Hay torneos que duran una temporada y otros que terminan convirtiéndose en parte de la identidad de un pueblo. En Santo Pipó, el Papi Fútbol está a punto de alcanzar una marca histórica: la edición número 100 llevará el nombre de Irma “Ñata” Sartori de Pigerl, en reconocimiento a la mujer que impulsó la competencia hace medio siglo.
El acontecimiento tendrá además un significado especial porque coincidirá con los 50 años del torneo, una historia construida a lo largo de cinco décadas con equipos, jugadores, goles, familias y encuentros que cada sábado encontraron en el fútbol un espacio de integración.
La historia comenzó en 1976, cuando “Ñata” Pigerl se desempeñaba como directora de la Escuela N.º 140. Desde ese lugar propuso e impulsó la creación de un torneo que buscaba cumplir una doble función: brindar un espacio para que exjugadores de divisiones competitivas y amateurs pudieran continuar practicando fútbol y, al mismo tiempo, generar recursos para la escuela y otras instituciones de la comunidad.
La primera edición se disputó en el barrio El Pueblito, donde se nació uno de sus amores junto al Dr. Otto Pigerl, el club Tigre. Con el paso del tiempo, la competencia comenzó a recorrer distintos barrios y canchas de Santo Pipó, hasta convertirse en una cita tradicional de cada sábado.
El primer equipo en inscribirse fue Picapiedra, del doctor Pigerl. Luego se sumaron conjuntos como San Lorenzo, Roapipó, Tungoil, Banco Nación, Orrego Construcciones, Piporé, Carlex, Fasan Suor y PYM, entre otros.
Cinco décadas de fútbol y solidaridad
El Papi Fútbol se consolidó no solamente como una competencia deportiva, sino también como un espacio de encuentro, integración y solidaridad. A lo largo de su historia, el torneo permitió colaborar con distintas instituciones y se transformó en una actividad esperada por familias y vecinos.
Con el tiempo, el certamen encontró un lugar estable en el predio de la Parroquia San Juan Bautista, donde se disputaron cientos de partidos y se escribió buena parte de la historia de la competencia. Sin embargo, este año, la Comisión de Papi Fútbol dejó de contar con la autorización para utilizar el predio de la parroquia y debió afrontar el desafío de encontrar un nuevo espacio.
La comisión, que actualmente funciona como asociación civil, comenzó entonces a trabajar para contar con una cancha propia. El proyecto pudo avanzar a partir de las gestiones realizadas por la intendenta local, que permitieron que la organización accediera a un espacio deportivo propio.
La pelota que comenzó a rodar en 1976 todavía sigue en movimiento. Cinco décadas después, el torneo conserva aquella esencia de encuentro y solidaridad que le dio origen y se prepara para escribir una nueva página de su historia.
El último torneo consagró a Mulita
El pasado 22 de agosto finalizó el torneo Apertura 2026 y consagró a Mulita en la Copa de Oro. La jornada de puro fútbol tuvo lugar en la cancha propia de la asociación de Papi Fútbol Santo Pipó.
El certamen premió al ganador del certamen, Mulita, con $567.600, mientras que el subcampeón,
San lorenzo con la suma de $303.000.
El tercer lugar fue para Barrilito con $250.800. También recibieron premios quienes salieron en cuarto y quinto puesto. Además, la Copa de Plata quedó en manos de Barrio Evita.
En este marco, la organización le hizo entrega de una placa a Juan Carlos Vallejos, a quien homenajearon en vida, por su importante labor y compromiso, con el fútbol local.






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