
La victoria conseguida en Rafaela después de una prolongada racha adversa significó bastante más que tres puntos para Bartolomé Mitre. Con la clasificación a la siguiente instancia de la Zona Campeonato ya fuera de alcance y la Reválida esperando como último camino en el Torneo Federal A, el equipo necesitaba volver a encontrarse consigo mismo después de semanas atravesadas por salidas de jugadores, lesiones, dificultades económicas y resultados que no acompañaban.
En ese contexto, Guillermo Bachke, arquero y capitán del Auriazul, puso el acento menos en el resultado frente a 9 de Julio que en lo que produjo puertas adentro. El triunfo por 1-0 cortó una extensa sequía y encontró otra vez al arquero entre las figuras, incluso con un penal detenido en el cierre del primer tiempo. Sin embargo, durante una entrevista con la FM 89.3 Santa María de las Misiones, Bachke dejó en claro que el desafío de Mitre ahora pasa por reconstruir un equipo que cambió considerablemente durante la competencia.
“Estos últimos días no queríamos hablar mucho porque la verdad que no la estábamos pasando muy bien como grupo por todo lo que ya se conoció”, reconoció. La referencia no necesita demasiadas explicaciones. Mitre acumuló once bajas durante el torneo y, paralelamente, el plantel protagonizó reclamos por atrasos salariales, el último de ellos a comienzos de septiembre, cuando los jugadores resolvieron nuevamente no entrenarse.
En medio de ese escenario, la victoria en Rafaela apareció como una oportunidad para volver a empezar. Bachke consideró que el equipo hizo “un partido muy inteligente” y consiguió finalmente traducir en un resultado positivo algo que, según sostuvo, había mostrado en otros encuentros sin recibir recompensa.
“También jugamos partidos muy buenos, pero no se nos daba. Nos convertían muy fácil y la verdad que eso nos dolía mucho”, explicó. No fue un detalle menor para un arquero que coloca el equilibrio defensivo como uno de los puntos centrales para recuperar competitividad antes de los cruces de eliminación directa.
Pero la transformación más visible que dejó el proceso de reducción del plantel estuvo en los nombres que comenzaron a ganar espacio. Mitre encontró en jugadores de la institución y futbolistas misioneros una respuesta obligada ante las bajas, mientras los referentes que permanecieron pasaron a ocupar un rol todavía más importante dentro del vestuario.
Bachke explicó que esa convivencia entre experiencia y juventud llevó a los mayores del plantel a adoptar una postura concreta: evitar trasladarles a los chicos una responsabilidad que consideran que les corresponde asumir a ellos.
“Nosotros les decimos que disfruten, que este momento es difícil de lograr, porque un debut a veces no es tan fácil. Ellos saben que la responsabilidad la tenemos nosotros, los más grandes, y que vamos a poner la cara por ellos siempre”, afirmó.
La definición se repitió a lo largo de la conversación y parece funcionar como una suerte de acuerdo interno en esta nueva versión de Mitre. Bachke mencionó a los jugadores más experimentados, entre ellos Richard, como quienes deben absorber el peso del momento deportivo, mientras los jóvenes acumulan minutos y adquieren experiencia en una categoría nacional particularmente exigente.
Para el capitán, eso no significa pedirles menos dentro de la cancha, sino evitar que la necesidad del equipo termine transformándose en una carga difícil de administrar para quienes recién comienzan. “Ellos nos tienen que dar una mano a nosotros, pero la responsabilidad y el peso los tenemos que llevar nosotros, los más grandes. Tenemos que ayudarlos también, que disfruten este momento y que no la pasen mal”, insistió.
Ese proceso se produce cuando Mitre ya sabe que deberá buscar su continuidad por la Reválida. La derrota ante Gimnasia de Chivilcoy terminó de cerrar matemáticamente las posibilidades de avanzar en la Zona Campeonato, por lo que los últimos partidos de esta etapa pasaron a tener otro sentido: recuperar funcionamiento, generar sociedades y darle rodaje a un plantel que necesita volver a reconocerse antes de entrar en partidos sin margen de error.
Volver a construir un equipo
Bachke reconoció que las modificaciones constantes tuvieron consecuencias futbolísticas. Mitre había encontrado funcionamiento durante la primera parte del campeonato, pero la sucesión de partidas, lesiones y rotaciones hizo cada vez más difícil sostener una formación estable.
Para el arquero, uno de los sectores donde más se siente esa falta de continuidad es precisamente la defensa. No se trata únicamente de nombres, explicó, sino del trabajo acumulado entre futbolistas que necesitan conocerse, coordinar movimientos y anticipar las decisiones de sus compañeros.
“Lo que yo siempre digo es que una defensa tiene que trabajar junta, que se entienda, porque lo importante primero es mantener el arco en cero y después siempre te va a quedar alguna”, sostuvo.
El partido contra 9 de Julio terminó funcionando como ejemplo de esa idea. Mitre resistió cuando tuvo que hacerlo, Bachke contuvo un penal y el equipo logró conservar la ventaja conseguida por Lucciano Arraya para volver a ganar después de seis partidos sin triunfos.
Por eso, más que detenerse en la tabla, el capitán puso el foco en recuperar una estructura. “Se está encontrando el equipo nuevamente, el grupo está bien y eso es lo que tenemos que priorizar ahora”, afirmó.
La frase resume el momento del Auriazul. Ya no existe la posibilidad de corregir lo ocurrido en la Zona Campeonato, donde el equipo pasó de una primera etapa sólida a una segunda fase marcada por resultados adversos. La tarea ahora consiste en utilizar lo que queda de competencia para llegar a la Reválida con otra estabilidad.
Una oportunidad para los futbolistas misioneros
Dentro de esa reconstrucción, Bachke destacó especialmente el lugar que están ocupando los jugadores de la provincia. Mitre ya había recurrido a futbolistas misioneros durante su anterior participación en el Regional, pero las circunstancias actuales volvieron esa apuesta mucho más visible. “Mitre apostó mucho y apuesta a los jugadores de acá, de Misiones”, remarcó el arquero, para quien el desafío no pasa únicamente por resolver las urgencias actuales del equipo. También existe una oportunidad para que jugadores que hasta hace poco tenían menor participación puedan sumar experiencia y comenzar a construir una trayectoria dentro de una competencia nacional.
Esa misma razón utilizó para pedir un acompañamiento mayor del público durante los próximos partidos. El capitán evitó centrar el mensaje exclusivamente en las necesidades deportivas de Mitre y lo trasladó hacia quienes están dando sus primeros pasos. “Hoy hay que apoyar a los chicos misioneros, porque la mayoría son misioneros. Que puedan arrancar hoy, tener un buen futuro y hacer una buena carrera. Eso es fundamental para ellos”, señaló.
Y volvió inmediatamente al rol que entiende deben ocupar los mayores: “Cuando pasen cosas o haya algún problema vamos a estar nosotros, pero ellos tienen que disfrutar este momento”.
San Martín, antes de los cruces
El próximo desafío será ante San Martín de Formosa, líder de la Zona A y ya clasificado para la siguiente instancia. Mitre cerrará así la segunda fase en el estadio Ernesto “Tito” Cucchiaroni antes de concentrarse definitivamente en la Reválida.
Bachke no espera facilidades pese a la situación del conjunto formoseño. Frente a la posibilidad de que el rival preserve titulares, sostuvo que resulta imposible anticipar qué decisión tomará y recordó que San Martín todavía tiene motivos competitivos para buscar el resultado.
“Yo creo que es un equipo con ambición, que va a querer venir con sus jugadores titulares porque quiere terminar primero”, consideró. Sin embargo, inmediatamente volvió sobre la idea que atraviesa su análisis del momento de Mitre: mirar menos hacia afuera y concentrarse en reconstruir el funcionamiento propio.
“Nosotros tenemos que estar tranquilos, pensar en lo nuestro, plantear cómo lo vamos a jugar y buscar la mejor manera para después arrancar nuevamente los cruces”, señaló.
Una de las certezas
En medio de tantas modificaciones, el rendimiento del propio Bachke terminó convirtiéndose en una de las regularidades del equipo. Ya había contenido un penal frente a Sportivo Belgrano y volvió a hacerlo en Rafaela, donde su intervención resultó determinante para mantener el partido sin goles antes del posterior triunfo auriazul.
El capitán, sin embargo, evitó separar su rendimiento del funcionamiento colectivo.
“Uno siempre trabaja y sale para darle una mano a los compañeros. Agradezco que me esté yendo bien en lo personal para poder ayudarlos”, afirmó. Y agregó que incluso una buena actuación individual pierde valor cuando el equipo no consigue sostener el resultado: “Muchas veces uno se va dolido porque no puede darles una mano o porque no puede mantener el arco en cero”.
Mitre llegará a la Reválida con un plantel distinto al que comenzó la temporada, con mayor protagonismo de futbolistas misioneros y con los referentes obligados a ocupar un lugar que excede lo estrictamente futbolístico.
Después de semanas difíciles, Bachke entiende que recuperar confianza requiere también proteger a quienes están haciendo sus primeras experiencias en la categoría. Los jóvenes deberán aportar dentro de la cancha; los mayores, según el capitán, deberán cargar con todo lo demás. “La responsabilidad la tenemos nosotros, los más grandes, y vamos a poner la cara por ellos siempre”, resumió.





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