
La caída en la venta de vehículos cero kilómetro en Misiones está obligando a las concesionarias a revisar sus estructuras comerciales, reducir márgenes de rentabilidad y buscar nuevas formas de sostener la actividad sin desprenderse de sus trabajadores. El deterioro del mercado, que durante los primeros nueve meses del año fue considerablemente más pronunciado en la provincia que en el promedio nacional, se combina con una pérdida de capacidad de compra de las familias y mayores dificultades para financiar operaciones. En ese escenario, las agencias intentan mantener sus planteles mientras se achican las posibilidades de concretar ventas y los ingresos resultan cada vez más ajustados.
Así lo describió Marcelo Molina, presidente de la Cámara Automotor de Misiones, durante una entrevista con FM 89.3 Santa María de las Misiones, en la que analizó el comportamiento del sector al ingresar en el último trimestre de 2026. Aunque evitó confirmar una reducción generalizada de personal, reconoció que las empresas atraviesan una etapa particularmente exigente, en la que sostener los puestos de trabajo representa un esfuerzo económico considerable. “Hay, por el momento, concesionarias que están pasando una realidad difícil, pero siguen apostando y siguen manteniendo a la gente, siguen manteniendo el plantel de personas que están trabajando”, afirmó.
La situación laboral fue uno de los puntos centrales de la conversación, especialmente ante los cambios que ya se observan en el funcionamiento de algunos establecimientos.Además, Molina aseguró que el sector está atravesando un proceso de reconversión que exige mejorar la eficiencia de los negocios en un contexto de utilidades decrecientes.
“Las empresas, las concesionarias, están haciendo un esfuerzo enorme. No solamente las concesionarias. Creo que el comercio en general hoy, hablemos por lo menos de Misiones, está haciendo un esfuerzo muy grande”, sostuvo. Y agregó que esa situación obliga a revisar permanentemente la manera de trabajar: “No tenemos que olvidarnos de que estamos en una reconversión del comercio en general y las utilidades, los márgenes, cada vez se van reduciendo más. Entonces, continuamente es necesario poder reinventarse, poder hacer más eficientes los negocios, y eso hace que tengamos que utilizar mucha imaginación, mucha capacidad y mucha inversión”.
Una caída más profunda que en el resto del país
Detrás de las dificultades que enfrentan las concesionarias aparecen números que reflejan la debilidad del mercado provincial. Durante la entrevista se señaló que los patentamientos acumulan una caída del 27% respecto de 2025, prácticamente el doble que el promedio nacional, una diferencia que Molina relacionó con el comportamiento de las economías regionales y su influencia sobre la actividad comercial.
El dirigente explicó que el mercado automotor argentino no atraviesa una situación homogénea y que las posibilidades de consumo dependen, en buena medida, de las actividades productivas que sostienen los ingresos de cada provincia. En ese sentido, contrastó la realidad misionera con la de jurisdicciones donde sectores como la minería generan una dinámica económica diferente. “Sabemos que hay distintos microclimas en las provincias. Hay provincias que en este momento tienen una realidad totalmente diferente de la nuestra”, señaló.
Para Molina, las dificultades que atraviesan las principales actividades productivas de Misiones terminan trasladándose al comercio y, particularmente, a la adquisición de bienes de mayor valor. “Nuestra economía, la economía regional, la que tiene que ver con nuestra producción provincial, está pasando momentos difíciles y creo que eso se refleja en el comercio en general. No solamente en los patentamientos y en las transferencias de vehículos usados, sino en el comercio en general”, explicó.
La magnitud de esa retracción también se advierte en la participación provincial dentro del mercado argentino. Según precisó, en septiembre se patentaron apenas 478 vehículos cero kilómetro en Misiones, una cifra que la ubica entre las cinco jurisdicciones con menor cantidad de inscripciones.
“Hoy estamos representando menos del 1% de la torta total de patentamientos del país”, indicó, antes de resumir la consecuencia que observa en las concesionarias: “Cada vez hay menos gente que accede al cero kilómetro”.
El problema ya no es solamente el precio, sino la cuota
La pérdida de capacidad de compra aparece con claridad cuando los clientes llegan a una concesionaria para renovar su vehículo. Molina explicó que muchas personas conservan la intención de cambiar el automóvil, ya sea por necesidad o por el deseo de acceder a una unidad más reciente, pero terminan modificando sus planes al calcular cuánto deberían financiar y cuál sería el importe mensual que tendrían que afrontar.
“Vemos continuamente gente que, de pronto, tiene el deseo o la necesidad de renovar la unidad, ir a un cero kilómetro o ir a un usado, y muchas veces tiene que financiar. Y el resultado de la cuota, es decir, de lo que le queda por financiar, es una cuota que no puede pagar”, relató. Frente a esa dificultad, el comprador suele resignar equipamiento, buscar un modelo de menor valor o directamente trasladar su búsqueda al mercado de usados.
El cambio también repercute sobre el trabajo de los vendedores, que deben encontrar alternativas para cerrar operaciones en un mercado donde la distancia entre las aspiraciones del cliente y su capacidad de pago resulta cada vez mayor. “Tanto el comprador como nosotros, los vendedores, como el comercio de los autos, hacemos un gran esfuerzo para poder llegar a un acuerdo y que la gente pueda acceder al cambio que desea o quiere hacer, y nosotros también podamos vender”, explicó.
Sin embargo, el comportamiento de los patentamientos no permite concluir que los consumidores hayan abandonado por completo los vehículos de mayor valor. Molina observó que las camionetas doble cabina, especialmente modelos como la Toyota Hilux, mantienen una presencia importante entre las unidades más elegidas, pese a que no pertenecen a los segmentos económicos. La explicación, a su entender, está relacionada con la posibilidad de combinar distintos usos: son vehículos que pueden servir para el trabajo, pero también para el traslado familiar y las necesidades particulares de sus propietarios. Por eso, advirtió que no siempre es posible interpretar el perfil del comprador únicamente a partir del precio o del modelo patentado.
Los usados multiplican por cuatro las operaciones con vehículos nuevos
Las dificultades para financiar un cero kilómetro también permiten comprender la dimensión que conserva el mercado de segunda mano. Molina explicó que, habitualmente, la cantidad de transferencias de usados equivale a tres o tres veces y media el volumen mensual de patentamientos de unidades nuevas. No obstante, los últimos datos provinciales muestran una diferencia todavía mayor: frente a los 478 cero kilómetro registrados en septiembre, se concretaron 2.138 transferencias de vehículos usados, una relación superior a cuatro operaciones por cada unidad nueva.
El dirigente pidió, de todos modos, interpretar ese contraste con prudencia. La cantidad de transferencias no permite determinar por sí sola qué tipo de automóviles están comprando los misioneros ni cuánto dinero se mueve efectivamente en ese segmento, porque el registro incluye operaciones sobre vehículos de cualquier antigüedad. “Puede ser un vehículo del año 2026, pero también puede ser una transferencia de un auto modelo 1990. Entonces, es muy difícil tener una lectura cierta, una lectura objetiva de qué es lo que sucede”, aclaró.
Esa diferencia resulta relevante para comprender las dificultades del sector: aunque el mercado de usados mantiene un volumen de operaciones considerablemente superior al de los cero kilómetro, las cifras no permiten establecer que todas esas transferencias respondan a compradores que abandonaron la posibilidad de adquirir un vehículo nuevo. Lo que sí observa Molina en la actividad cotidiana de las agencias es una mayor necesidad de adaptar las ofertas a presupuestos familiares más restringidos.
Las motos crecen como alternativa de movilidad y fuente de ingresos
Mientras la comercialización de automóviles atraviesa un período de dificultades, las motocicletas muestran una dinámica diferente. Molina vinculó el crecimiento de ese mercado con las restricciones económicas que enfrentan las familias y con la necesidad de contar con medios de transporte más accesibles para los desplazamientos diarios. En algunos hogares, explicó, la moto constituye el único vehículo disponible; en otros, se utiliza como segundo medio de movilidad, incluso cuando la familia ya posee un automóvil.
“Mucha gente deja el vehículo en la casa y se está movilizando en moto”, comentó. Pero el fenómeno también está relacionado con los cambios en las formas de trabajo, especialmente por la expansión de los servicios que utilizan aplicaciones y requieren una motocicleta para realizar entregas o traslados.
“Hay una nueva modalidad, un nuevo autoempleo, que tiene que ver con las motos de aplicación. La gente las está utilizando mucho y también eso hace que haya mucha gente comprando para poder trabajar, para poder ganarse el pan nuestro de cada día”, sostuvo. Para Molina, ese doble uso, como medio de transporte y herramienta laboral, ayuda a explicar por qué la demanda de motocicletas puede crecer incluso cuando las posibilidades de acceder a un automóvil se reducen.
La competencia desleal también afecta a las agencias
A las dificultades comerciales se suma otra preocupación para los establecimientos formalmente constituidos: la competencia de operadores que no afrontan las mismas obligaciones tributarias y laborales. El tema surgió a partir de una consulta sobre un procedimiento policial reciente en el que se habían secuestrado 24 automóviles.
En términos generales, el presidente de la Cámara Automotor sostuvo que las situaciones de competencia desleal generan malestar entre quienes mantienen negocios habilitados, estructuras comerciales y trabajadores registrados. “Incomoda, molesta, duele muchas veces, porque los negocios y las empresas constituidas tienen una carga tributaria, están manteniendo una estructura, un plantel de gente, y muchas veces este tipo de competencias duelen”, expresó.
El dirigente reconoció que se trata de una problemática que también afecta a otras actividades económicas y que, en el contexto actual, agrega dificultades a empresas que ya deben hacer esfuerzos para sostener su funcionamiento. Sin embargo, consideró que las concesionarias necesitan concentrarse en encontrar alternativas para continuar operando. “Son cuestiones con las que sabemos que se convive y tratamos de poder sobreponernos al desaire, al bajón, como le decimos muchas veces, y mirar para otro lado y seguir”, manifestó.
Con el último trimestre de 2026 en marcha, Molina describió un sector que intenta sostener sus estructuras frente a una demanda debilitada, menores márgenes y clientes con crecientes dificultades para financiar la compra de un vehículo. Aunque no presentó cifras de despidos ni anticipó una reducción generalizada de planteles, dejó en claro que conservar el empleo y mantener las concesionarias en funcionamiento requiere hoy un esfuerzo empresarial mayor.
“Es un momento difícil y, sobre todo, hay que tener claro y poner sobre la mesa el gran esfuerzo que hay de parte del empresariado y de los comercios en este momento”, concluyó.





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