
A un año de la tragedia del arroyo Yazá, el dolor y las secuelas emocionales continúan presentes entre los sobrevivientes y sus familias. El siniestro ocurrió durante la madrugada del 26 de octubre de 2025, dejó nueve personas fallecidas y entre ellas siete jóvenes vinculados a las facultades de Ingeniería y de Arte y Diseño de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), además de 29 heridos. Entre quienes lograron sobrevivir se encuentra Emilio Giménez, oriundo de Eldorado, cuya madre, Carolina Haiber, relató cómo continúa la vida familiar después de aquella experiencia.
En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, Carolina reconoció que el paso del tiempo todavía no logró aliviar completamente el dolor que dejó el accidente. Al describir cómo se encuentra actualmente la familia, expresó que “estamos con días bien y otros días… Se recuerda todo como ayer, está todo muy reciente en los recuerdos. Duele muchísimo, todavía duele”.
Respecto al estado de salud de Emilio, explicó que su recuperación física fue favorable, aunque persisten algunas reacciones vinculadas con el accidente. Según contó, “por ahí, cuando viaja, cuando viene a Eldorado, se llega a quedar dormido en el colectivo y tiene un movimiento medio fuerte el cole, se despierta, se asusta. Quedó con ese miedo del accidente”.
La mujer recordó que las lesiones sufridas por su hijo fueron importantes y requirieron atención médica durante su internación. Emilio presentó una perforación pulmonar, traumatismo de cráneo y lesiones en el tórax, además de fracturas en las costillas. Sin embargo, destacó que al momento de recibir el alta médica ya había mostrado una evolución favorable. A pesar de esa recuperación, consideró que las consecuencias psicológicas resultaron más difíciles de superar, ya que “emocionalmente por ahí es lo que más le afectó”.
El accidente también produjo cambios en la vida académica del joven, quien decidió abandonar la carrera de Ingeniería y continuar sus estudios en la Facultad de Artes, en Oberá. “Yo le dije que está bien, que no importa en qué facultad estudie, mientras que estudie”, comentó. Actualmente, Emilio continúa viviendo en Oberá, ciudad a la que regresó después de un tiempo, y visita a su familia en Eldorado cuando tiene la posibilidad.
Según explicó esta madre, Emilio no brindó declaraciones a los medios de comunicación desde el accidente porque no desea revivir aquella experiencia. “Trata de seguir normalmente. Trata de no pensar, trata de no hablar”, aseguró y que respeta esa decisión.
Sobre el vínculo con las demás personas afectadas por la tragedia, señaló que Emilio conocía a algunos de los jóvenes por compartir el ámbito universitario, aunque no tenían una relación de amistad cercana. Por su parte, Carolina recordó que tuvo contacto con el padre de Jonás, a quien conoce por ser prácticamente su vecino, y con la madre de Tadeo, quien se comunicó con ella mientras Emilio permanecía internado en Oberá.
Al hablar sobre sus propias emociones, la mujer reconoció que todavía necesita procesar lo ocurrido y que determinadas situaciones cotidianas le generan angustia. “Yo por lo menos necesito un tiempo más, porque me cuesta. Al ver una noticia o el mismo colectivo pasar acá por Eldorado, cuando lo veo me hace sentir mal y me largo a llorar”, expresó.
La preocupación también se mantiene cada vez que Emilio debe trasladarse para visitar a su familia. “Yo no puedo dormir cuando él viaja porque encima viene siempre de madrugada”, reconoció Carolina.
Al reflexionar sobre lo que significó atravesar una experiencia de estas características, sostuvo que la tragedia modificó su manera de valorar los vínculos familiares y los momentos cotidianos. “Debemos valorar más la vida, amarnos más, querernos más, cuidarnos más, respetarnos y aprovechar cada momento que uno tiene para disfrutar de la compañía de nuestra familia, de nuestros familiares”, expresó.
En ese sentido, remarcó que una de las enseñanzas más profundas que le dejó lo ocurrido es comprender que “una muerte puede ser en un segundo, sin aviso”.







Discussion about this post