
La producción de yerba mate orgánica comienza a despertar un interés creciente entre pequeños productores misioneros que buscan diferenciar sus cultivos y agregar valor a la materia prima, mientras la incorporación de maquinaria plantea nuevas alternativas para transformar el trabajo en las chacras. Ambas posibilidades, junto con las exigencias de certificación, la trazabilidad industrial y la conservación de los suelos, forman parte de las inquietudes que actualmente atraviesan al sector y que serán abordadas durante las Jornadas Tecnológicas de la Fiesta Nacional e Internacional de la Yerba Mate, previstas para el 5 de noviembre en Apóstoles.
El secretario de Producción de ese municipio, Juan Ramón Poterala, quien integra la comisión organizadora de la fiesta y participa de la mesa interinstitucional encargada de coordinar las capacitaciones, explicó a FM 89.3 Santa María de las Misiones que la selección de los temas surgió de las consultas realizadas por productores, molineros y emprendedores, entre las que “había muchos interrogantes sobre producción de yerba orgánica”.
Según indicó, una de las preguntas que se repite entre los agricultores de la zona es qué deben hacer para comenzar a producir bajo este sistema. La respuesta requiere conocer tanto las prácticas de manejo del cultivo como las condiciones necesarias para obtener una certificación que permita comercializar el producto con esa denominación.
Poterala consideró que este camino puede representar una oportunidad especialmente para los pequeños yerbateros, que necesitan encontrar alternativas para mejorar el valor de su producción y llegar a consumidores interesados en productos diferenciados. “Acá ya tenemos un grupo de productores que tiene esa inclinación, más los que se van a sumar. Esto también le da un valor agregado a esa yerba mate y por ahí ese sector de pequeños productores puede ocupar ese espacio trabajando para producir yerba orgánica”, expresó.
El funcionario vinculó estas posibilidades con los cambios en las preferencias de consumo. A su entender, existe una demanda cada vez más exigente respecto de las características de los alimentos y las condiciones en las que se producen, una tendencia que también alcanza a la yerba mate.
En ese contexto, sostuvo que la producción orgánica no debe considerarse una moda pasajera, sino una alternativa con perspectivas de continuidad. No obstante, aclaró que su desarrollo no supone abandonar las modalidades convencionales, sino ampliar las opciones disponibles para agricultores e industrias. “El consumidor ya es más exigente y por qué no trabajar en esto con nuestro producto madre, que es la yerba mate, sin descuidar lo otro”, planteó.

Prácticas que vuelven a cobrar importancia
El interés por los cultivos orgánicos también llevó a Poterala a recuperar parte de su experiencia personal en la actividad yerbatera y las transformaciones que atravesó la agricultura familiar durante las últimas décadas. Recordó que hace aproximadamente 50 años muchas de las tareas agrícolas se realizaban mediante procedimientos manuales y herramientas tradicionales, en establecimientos donde las familias vivían y trabajaban de manera permanente.
“Recuerdo muy bien que se terminaba la cosecha de yerba y ahí ya venía la carpida, que hoy prácticamente no se realiza, y después el trabajo con arado mancera”, relató. La principal diferencia, según explicó, no estaba solamente en las herramientas utilizadas, sino también en la disponibilidad de trabajadores. En aquellos años, una mayor cantidad de integrantes de las familias rurales permanecía en las chacras, lo que permitía sostener actividades que demandaban considerable mano de obra.
Al ser consultado sobre las diferencias entre la yerba orgánica y la convencional, señaló que no identifica cambios en el sabor, aunque destacó las modificaciones que requiere el manejo de las plantaciones, particularmente en las tareas culturales y el control de la vegetación.
El funcionario manifestó su preferencia personal por los métodos de producción que buscan reducir la utilización de insumos químicos y consideró que deben evaluarse no solamente los resultados económicos, sino también sus consecuencias sobre la salud. Sin embargo, las prácticas tradicionales que recordó no deben confundirse automáticamente con los requisitos actuales de la producción orgánica certificada, que exige cumplir normas específicas de manejo, controles y utilización de insumos autorizados.
En ese sentido, el regreso a determinadas técnicas agrícolas plantea nuevos desafíos para establecimientos que hoy funcionan con estructuras laborales, costos y escalas productivas diferentes de las que predominaban décadas atrás.
El desafío de incorporar maquinaria sin descuidar el suelo
Mientras una parte de los productores explora sistemas de cultivo diferenciados, otros buscan conocer las posibilidades de incorporar maquinaria a tareas que históricamente se realizaron de manera manual. La transición hacia la cosecha mecanizada constituye otro de los ejes de interés del sector, especialmente por las modificaciones que exige en la organización de los yerbales, la densidad de las plantaciones y las condiciones del terreno.
Poterala explicó que no se trata solamente de adquirir una máquina, sino de comprender cómo preparar los establecimientos para que ese sistema pueda utilizarse adecuadamente. Entre las consultas que reciben, “uno de los temas que siempre piden es cómo ir haciendo para proceder al corte de yerba mate a través de las máquinas. Debemos saber cómo preparar las extensiones de yerbales y cómo debe ser ese suelo”, indicó.
La conservación del terreno ocupa un lugar importante dentro de esa discusión. La utilización de equipos agrícolas y las modificaciones en los sistemas de cultivo requieren prestar atención al manejo del suelo, una condición fundamental para sostener la productividad de las plantaciones. Por ese motivo, las capacitaciones incluirán herramientas de planificación y estrategias de conservación adaptadas a sistemas mecanizados.
Uno de los testimonios técnicos será el del ingeniero agrónomo Alberto Müller, quien expondrá su experiencia como profesional y productor en el paso de la cosecha manual a la mecanizada. Su participación permitirá conocer los cambios que implica esa transición desde la experiencia de un establecimiento productivo, más allá de las características de los equipos utilizados.

Trazabilidad y nuevas exigencias para la industria
La transformación de la actividad también alcanza a los procesos industriales. Entre los temas seleccionados figuran la digitalización y trazabilidad de la yerba mate, una cuestión vinculada con la posibilidad de registrar y seguir las distintas etapas que atraviesa el producto.
La exposición estará a cargo del Ministerio de Industria de Misiones y buscará acercar conocimientos a productores y establecimientos elaboradores interesados en incorporar herramientas de gestión. El temario fue preparado mediante una mesa de trabajo integrada por representantes del Ministerio del Agro y la Producción, el Ministerio de Industria, el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y empresas privadas.
Poterala destacó que esta articulación permite reunir conocimientos técnicos, experiencias de productores y demandas concretas de quienes participan de la cadena yerbatera.
La propuesta está destinada tanto a personas con trayectoria en el sector como a quienes recién comienzan una actividad vinculada con el cultivo o la industrialización, de manera que puedan acceder a información sobre procesos productivos que requieren conocimientos cada vez más específicos y cumple un papel importante en la adaptación de las chacras a nuevas exigencias comerciales y tecnológicas, pero también en la posibilidad de recuperar prácticas que pueden incorporarse a modelos productivos actuales.
Una jornada gratuita con demostraciones en los yerbales
Todas estas cuestiones serán abordadas el jueves 5 de noviembre, durante las Jornadas Tecnológicas de la 48ª Fiesta Nacional e Internacional de la Yerba Mate, que se desarrollará del 4 al 8 de noviembre en Apóstoles.
La actividad será gratuita y estará abierta a productores, industriales, estudiantes, técnicos y público interesado, sin necesidad de pertenecer a una organización determinada.
Según explicó Poterala, la jornada comenzará a las 8 con las acreditaciones y continuará con la apertura oficial, a cargo de representantes de la comisión organizadora y del Ejecutivo municipal.
Durante la mañana, las exposiciones se realizarán en el polideportivo del predio Expo Yerba, donde se desarrollarán los contenidos relacionados con certificación orgánica, digitalización, trazabilidad, conservación de suelos y mecanización.
Las charlas se extenderán hasta el mediodía y, por la tarde, la capacitación se trasladará a una chacra ubicada aproximadamente a cuatro kilómetros del predio, donde se realizará una demostración práctica de herramientas y equipos agrícolas.
En esa instancia participarán empresas metalúrgicas que exhibirán distintas tecnologías utilizadas en las tareas rurales. También se presentará una cosechadora de yerba mate, aunque no realizará cortes efectivos porque la actividad se desarrollará fuera de la época de cosecha.
El propósito será mostrar las características y el funcionamiento de las máquinas, para que los asistentes puedan conocer las alternativas disponibles y plantear consultas directamente a los participantes.
Además, quienes se acrediten podrán recibir certificados digitales de participación, una posibilidad dirigida especialmente a estudiantes y trabajadores que necesiten dejar constancia de la capacitación.
Poterala destacó que la jornada constituye uno de los espacios productivos más importantes de la Fiesta de la Yerba Mate, al permitir que las necesidades planteadas por los agricultores se vinculen con conocimientos técnicos y experiencias concretas.
En una actividad que combina tradiciones profundamente arraigadas en las chacras misioneras con nuevas exigencias de producción y comercialización, el desafío pasa por encontrar herramientas que permitan mejorar el trabajo de los productores, incorporar valor y sostener la actividad en el tiempo.





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