó a una conferencia de prensa urgente relacionada con el crimen que conmueve a la provincia.“Estamos en condiciones de informar que se han cotejado huellas dactilares tomadas en el lugar y que éstas coinciden, observadas por cinco criminólogos y evaluadas mediante cuatro métodos científicos (…), con las obtenidas de una de las personas detenidas en uno de los allanamientos”, informó el funcionario a los medios de comunicación.La noticia fue como un bálsamo para quienes siguen de cerca el caso. Y motivo de desahogo tanto para los familiares de las víctimas como para todos aquellos que esperan que la causa se esclarezca. En el seno de la investigación, hasta se animaron a decir que con estos resultados el triple crimen está prácticamente esclarecido.De una u otra manera, lo cierto es que con el correr de las horas la información comenzó a circular y este medio pudo saber que las huellas dactilares halladas en la caja de zapatos pertenecen al ex integrante de la Prefectura, de 51 años, detenido el último martes en el barrio Elvira de San Javier.En esa casa la Policía secuestró dos pistolas, un revólver y una escopeta, que se sumaron al verdadero arsenal hallado en un taller de la avenida 25 de Mayo, donde había granadas y hasta explosivo, entre otras tantas cosas. El propietario de ese predio, un paraguayo conocido en el pueblo como Marcial -de unos 45 años- está prófugo desde ese día.En aquella oportunidad se produjo la segunda detención firme que tiene la causa -hubo varios demorados, pero todos fueron liberados a las pocas horas- y que involucró a un hombre de 44 años que cayó en su casa del barrio Malvinas, donde se secuestró un Volkswagen Bora. Hasta ahora, a ese hombre las pericias dactilares no lo comprometen, aunque todavía nada está dicho.Lo cierto es que la Policía halló unas diez improntas que comprometen seriamente al ex integrante de PNA, detenido actualmente en Oberá, tal como el otro involucrado, pero en comisarías distintas.Por otra parte, al decir de varios detectives, el resultado de esas pericias -que continuarán hoy- termina de confirmar lo que se sospechó en un principio, que vincula el salvaje hecho a un violento asalto armado y hecha por tierra otras versiones como la de un “ajuste de cuentas”. De todas maneras, todo es por el momento materia de investigación.En ese sentido, las sospechas apuntan entonces a una megabanda “multifacética” ligada a los delitos de frontera pero también a salvajes asaltos relativamente organizados, como el que sufrieron los Knack. Y también la pista de un entregador que “vendió” la información del cobro de los 460 mil pesos por parte de Cristian, actualmente internado. Por eso cobra tanta importancia saber dónde está Marcial: su detención podría terminar de cerrar el círculo.Así las cosas, la investigación continuaba anoche en Panambí y la zona a la espera de nuevos resultados. El principal avance, el paso más grande que tuvo la investigación y que seguramente resultará clave, ya está dado. El dinero, los otros ladrones yel misterioso llamado anónimoEl de ayer fue el avance más claro en la investigación por la masacre de Panambí. Sin embargo, aún restan varios puntos que los investigadores intentan dilucidar.Uno de ellos es, por ejemplo, el destino del dinero sustraído a los Knack, una suma cercana al medio millón de pesos, que Cristian había cobrado y que, se presume, los ladrones tenían el dato.Otra arista en la que trabajan los detectives tiene que ver con el resto de los delincuentes, ya que las víctimas hablaron de al menos cuatro encapuchados y hasta anoche había dos detenidos y un prófugo.Y finalmente, aquel llamado anónimo que permitió llegar a los sospechosos. ¿Fue acaso el cuarto involucrado, que huyó con el dinero y “vendió” a sus compañeros? Nada está descartado. Todo forma parte, por ahora, del misterio irresuelto.





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