Brasil vivió este sábado la última jornada de campaña antes del balotaje presidencial que enfrentará este domingo al mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y al senador Flávio Bolsonaro. Ambos candidatos encabezaron caravanas y movilizaciones multitudinarias en distintas ciudades, en busca de consolidar el respaldo de sus seguidores y captar los votos que podrían resultar decisivos en una elección que se presenta ajustada.
La segunda vuelta se celebrará después de que Bolsonaro obtuviera el 47% de los votos en las elecciones del 4 de octubre, frente al 45% conseguido por Lula. Con cerca de 158 millones de brasileños habilitados para sufragar, el resultado definirá la conducción de la mayor economía de América Latina.
El actual presidente, de 80 años, comenzó la jornada con una caravana por las calles de Copacabana, en Río de Janeiro, donde recorrió la zona a bordo de un micro descapotable. Desde el vehículo saludó a sus simpatizantes, bailó al ritmo de la batucada y recibió el acompañamiento de militantes que portaban banderas rojas del Partido de los Trabajadores (PT).
“Estoy seguro de que vamos a ganar las elecciones. Pueden anotar ahí: mañana seré elegido presidente de la República otra vez”, declaró Lula ante los periodistas antes de iniciar la movilización.
El mandatario también defendió la continuidad de su proyecto político y sostuvo que los brasileños buscan mejoras en sus condiciones de vida. “Es verdad que el pueblo quiere cambio, pero un cambio a mejor, hacia adelante. El pueblo no quiere retroceder”, afirmó.
Durante sus declaraciones, cuestionó a su adversario y advirtió sobre lo que considera riesgos para las instituciones democráticas. Además, agradeció la participación de sus seguidores tanto en las calles como en las redes sociales.
Tras finalizar la actividad en Copacabana, Lula viajó a San Pablo, el distrito con mayor peso electoral de Brasil, donde encabezó otra movilización para cerrar formalmente su campaña.
Flávio Bolsonaro movilizó a sus seguidores en Minas Gerais y Río de Janeiro
Por su parte, Flávio Bolsonaro, de 45 años, inició su última jornada proselitista en Belo Horizonte, capital de Minas Gerais, donde participó de una caravana acompañada por cientos de motocicletas.
El candidato del Partido Liberal (PL), hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, recorrió las calles céntricas ante miles de simpatizantes vestidos con los colores verde y amarillo de la bandera brasileña.
Durante la actividad, sus seguidores lo recibieron con cánticos y referencias a su padre, una de las principales figuras de la derecha brasileña.
El senador prometió que, en caso de llegar a la Presidencia, mantendrá una relación de cooperación con los habitantes de Minas Gerais, un estado considerado estratégico por su peso electoral.
Posteriormente se trasladó a Río de Janeiro, donde realizó una movilización hacia la antigua residencia de su padre y eligió la zona de Barra da Tijuca para concluir sus actividades de campaña.
La elección de ese escenario tuvo un significado político particular, debido a que Río de Janeiro constituye uno de los principales centros de apoyo del bolsonarismo.
El modelo económico de Milei, uno de los ejes del último debate
La recta final de la campaña también estuvo marcada por el enfrentamiento televisivo que ambos candidatos protagonizaron el viernes, cuando discutieron sobre economía, políticas sociales y el rumbo que debería adoptar Brasil durante los próximos años.
Uno de los momentos de mayor tensión se produjo cuando Lula cuestionó la cercanía de su adversario con el presidente argentino Javier Milei y comparó sus propuestas económicas con el programa de ajuste aplicado en Argentina.
El mandatario brasileño desafió a Bolsonaro a explicar si también recurriría a una política de reducción del gasto público similar a la denominada motosierra.
“En la Argentina, la pobreza llegó al 40%, hay gente que come carne de burro y vos decís que querés un modelo igual al de Milei”, expresó Lula durante el intercambio.
Flávio Bolsonaro rechazó las críticas y defendió las medidas económicas impulsadas por el Gobierno argentino.
“Cuando hablo de Milei, de lo que hizo y de cómo arregló la economía de la Argentina, Lula tiene que entender que la izquierda gobernó durante 20 años destruyendo a ese país”, respondió.
Las diferencias también quedaron expuestas en torno al financiamiento del sector agropecuario. Lula defendió las líneas de crédito destinadas a los productores rurales mediante el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) y el Banco do Brasil.
Asimismo, reivindicó las políticas sociales implementadas durante sus anteriores gobiernos y cuestionó a su rival por sus planteos sobre la situación económica de los sectores más vulnerables.
Una elección decisiva para Brasil y la región
El balotaje del domingo definirá la continuidad del actual gobierno o el regreso del bolsonarismo al poder, esta vez encabezado por el hijo mayor del expresidente.
La diferencia de apenas dos puntos porcentuales registrada en la primera vuelta y los sondeos que anticipan una competencia estrecha mantienen abierto el escenario electoral.






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