
Los programas Ahora se consolidaron como una de las principales herramientas para sostener el consumo y la actividad comercial en Misiones, en un escenario atravesado por la pérdida del poder adquisitivo y las compras estrictamente necesarias. Así lo planteó Carlos D’Orazi, referente del rubro electrodomésticos, quien aseguró que estas promociones representan una “verdadera tabla de salvación” para el comercio provincial y para las familias que necesitan financiar sus compras.
En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, D’Orazi explicó que suele reunirse al menos cuatro veces al año con empresarios del mismo sector de diferentes puntos del país y que, cuando cuenta cuáles son los beneficios disponibles en Misiones, sus colegas manifiestan sorpresa. Según sostuvo, estas herramientas adquieren todavía más importancia en el nordeste, una región caracterizada por ingresos relativamente bajos. En ese contexto, los programas permiten que los consumidores puedan “acomodar sus números” y acceder a bienes que, sin financiación o reintegros, probablemente postergarían.
El comerciante remarcó que el movimiento del rubro está cada vez más condicionado por los días en los que rigen las promociones. Indicó que las ventas se intensifican los lunes y martes, mientras que durante el resto de la semana la actividad se vuelve progresivamente más débil.
“Cada vez se agudiza más la venta los días lunes y martes, y después los demás días son cada vez más flacos”, describió. Atribuyó esa concentración directamente a programas como Ahora Misiones y Ahora Bienes Durables. Para D’Orazi, el fenómeno tiene una doble lectura. Por un lado, demuestra que las herramientas provinciales funcionan y logran movilizar operaciones. Pero, por otro, deja en evidencia que el consumo depende cada vez más de la financiación, las cuotas y los beneficios especiales.
El referente también valoró la ampliación de los medios de pago habilitados dentro de los programas, destacó la incorporación de Tarjeta Naranja y explicó que hasta ahora una parte importante de las promociones estaba concentrada en clientes de una misma entidad bancaria, lo que generaba una saturación lógica del universo de compradores alcanzados.
Para graficarlo, señaló que el comercio estaba “pescando siempre en la misma pecera”, debido a que las ofertas se dirigían reiteradamente a los mismos consumidores. La incorporación de otra tarjeta, según evaluó, permitirá ampliar la cantidad de personas con posibilidades de acceder a las promociones y evitar que los beneficios queden restringidos a un único grupo de clientes.
Aunque aclaró que no podía estimar porcentajes ni anticipar cuál será el volumen concreto de operaciones, sostuvo que Tarjeta Naranja cuenta con una masa importante de usuarios y se mostró confiado en que su incorporación tendrá un impacto positivo. “Esta apertura con Tarjeta Naranja, además de todos quienes tengan la tarjeta del Banco Macro, va a significar un despertar en la economía misionera”, afirmó.
D’Orazi consideró que la ampliación de las promociones ayudará al sector a continuar atravesando una etapa de “vacas flacas”, marcada por ventas débiles, consumidores más cautelosos y una demanda que se activa principalmente cuando aparecen facilidades de pago.
Compras por necesidad
El comerciante explicó que el comportamiento de los consumidores cambió durante los últimos meses. A diferencia de otros períodos, cuando muchas familias compraban electrodomésticos para anticiparse a futuras subas de precios, actualmente la mayoría adquiere productos únicamente cuando los necesita.
Sostuvo que antes comprar representaba un doble beneficio porque el consumidor sabía que, probablemente, el mismo artículo estaría más caro al mes siguiente. En cambio, con precios que tienden a mantenerse o incluso bajar en algunos segmentos, esa lógica perdió fuerza. “La gente no compra como inversión, sino por necesidad”, resumió.
Las cuotas y los programas promocionales continúan siendo, de esta manera, el principal incentivo para concretar operaciones. El referente señaló que las familias evalúan cuidadosamente cada gasto y priorizan el reemplazo de electrodomésticos rotos o indispensables antes que la renovación del hogar.
Esta retracción también afecta a los propios comerciantes, quienes son, al mismo tiempo, consumidores. D’Orazi explicó que la caída de los ingresos obliga a reducir gastos personales y modificar hábitos cotidianos. Como ejemplo, señaló que quienes antes cargaban combustible premium ahora optan por súper, una comparación con la que buscó mostrar que el ajuste alcanza a ambos lados del mostrador.
El Mundial evitó un semestre peor
Al analizar el cierre del semestre, D’Orazi indicó que el Mundial ayudó a sostener las ventas del rubro, aunque el movimiento fue considerablemente menor al registrado durante la edición anterior.
Según explicó, el nivel de operaciones alcanzó aproximadamente el 50% del Mundial previo. Aun así, permitió que los comercios hicieran caja y cerraran el período sobre el mínimo esperado. “El Mundial salvó al rubro”, aseguró, aunque aclaró que la actividad continúa muy disputada y no mostró un cambio sustancial.
También destacó que los precios de los electrodomésticos se mantienen o bajan en algunos casos, lo que representa una noticia favorable para los consumidores. Sin embargo, advirtió que la estabilidad de los valores no alcanza por sí sola para recuperar las ventas si las familias no disponen de ingresos suficientes.
Expectativas por las próximas promociones
De cara a agosto, el comerciante expresó expectativas favorables respecto del próximo Black Friday. Explicó que, como la fecha fue comunicada con anticipación, muchos comercios lograron acordar con fabricantes y distribuidores la disponibilidad de productos específicos para ofrecerlos con descuentos. “Estoy seguro de que va a ser un buen Black Friday”, anticipó.
D’Orazi recomendó aprovechar las promociones disponibles. Según sostuvo, está convencido de que habrá numerosas ofertas y que quienes tengan posibilidades de acceder a ellas deberían utilizarlas.
De todos modos, evitó realizar proyecciones firmes sobre el comportamiento futuro del consumo. Argumentó que la economía argentina cambia permanentemente y que resulta difícil anticipar escenarios a mediano plazo. A su entender, tanto comerciantes como consumidores continúan esperando una recuperación que se posterga sucesivamente, mientras intentan sostener su actividad y reorganizar sus gastos.
En ese escenario, los programas Ahora cumplen una función central: concentran operaciones, facilitan el acceso a electrodomésticos y amplían las posibilidades de compra en una provincia donde el crédito y los reintegros se volvieron determinantes.





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