La Policía de Misiones comenzó a identificar familias que viven en zonas inundables, comunidades que podrían quedar aisladas y caminos susceptibles de quedar interrumpidos ante nuevas crecidas de los ríos. Los relevamientos se desarrollan a través de las 15 Unidades Regionales y forman parte de un plan de contingencia para el período 2026-2027, que contempla la posibilidad de lluvias extraordinarias asociadas al fenómeno de El Niño.
El objetivo es contar con información anticipada sobre las poblaciones más vulnerables y los recursos disponibles en cada localidad, para facilitar las evacuaciones y organizar la asistencia en caso de que se produzcan nuevas emergencias climáticas.
Las tareas comenzaron en sectores cercanos a los ríos Paraná y Uruguay, donde las crecidas pueden afectar viviendas, interrumpir caminos rurales y dificultar el acceso a determinadas comunidades.
Además de localizar a las familias que habitan en áreas de riesgo, los efectivos deberán identificar personas que requieran asistencia especial, posibles centros de evacuación, medios de transporte y alternativas de comunicación para situaciones en las que se interrumpan los accesos habituales.
Toda la información recopilada será incorporada a una base centralizada de la Jefatura de Policía, con la que se busca elaborar un mapa provincial de riesgo que permita establecer prioridades de intervención de acuerdo con las características de cada municipio.
Un mapa para anticipar evacuaciones y cortes de caminos
La elaboración de esta herramienta permitirá determinar qué sectores podrían necesitar una intervención más rápida ante el aumento del caudal de los ríos o la acumulación de precipitaciones.
Los relevamientos también contemplan la identificación de rutas, puentes y caminos rurales que podrían quedar intransitables, así como los lugares donde sería necesario disponer provisiones o movilizar recursos adicionales.
El plan fue presentado por la Jefatura de Policía ante autoridades del Gobierno provincial y se incorporará a la Mesa de Coordinación Operativa que ya funciona en Misiones para evaluar los efectos de las crecidas y preparar respuestas ante posibles nuevas emergencias.
En la presentación participaron el ministro de Gobierno, Marcelo Pérez; el ministro de Desarrollo Social, Fernando Meza; el jefe de Policía, comisario general Sandro Alberto Martínez; y el subjefe de la fuerza, comisario general Raúl David Maslowski, quien expuso los principales lineamientos del dispositivo. También estuvieron presentes funcionarios de las áreas de Seguridad, Asuntos Municipales y Protección Civil, junto con representantes de Defensa Civil. Los responsables de las 15 Unidades Regionales participaron de manera virtual.
La planificación contempla la articulación con los municipios, organismos provinciales, iglesias y organizaciones comunitarias, especialmente para identificar necesidades de asistencia en los sectores más expuestos.
Agua potable, alimentos y medicamentos entre las prioridades
Uno de los aspectos del operativo es prever cómo garantizar el abastecimiento de las comunidades que podrían quedar aisladas durante una inundación.
Las crecidas extraordinarias pueden impedir la circulación terrestre y complicar tanto el traslado de personas como la distribución de agua potable, alimentos, medicamentos y otros elementos esenciales. Por ese motivo, el relevamiento incluye fuentes de agua segura, depósitos, vehículos para abastecimiento, reservas de combustible y establecimientos que puedan funcionar como alojamientos temporales.
También se prevé la intervención del Ministerio de Salud Pública para desarrollar acciones preventivas frente a enfermedades asociadas con aguas contaminadas y la proliferación de mosquitos y roedores. En estas tareas participarán, según sus competencias, Protección Civil, Defensa Civil, Bomberos, Vialidad, hospitales y las áreas de desarrollo social, además de organizaciones comunitarias que puedan colaborar con la asistencia territorial.
Cuatro niveles de actuación ante emergencias
El dispositivo diseñado por la Policía contempla cuatro etapas operativas: preparación, vigilancia reforzada, preemergencia y emergencia activa.
La primera comprende la actualización de los relevamientos y la identificación de los recursos disponibles, mientras que las siguientes prevén intensificar el seguimiento de los cursos de agua, preparar centros de evacuación y desplegar medios de asistencia según la evolución de cada situación.
En los escenarios de mayor gravedad se contempla la colaboración policial en evacuaciones, controles de accesos peligrosos, protección de bienes y asistencia a poblaciones afectadas. La Jefatura centralizará la información enviada por los comandos regionales y coordinará los requerimientos que deban ser atendidos por otros organismos.
La institución cuenta con casi 10 mil efectivos distribuidos en todo el territorio provincial, estructura que permitirá sostener los relevamientos y participar de las tareas de prevención y respuesta. No obstante, el despliegue de personal será progresivo y dependerá de los niveles de alerta y las necesidades que se presenten, procurando mantener los servicios ordinarios de seguridad.
La preocupación por las lluvias y crecidas durante el verano
La planificación se desarrolla mientras Misiones continúa enfrentando las consecuencias de recientes crecidas de sus ríos y ante las perspectivas climáticas consideradas para los próximos meses.
Según los escenarios contemplados por las autoridades provinciales, el fenómeno de El Niño podría intensificarse entre noviembre y diciembre, con posibles efectos durante los primeros meses de 2027.
El riesgo de inundaciones no depende exclusivamente de las lluvias registradas en territorio misionero. Las precipitaciones intensas en las cuencas ubicadas en Brasil también pueden provocar aumentos de caudal en los ríos Paraná, Uruguay e Iguazú y afectar localidades ribereñas, puentes y caminos.
En paralelo, el Gobierno provincial trabaja en el desarrollo de un sistema de alerta para informar a la población sobre la evolución de las condiciones climáticas y los riesgos en cada zona.
Con los primeros relevamientos en marcha, la Policía busca disponer de un registro territorial actualizado que permita anticipar las necesidades de evacuación, abastecimiento y asistencia, antes de que una nueva emergencia complique el acceso a las comunidades más vulnerables.









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