BUENOS AIRES (Medios digitales). Lo que era una familia y un grupo de chicos buscando desesperadamente a una adolescente de 16 años de la que no sabían nada desde hacía 24 horas, en un abrir y cerrar de ojos se convirtió en un crimen macabro que conmueve al país. La nueva víctima: Ángeles Rawson, quien estaba desaparecida desde el pasado lunes en el barrio porteño de Colegiales, fue hallada muerta ayer a la mañana en la planta de tratamiento de residuos de Ceamse, en José León Suárez.El macabro hallazgo fue reportado a las 11.30 de ayer, cuando un camión de descarga procedente del barrio de Colegiales llegó al lugar y depositó los residuos. Un operario se topó con el cadáver de la menor, con el rostro desfigurado, atado de pies y manos, con una soga en el cuello, dentro de una bolsa y vistiendo el uniforme de gimnasia escolar de un colegio, el mismo con el que fue vista por última vez. Había sido violada y estrangulada. Se cree que el cuerpo había sido trasladado en un camión desde la planta de Colegiales –en Concepción Arenal y Cramer– hasta el predio central de José León Suárez, donde se recicla, clasifica y destruye basura de la Capital Federal.La jovencita se retiró el pasado lunes a las 9.30 de un predio del mismo Ceamse, ubicado en las calles Concepción Arenal y Cramer, en Colegiales, donde concurría junto a sus compañeras, a las clases de educación física del colegio “Virgen del Valle”. Caminó una cuadra con una compañera, y se despidió. Su última frase“Voy a comer y vuelvo”, le dijo a sus amigas la última vez que fue vista por sus conocidos. Para regresar a su casa, Ángeles solía caminar unas ocho cuadras, por la calle Costa Rica, doblaba en Ravignani y por esa acera llegaba a su casa, situada entre Paraguay y Santa Fe del citado barrio porteño. Sin embargo, esta vez no llegó, y tampoco asistió al turno tarde del colegio, ubicado en Jorge Newbery al 2800. “En su Facebook no hay nada sospecho que pueda indicar que estuviera en algo fuera de la rutina de los lunes. Tampoco tenía novio”, dijo su madre, quien no encontraba consuelo tras ser notificada del hallazgo del cuerpo. La autopsia indicó que fue asesinada entre las 11.30 y las 17 del pasado lunes. El hermano de la menor, Juan Cruz, relató que la chica iba todos los lunes a Educación Física, a un predio del Ceamse. Además, reveló que desde el teléfono de Ángeles se mantuvo una comunicación telefónica de 10 minutos con un banco a las 9.43 de ese lunes (es decir 13 minutos después de que fue vista por última vez). A las 10.59, se realizó una recarga de $50, a pesar de que, según relató el hermano, no le habían dado plata a la joven. Pamela, novia de uno de los hermano de Ángeles, describió a la chica como “super tranquila” y recordó lo último que le dijo la joven a sus amigas después de la clase de Educación Física: “Voy a comer y vuelvo”. ¿Qué resta determinar?Para llegar a él o los autores del crimen, los investigadores buscan determinar qué sucedió con Ángeles desde que se despidió de sus compañeras hasta el mediodía, cuando debía regresar de su casa al colegio. Una de las hipótesis es que la joven fue capturada en el recorrido a su hogar. El otro punto clave a determinar es cómo llegó el cuerpo al predio del Ceamse desde Colegiales. Una de las posibilidades es que Ángeles haya sido atacada y abusada en las inmediaciones y arrojada a un contenedor de basura, que luego fue depositado en el centro de acopio de Matienzo y Conesa. Otra hipótesis similar es que una vez de ser abusada, haya sido trasladada con vida al Ceamse y allí asesinada, o, en otro caso, que fue asesinada fuera del lugar y luego arrojado el cuerpo. Se sabe que tras ser violada fue golpeada brutalmente y estrangulada. Hace diez años, un caso similar Hace diez años un caso similar, aún impune. El caso de Ángeles Rawson hizo recordar inmediatamente al homicidio de Lucila Yaconis, una chica asesinada cuando se resistió a ser violada a pasos de su casa, en el barrio porteño de Núñez. El crimen, aún impune, ocurrió el 21 de abril de 2003, en el paso a nivel de la calle Paroissien, cuando Lucila Yaconis, de 17 años, volvía del colegio con el uniforme del Instituto General de San Martín y se cruzó con un hombre que intentó violarla. Como ella se resistió, la mataron tapándole la boca y la nariz y abandonaron su cuerpo en un terraplén de pastos altos junto a la vía del ferrocarril Mitre.Al igual que en el caso de Ángeles, la madre de Lucila salió a buscarla preocupada porque la chica no aparecía, pero al volver a su casa se encontró con vecinos amontonados en su esquina.





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