Fue reconocido en una rueda de detenidos y también la pericia de ADN confirmó que el detenido era la persona que había abusado sexualmente de una adolescente cuando volvía de la escuela. Poco más de un año después, la causa está muy cerca de clausurarse al faltar solamente sumar testimonios al expediente.
Este Diario pudo saber que la fiscalía solicitó que se le tome declaración a los últimos testigos cuyos nombres aparecen en la investigación pero cuyos relatos aún no habían sido judicializados.
Una vez que esto se realice el fiscal Ángel Gustavo Recalde requerirá formalmente que el acusado de 34 años sea juzgado y sobre quien pesa la imputación de “abuso sexual con acceso carnal”.
Respecto al devenir de las pruebas en su contra, en diciembre pasado el Juzgado de Instrucción 3 a cargo de Martín Brites sumó un elemento clave a la causa, el cual fue la pericia de ADN.
Análisis de muestras tomadas de la ropa interior de la menor y del boxer del sospechoso confirmaron un 99,9% el delito contra la integridad sexual.
La primera corroboración que tuvo la policía acerca del autor fue la de una testigo que la vio cuando escapaba y días después lo volvió a reconocer entre varios en una rueda de presos.
Alrededor de las 6 del 24 de junio del 2025, la menor de 13 años había bajado del colectivo para llegar a la escuela ubicada en el barrio Zona de Granjas de Iguazú.
Fue interceptada por el hombre quien la arrastró hacia un terraplén donde abusó de ella.
El violador salió de ese lugar y en ese momento pasaba la testigo principal del caso, quien llevaba a su hija a la escuela. Lo vio huir y subirse a una motocicleta con la que escapó del lugar. En esos instantes la víctima se acercó a ella para pedirle ayuda contándole lo que le había pasado.
Avisaron a la policía mientras comenzó la búsqueda del sospechoso en base a los primeros datos aportados. Pero fue el chequeo de cámaras de seguridad de la zona con la que pudieron identificar a la motocicleta en la que había escapado el criminal dedicado a la venta ambulante.
Dialogaron con el conductor y dijo que solamente pasaba por el lugar y lo había llevado porque lo conocía pero nada sabía acerca de lo que había hecho antes.
Los efectivos se dirigieron al barrio Las Orquídeas, donde vivía el sindicado autor. Fue clave el secuestro de las prendas, las cuales luego según las pericias confirmaron la presunta autoría.






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