La Escuela Provincial 870, de Dos de Mayo, se consagró como una de las flamantes ganadoras del concurso nacional “Fruteá tu Escuela”, que cada año entrega como premio kits de útiles escolares y un año de provisión de frutas frescas a todas las escuelas ganadoras.
La 870 es la única escuela de jornada completa de la zona, ubicada en pleno barrio de familias tareferas en Dos de Mayo, y le tocó ganar gracias al voto del público, representado por el equipo “Banana Boom”, de 2° grado, que filmó un videoclip al ritmo del chamamé para invitar a otros chicos a consumir frutas de manera saludable.
La actividad la coordinó la maestra Johana Pereira, pero toda la comunidad educativa se movilizó para que alcancen un logro que para esta escuela es mucho más que 24 mil votos y fruta fresca.
“Esto nos permite priorizar la fruta, porque conseguir una para cada uno es difícil. La partida del comedor es para el almuerzo y el desayuno. A veces se puede llegar a considerar alguna fruta y para los chicos la porción de fruta es una alegría”, contó Johana.

Una misión compartida
El concurso nacional le proponía a los estudiantes crear un videoclip con una canción que podían adaptar a distintos estilos musicales, centrada en el consumo saludable de la banana. De ahí el nombre “Banana Boom” que los identificó.
En la 870 eligieron el chamamé para su videoclip, “porque es lo que se baila en las fiestas familiares”, y al baile sumaron polleras que la maestra de 2° grado conservaba desde su época de bailarina. “Tengo el cajón de polleras en la esquina de mi salón, por si se usan en algún acto, y ahora en el Fruteá fue maravilloso. A ellas les encantan las polleras”, contó.
Después de una etapa de producción que necesitó varias tomas, presentaron su videoclip. Fueron los primeros en subirlo a la web y, desde entonces, comenzó la etapa más difícil: la votación.

Lograron reunir más de 24 mil votos después de movilizar a familias, amigos y personas de otras provincias argentinas y de otras partes del mundo. “Llegó un punto donde realmente nos volvimos locos todos”, recordó Johana, que incluso visitaba otras escuelas de la zona para sumar votos.
El anuncio de que habían ganado también los emocionó, porque lo siguieron en vivo, todos juntos en la única tele que tiene la escuela. “Nos juntamos todos en un salón, y estábamos esperando la cuenta regresiva. En un momento aparece en la pantalla nuestro nombre. Tuvimos que volver para atrás el video para ver si realmente habíamos ganado y cuando apareció el cartelito, la escuela estalló en gritos, llantos, abrazos, no lo podíamos creer”, recordó la maestra.
Para la escuela, el triunfo fue mucho más que el premio. Significa un cambio en la alimentación de toda la matrícula escolar que se va a sostener al menos un año. Para graficarlo, Johana se refirió a lo que viven diariamente.
“Estamos ocho horas en la escuela todos los días y contamos con el servicio de comedor. Pero el comedor tiene su desayuno y el almuerzo, pero los chicos salen locos de hambre a la tarde. Hay días que duele realmente que te digan a las tres de la tarde ‘mae, me duele la panza, tengo hambre’”, relató.
Gracias al videoclip, ese escenario hoy se ve distinto. “Lograr esto, que mis alumnitos se hayan destacado a nivel nacional, me llena de orgullo y de felicidad, porque sé que por un año vamos a cambiar la realidad de toda la escuela”, sostuvo Johana.

El lugar de la 870
La Escuela 870 es de jornada completa y está ubicada a unos 2 kilómetros del centro de Dos de Mayo. Toma el nombre del barrio que la rodea, Tealera, donde residen mayormente productores de té y otros cultivos.
Según explicó Johana, “las familias se apoyan también en la escuela para poder salir a trabajar”, ya que “los papás de nuestros alumnos muchos son tareferos y necesitan tener una jornada laboral fuera de casa”. “Se van a trabajar y los chicos están contenidos en la escuela”, completó.
Hoy tienen una matrícula de 140 alumnos, pero la directora Daniela Grutka aseguró que tienen una larga lista de espera y un proyecto para completar la construcción de la escuela en pausa.
“Se hizo cuatro salones nomás. Y estamos esperando la otra mitad. Por eso también decimos chiquita, pero nuestra 870 ya cumplió sus 20 años”, mencionó la directora.
Y contar con solo cuatro salones marca el ritmo de las clases. El comedor, dividido por paredes provisorias construidas por las familias, también es aula.
“Los chicos, llegados al mediodía, cierran sus cuadernos, los ponen abajo de la mesa, sacan sus mantelitos y se les sirve la comida”, contó Johana.









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