
La caída de las coberturas de vacunación dejó de ser solamente un problema estadístico y comienza a traducirse en el regreso de enfermedades que durante años permanecieron bajo control. En ese escenario, el médico infectólogo Hugo Pizzi advirtió que existe riesgo de perder el denominado “efecto rebaño” y reclamó reforzar las estrategias para recuperar los niveles de inmunización.
En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, Pizzi vinculó la situación que atraviesan actualmente distintos países con las bajas coberturas y planteó que Argentina tampoco está al margen del problema.
“Vamos a tener que ser más conscientes con el tema vacunación porque corremos el riesgo de perder el efecto rebaño”, afirmó.
La advertencia cobra particular relevancia en Misiones, donde las autoridades sanitarias vienen manifestando preocupación por la disminución de los niveles de vacunación, especialmente entre niños y adolescentes.
Pizzi puso el foco en la magnitud del retroceso ocurrido durante los últimos años. Según explicó, antes de la pandemia los niveles de protección mediante vacunas se encontraban alrededor del 90%, pero posteriormente descendieron de manera abrupta.
“Terminó la pandemia y bajamos abruptamente al 70% y hoy, vuelvo a insistir, estamos con algunas en el 50%”, señaló.
Para el especialista, semejante disminución puede generar las condiciones necesarias para que enfermedades que habían dejado de circular de manera sostenida vuelvan a encontrar población susceptible.
El sarampión como señal de advertencia
Uno de los ejemplos mencionados por Pizzi fue el sarampión, enfermedad altamente contagiosa y prevenible mediante vacunación.
El infectólogo se refirió a la situación registrada en América del Norte y señaló los problemas que enfrentan Estados Unidos, Canadá y México. Para Pizzi, lo que está ocurriendo fuera de la Argentina debe ser observado como una advertencia sobre las consecuencias que puede tener una disminución sostenida de las coberturas.
Pero inmediatamente llevó el problema al plano nacional: “No pensemos tanto en lo que yo acabo de mencionar. Nosotros acá tenemos problemas también con el sarampión, obviamente”.
La preocupación central pasa por el llamado efecto rebaño o inmunidad colectiva. Cuando una proporción suficientemente alta de la población está inmunizada, se dificulta la circulación del agente infeccioso y también quedan indirectamente protegidas aquellas personas que, por diferentes razones, no pueden vacunarse.
Cuando esa barrera disminuye, aumenta la cantidad de personas susceptibles y se facilita nuevamente la transmisión.
Pizzi fue contundente al describir el escenario que podría producirse si continúa el descenso: “Si perdemos el efecto rebaño, apaguen las luces y váyanse”.
Enfermedades que no deberían volver a matar
El infectólogo también utilizó como ejemplo la tos convulsa, otra enfermedad prevenible mediante vacunación.
“Que muera alguien por tos convulsa en 2026 es una cosa que no tiene sentido”, sostuvo, al advertir sobre fallecimientos infantiles asociados a la enfermedad.
Según explicó durante la entrevista, el problema no siempre reside en que los niños no reciban ninguna vacuna, sino también en esquemas que quedan incompletos.
“Cuando uno analiza, la gente ha puesto a sus niños el 50% de las vacunas. Pero la segunda dosis, por ejemplo, está en el 42%. Entonces, es una situación muy grave”, afirmó.
Para Pizzi, la respuesta requiere recuperar estrategias que permitan acercar nuevamente las vacunas a la población, en lugar de esperar exclusivamente que las familias concurran a los centros sanitarios.
Mencionó, entre otras alternativas, la vacunación en las escuelas, operativos en plazas y clubes y la extensión de los horarios de atención de los vacunatorios.
“¿Cómo hacemos? Salimos a la plaza con un gazebo, salimos a un club con un gazebo, volvemos a los colegios”, enumeró.
También planteó la necesidad de modificar los horarios tradicionales de atención. “Si yo estaba con un vacunatorio abierto de 8 a 12, tendré que ampliarlo de 8 a 20”, sostuvo.
“Jamás negociaron que un niño dejara de vacunarse”
Sobre el final de la entrevista, Pizzi introdujo además una reflexión generacional sobre el papel que tuvieron las familias en las campañas de inmunización que permitieron controlar enfermedades durante buena parte del siglo XX.
El infectólogo reivindicó particularmente el papel de madres, abuelas y tías, a quienes atribuyó una fuerte cultura de cumplimiento de los calendarios de vacunación.
“Jamás negociaron que un niño dejara de ponerse una vacuna. Si había que llevarlo de la oreja, lo hacían; si había que hacer cola bajo la lluvia, lo hacían”, recordó.
Para Pizzi, aquella conducta contribuyó decisivamente a que enfermedades capaces de provocar muerte o discapacidad dejaran de formar parte de la vida cotidiana.
“Esas mujeres han sido los adalides, realmente, de haber eliminado el sarampión, de haber eliminado la poliomielitis y de que ya no tengamos más paralíticos”, expresó.
Y cerró con una pregunta que resume buena parte de su preocupación frente al actual retroceso de las coberturas: “Nos han ayudado de una manera increíble. ¿Pero por qué? Por sobriedad, por moderación, por criterio. ¿Qué es lo que está faltando ahora?”.





Discussion about this post