La semana pasada (jueves y viernes) se concretó el “XXXIII Encuentro Nacional de AMJA”, Asociación de Mujeres Jueces de Argentina, en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. De las doce exposiciones, la de la jueza de cámara civil eldoradense fue destacada como ganadora por el jurado integrado por las juezas María Laura Altamiranda (provincia de Buenos Aires), Martha Helia Altabe (Corrientes) y Graciela Neirot (Santiago del Estero).
La disertación de Liliana Beatriz Komisarski “Perfilamiento algorítmico de las juezas: independencia judicial, perspectiva de género, comunicación pública y forum shopping”, se explayó sobre la posibilidad de anticipar cómo podría resolver un juez determinado expediente y que ya no depende exclusivamente de la experiencia de los abogados o del conocimiento de sus antecedentes jurisprudenciales. El desarrollo de herramientas de inteligencia artificial permite procesar grandes cantidades de sentencias, identificar patrones en las decisiones y construir perfiles individuales de magistrados, que eventualmente podrían ser utilizados para diseñar estrategias judiciales más favorables a determinados litigantes.
Advirtió que esto tendría consecuencias sobre la independencia de la Justicia. Alertó que ya no sería indispensable intentar influir directamente sobre quien debe resolver una causa si existe la posibilidad de anticipar su comportamiento y aprovechar esa información para obtener una ventaja procesal.
E identificó que, cuando ese trabajo se automatiza, deja de concentrarse exclusivamente en los criterios jurídicos para construir perfiles sobre las personas que dictaron las resoluciones.
Respecto a la inteligencia artificial utilizada para el “forum shopping” (salir a buscar al juez conveniente) por parte de los actores judiciales, la exposición de la jueza sostuvo que esta herramienta puede analizar el vocabulario utilizado en las sentencias, las normas citadas, el sentido de los votos, los tiempos de resolución y otras características de los expedientes. A partir de la reiteración de determinados patrones, puede elaborar estimaciones estadísticas sobre el comportamiento futuro de un magistrado.
Denominó al mecanismo como “perfilamiento posdecisional con efecto anticipatorio”, porque parte de resoluciones ya dictadas y utiliza la información obtenida para proyectar probabilidades sobre casos que todavía no fueron resueltos.
Mientras el análisis tradicional de jurisprudencia busca comprender cómo se interpreta y aplica el derecho, el perfilamiento individual intenta establecer qué probabilidades existen de que una persona adopte determinada decisión.
Resaltó además que no se propone cuestionar la publicidad de las sentencias ni el derecho de la ciudadanía a conocer el funcionamiento de la Justicia. Por el contrario, la tensión aparece cuando información publicada para garantizar transparencia y control institucional se transforma en un recurso para obtener ventajas estratégicas sobre otros litigantes.
La capacidad de comparar perfiles de magistrados podría convertirse en una herramienta para identificar qué tribunal aparece estadísticamente más favorable.

En riesgo
La camarista se explayó en un punto no menos clave o determinante: que la inteligencia artificial transforme la aplicación de la perspectiva de género en una característica atribuida de manera permanente a una jueza.
Recordó que la perspectiva de género no constituye una preferencia ideológica, sino una metodología jurídica sustentada en obligaciones internacionales asumidas por el Estado argentino, entre ellas la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y la Convención de Belém do Pará. “Su finalidad es evitar que los estereotipos, las desigualdades estructurales o las relaciones de poder distorsionen la valoración de los hechos y las pruebas”.
Pero advirtió que un sistema predictivo podría identificar que una magistrada utiliza reiteradamente esa metodología y asociarla estadísticamente con determinados resultados judiciales.
La investigación resalta que la perspectiva de género no reemplaza las pruebas, no reduce los estándares exigidos para una condena penal ni elimina la presunción de inocencia.
Incluyó que las declaraciones públicas también pueden alimentar los algoritmos, porque el perfilamiento judicial no necesariamente se limita al análisis de sentencias. Entrevistas periodísticas, conferencias, publicaciones académicas, intervenciones en redes sociales y explicaciones institucionales también pueden proporcionar información sobre los criterios y metodologías de trabajo de los magistrados.
Komisarski distinguió al respecto: la huella jurisdiccional, integrada por las resoluciones y votos, y la huella comunicacional, conformada por las expresiones públicas.
“Una jueza que explica en una entrevista cómo debe aplicarse la perspectiva de género, qué significa la duda razonable o cómo interpreta determinadas garantías procesales no está anticipando necesariamente el resultado de una causa futura”.
En ese contexto, sostuvo un principio que atraviesa su investigación: “comunicar una sentencia no es completarla”. Las declaraciones posteriores pueden contribuir a que la sociedad comprenda una resolución, pero no deben agregar fundamentos jurídicos ausentes en el fallo ni reemplazar las razones que justificaron la decisión.
Nueva figura
Komisarski propuso incorporar al análisis la noción de “audiencia predictiva”. Identifica a los actores que, mediante el procesamiento de información pública, pueden construir inferencias individualizadas sobre las decisiones futuras de jueces y juezas.
La inteligencia artificial permite modificar esa relación: determinados actores pueden utilizar las resoluciones anteriores y las manifestaciones públicas de un magistrado para anticipar cómo podría comportarse frente a una controversia futura.
La preocupación aparece cuando esa capacidad tecnológica se utiliza para explotar estratégicamente la identidad de quien debe resolver un conflicto. Por eso, antes que prohibir indiscriminadamente el análisis de información judicial, plantea la necesidad de examinar qué datos se utilizan, con qué grado de individualización, para qué finalidad y con qué consecuencias procesales.
Komisarski dejó planteado el desafío para el funcionamiento de la Justicia: preservar la transparencia y el acceso público a las decisiones sin permitir que las diferencias de capacidad tecnológica se conviertan en nuevas fuentes de desigualdad.
Perfil
Liliana Beatriz Komisarski posee trayectoria en la actividad legislativa y la formación jurídica. Desde 2015 integra la Sala II de la Cámara de Apelaciones de la Tercera Circunscripción Judicial de Misiones, con asiento en Eldorado.
Es especialista en Derecho Procesal Constitucional, magíster en Derecho de Familia, Niñez y Adolescencia. Cuenta con formación en delitos complejos y derecho procesal penal federal, además de diversas diplomaturas realizadas en Argentina y España. Tiene experiencia docente universitaria, con tesis doctorales en la Universidad Nacional de Rosario y la Universidad Abierta Interamericana.
Investigadora sobre derechos humanos, argumentación judicial y desarrolla herramientas inteligentes para una justicia más ágil y accesible.
Su trayectoria expresa un compromiso con la independencia judicial y la tutela efectiva de los derechos.






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