
La crecida del río Paraná comenzó a tener consecuencias cada vez más concretas sobre las localidades costeras de Misiones. Mientras el avance del agua mantiene pasos y caminos bajo vigilancia en distintos puntos de la provincia y este miércoles incluso superó la cota de evacuación en Santa Ana, en Puerto Esperanza la preocupación se trasladó directamente a la provisión de agua potable, donde la toma ubicada sobre el río ya no consigue operar a pleno.
El escenario empeoró en cuestión de días. A comienzos de semana, el intendente Horacio Zarza había informado que, pese al marcado crecimiento del Paraná y al arrastre de árboles y otros elementos por la corriente, el bombeo continuaba con normalidad mientras la Cooperativa de Agua y Servicios Públicos evaluaba cómo reposicionar la toma. Este miércoles, en una nueva recorrida por el lugar, a través de un posteo en Facebook. el jefe comunal confirmó que el sistema está trabajando solamente entre el 60% y el 65% de su capacidad instalada, por lo que pidió a los vecinos restringir el consumo a lo indispensable.
“El río sigue creciendo”, advirtió Zarza desde la propia toma de agua, y utilizó la geografía del lugar para dimensionar cuánto avanzó. Según describió, se encontraba parado en un sector alcanzado ahora por el río que, en condiciones normales, quedaba a más de 20 metros del espejo de agua, donde habitualmente se encontraba ubicado el pontón de captación.
Ese desplazamiento obligó a modificar nuevamente la posición de la estructura y a reforzar sus amarres, mientras la corriente arrastra barro, residuos, ramas y otros materiales que terminan acumulándose alrededor de las bombas. La combinación entre el aumento del nivel, la fuerza del agua y la suciedad que llega con la creciente redujo la capacidad de captación y obliga al personal a intervenir permanentemente para sostener el servicio.
“Podría faltar el agua”, reconoció el intendente, aunque aclaró que los equipos continúan trabajando para evitar que la situación derive en una interrupción mayor. Su pedido a la población fue concreto: “Ocupar lo justo y necesario”.
Limpieza de bombas y refuerzo del pontón
Uno de los principales problemas detectados es la obstrucción de los denominados “chupadores” de las bombas, que permiten captar el agua desde el río. Zarza explicó que todo el material arrastrado por la creciente se va acumulando en esa zona y reduce progresivamente el rendimiento, por lo que personal de la cooperativa debía realizar una nueva limpieza debajo del pontón.
Al mismo tiempo, técnicos y trabajadores evaluaban nuevamente la ubicación de la estructura para acompañar el avance del río sin comprometer su funcionamiento. “Ahora el personal de la cooperativa junto al presidente va a hacer una nueva evaluación y posicionamiento del pontón y limpieza también de los chupadores de la bomba”, detalló.
La tarea no comenzó ahora. Frente a los primeros aumentos importantes del Paraná ya se habían realizado trabajos de contención y reposicionamiento para proteger la toma. En esta nueva etapa, además, se colocaron amarres adicionales entre el pontón y la costa mediante una eslinga de 19 milímetros, una intervención que, según Zarza, permitió reducir parte del movimiento de la estructura.
El intendente observó también una modificación favorable en el comportamiento de la corriente. El flujo que golpeaba con mayor intensidad directamente sobre la zona del pontón se desplazó hacia el centro del río, lo que disminuyó momentáneamente la presión sobre la toma y le otorgó una mayor estabilidad.
“Eso es importante que ocurra porque le da estabilidad a la toma de agua”, explicó, aunque dejó claro que el problema continúa lejos de estar resuelto mientras el Paraná siga aumentando.
La situación de Puerto Esperanza se enmarca en una creciente que durante las últimas horas provocó complicaciones en varios puntos de la costa misionera. El Paraná continúa en ascenso en distintos puertos y este miércoles el agua cubrió completamente el acceso a Puerto Santa Ana por la ruta provincial 103, mientras en el norte provincial también se mantiene el seguimiento de la costa de Puerto Piray y otros sectores cercanos al río.
El consumo pasa a ser parte de la emergencia
Hasta ahora, buena parte de la atención sobre las lluvias y crecidas estuvo concentrada en viviendas, caminos, puentes y sectores ribereños. En Puerto Esperanza aparece una consecuencia adicional: si la toma no puede acompañar el crecimiento del río, la disponibilidad de agua potable empieza a depender también de cuánto consuma la población.
Por eso Zarza reiteró varias veces el pedido durante su mensaje. Con el bombeo reducido a alrededor de dos tercios de la capacidad, un consumo habitual podría generar sectores con menor presión o directamente dificultades en el abastecimiento, especialmente mientras se realizan trabajos sobre las bombas y el pontón.
No se anunció hasta el momento un corte general ni un cronograma de interrupciones. Lo que existe es una advertencia preventiva ante la posibilidad de faltantes, condicionada por la evolución de la creciente y por la capacidad que consiga mantener la cooperativa durante las próximas horas.
El intendente aseguró que permanecerá en el lugar acompañando al personal y que irá informando cualquier modificación del servicio. Mientras tanto, la indicación para los vecinos es evitar consumos que puedan postergarse y reservar el agua disponible para las necesidades esenciales.
“Se está trabajando en un 60-65% de la capacidad. Entonces le pido a todos los vecinos que ocupen el agua en forma responsable”, reiteró Zarza.
En un escenario donde el nivel del Paraná continúa condicionando cada decisión sobre la toma, esa reducción del consumo pasó a convertirse también en una herramienta para intentar sostener el abastecimiento mientras los equipos trabajan contra una variable que no pueden controlar: un río que todavía sigue creciendo.





Discussion about this post