Las historias son, para la odontóloga Laura Caramello, un insumo más para enseñarle a los más chicos a cuidar sus dientes y la sonrisa, una imagen que, según cuenta, suele llevarse como recuerdo cada vez que termina una actividad de su proyecto “Iporaterei la nde pucavy”, que significa “Demasiado linda tu sonrisa”.
La iniciativa lleva más de una década recorriendo aulas y espacios comunitarios de Eldorado para acercar la salud bucal a los chicos de una manera que puedan entenderla y llevarla a la práctica: mezclando cuentos, juegos y personajes con las técnicas de cepillado y el conocimiento de los dientes.
Para la odontóloga, el principal impulso es un problema que detectó ya en sus primeros años de trabajo, cuando todavía permanecía atendiendo en el consultorio: la falta de información sobre cuidados básicos para mantener una sonrisa saludable.

El trabajo de cumplir una misión
Caramello es odontóloga, pero también gendarme y escritora. Es una apasionada por el cuidado de la salud bucodental y quiere compartir sus conocimientos con los más chicos.
En sus primeros años de trabajo, descubrió el potencial que tenían las historias para acercarles hábitos saludables, y de ahí nació su “Anguja’i Pérez”, su primer personaje, en clara referencia al ratón del mismo apellido.
El uso del guaraní en gran parte de su proyecto no es casual: “En esta zona tenemos muchos barrios donde nuestros pobladores son paraguayos. Entonces es como una forma de honrar a la tierra, honrar nuestra descendencia y que los niños también sientan como pertenencia”, explicó.
El taller irrumpe en el aula con disfraces, juegos y una pequeña historia que renuevan cada año. Para entender la creatividad del proyecto y la fuerza que tiene entre los más chicos, vale citar la historia que cuentan este año: “Entra el diente llorando al salón, que es un compañero que se disfraza de muela cariada, y dice: ‘Los ratones me están buscando’. Entonces, los niños ayudan a esconder al diente. Él les cuenta que no le hizo caso a su mamá y que no se lavó los dientes. Después entramos nosotras, disfrazadas de ratonas, golpeamos fuerte la puerta y hacemos mucho ruido. Así hacemos la obra de teatro y les preguntamos por qué no se lavó los dientes”, relató Caramello.
En el reparto de personajes también está el diente sano o “diente limpito y brillante”, como lo llaman, además del hada de los dientes, o Hadita Tãi, que dio origen al segundo libro de Caramello y fue una oportunidad de conectar más con las niñas.
“Yo hacía mucho hincapié con el ratoncito, pero a las nenas en su mayoría les gusta el hada de los dientes. Entonces ahí fue mi oportunidad para darle vida al hadita Tãi. Tãi significa diente en guaraní”, contó.
Hoy, Caramello estimó que el proyecto llega a unos 2.500 a 3 mil chicos por año, a veces por pedido de jardines de infantes, escuelas primarias y rurales, merenderos. En las actividades, además de contar historias, enseña junto a sus compañeros la técnica de cepillado y busca que los adultos responsables, sean docentes o padres, puedan acompañar esa práctica en casa o en el aula, para que el aprendizaje no quede solo en una charla.
Un compromiso que llevó a la pluma
La odontóloga recibió esta semana una mención especial en el premio El Ángel de la Selva por una de sus historias más recientes, y contó a PRIMERA EDICIÓN que ya trabaja en la publicación de su tercer libro, dedicado a enseñar sobre cepillado, y cantidad de piezas dentarias a través de nuevas historias.
“También forman parte del cuento animales de la selva misionera, para los que me ayudó una bióloga, porque al final describo a cada uno. Además, hay un diccionario de las palabritas o expresiones en guaraní que se nombran en el cuento”, contó sobre el libro.
Mientras tanto, contó que sigue contando historias en las escuelas: en estos años llegó a Eldorado, 9 de Julio, Montecarlo, e incluso a Paraguay, donde la invitaron a presentar una de sus obras.
“Tengo el baúl preparado siempre, con dos bolsones que están debajo de la escalera y, cuando me llaman, yo preparo, subo al auto y me voy”, aseguró. En los bolsones, carga los otros dos insumos clave de su tarea: un pequeño cepillo y una pasta dental, que quedan en manos de los chicos para multiplicar el cuidado después de la visita.
Para conocer más sobre el proyecto o coordinar actividades, se puede contactar a Laura vía email ([email protected]) o en Instagram como @lau.caramelo.









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