
Misiones atraviesa un invierno con heladas más frecuentes, pero hasta ahora menos extremas que las registradas el año pasado. Esa es la principal lectura que dejó el agrometeorólogo José Olinuck, quien analizó el impacto del frío sobre la producción provincial y advirtió que los daños existen, aunque se presentan de manera muy desigual según el relieve, la presencia de niebla, la orientación del terreno y la acumulación de aire frío.
En diálogo con la FM 89.3 Santa María de las Misiones, Olinuck indicó que este martes se registró, en algunos lugares, la helada más intensa de la temporada. Como ejemplo mencionó al INTA Cerro Azul, donde la medición a la intemperie, a cinco centímetros del suelo, marcó 4,2 grados bajo cero. También señaló que en zonas cercanas a Oberá se reportó uno de los días más fríos del año.
Sin embargo, aclaró que el comportamiento no fue uniforme. En varias localidades no se formó helada debido a la presencia de niebla, un fenómeno que, según explicó, impide o dificulta la formación de escarcha y actúa como una especie de protección para las plantas. Ese dato también permitió explicar por qué en Posadas y en otros sectores donde hubo niebla densa durante la mañana no se observaron heladas.
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Más días fríos, pero sin extremos severos
Olinuck sostuvo que este invierno viene siendo distinto al habitual, sobre todo porque el frío se mantiene durante varios días consecutivos. Según comentó, muchas personas perciben que “el frío no se va”, una sensación vinculada a la persistencia de jornadas frescas y temperaturas bajas.
De todos modos, remarcó que, desde el punto de vista productivo, ese comportamiento no fue necesariamente negativo. A diferencia del año pasado, cuando se registraron marcas de hasta siete grados bajo cero y hubo heladas que dañaron con fuerza numerosos cultivos, por ahora este invierno presentó eventos más moderados.
El agrometeorólogo explicó que ya se registraron varias heladas, especialmente en zonas bajas, pero que en general no alcanzaron niveles extremos. Por eso, de acuerdo con los contactos que mantiene en localidades como Apóstoles, Andresito y otros puntos de Misiones, los daños fueron hasta ahora menores y localizados.
También aclaró que el frío moderado puede resultar favorable para determinadas plantas. En el caso de los frutales, por ejemplo, la acumulación de horas de frío es necesaria durante la etapa de reposo o dormancia. Por eso, sostuvo que este tipo de invierno, con temperaturas bajas pero sin extremos severos, puede ser mejor para algunos cultivos que los cambios bruscos entre calor, lluvia y nuevas irrupciones de aire frío.
Qué puede pasar en los próximos días
Consultado sobre el escenario para las próximas jornadas, Olinuck señaló que, según los modelos que estuvo revisando, no se esperan heladas más intensas que las del año pasado y dijo que los pronósticos estacionales venían anticipando un invierno con más humedad, más lluvias y temperaturas generales algo superiores a lo habitual.
Para la provincia, precisó, lo habitual es que haya una o dos heladas muy intensas por año. En ese sentido, consideró que no debería esperarse un frío mucho mayor al registrado hasta ahora.
De todos modos, anticipó que este miércoles podría repetirse una jornada similar a la de este martes, con posibilidad de temperaturas más bajas en los lugares donde el cielo permanezca más despejado. Según explicó, cuanto más despejada está la atmósfera, mayor es la pérdida de calor durante la noche y, por lo tanto, más puede descender la temperatura.
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Pasturas, bananos y mamones, entre los más sensibles
Al analizar el impacto sobre la producción, Olinuck sostuvo que uno de los sectores más vulnerables a las heladas son las pasturas, especialmente porque muchas son de origen tropical y tienen baja tolerancia al frío.
Dijo que las pasturas sienten rápidamente las bajas temperaturas, sobre todo cuando están ubicadas en zonas bajas o expuestas. No obstante, aclaró que los productores que implementan sistemas silvopastoriles, con pasturas bajo cobertura vegetal, logran una mayor protección frente a las heladas.
Según indicó, este tipo de manejo fue promovido durante años desde el INTA como una herramienta para reducir el impacto climático sobre la producción ganadera. Aun así, reconoció que cuando la temperatura baja de manera considerable, los daños pueden aparecer incluso en sistemas con algún grado de protección. Además de las pasturas, mencionó a cultivos como banano y mamón, que también son muy sensibles al frío y se desarrollan en distintas zonas de la provincia.
Zonas bajas, el factor más determinante
Olinuck evitó señalar una única zona provincial como la más afectada, porque explicó que la variabilidad fue muy alta. Según dijo, en el norte de Misiones y en áreas como Andresito hubo lugares con daño y otros sin afectación visible y remarcó que esta vez el comportamiento fue tan variable que incluso dentro de una misma colonia se pueden observar lotes muy afectados y otros prácticamente sin daños. El factor central, aclaró, es la ubicación del terreno.
Los mayores problemas aparecen en sectores bajos, donde se acumula el aire frío. En esos puntos, las pasturas pueden estar muy dañadas o incluso muertas. En cambio, en terrenos con pendiente suave hacia el norte o hacia el este, con buena llegada del sol por la mañana y mejor escurrimiento del aire frío, los daños prácticamente no se observan.
Según Olinuck, esa característica se repite en toda la provincia: no se trata de un solo municipio o una sola zona, sino de una combinación de relieve, exposición solar, circulación de aire y condiciones locales de cada lote.
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El Niño y las lluvias que podrían llegar hacia septiembre
Además del impacto inmediato de las heladas, Olinuck también se refirió al escenario que podría abrirse hacia los próximos meses con la influencia del fenómeno de El Niño. Según explicó, cuando este tipo de fenómeno comienza a incidir, las características del clima pueden cambiar de manera marcada.
El especialista señaló que el aumento más considerable de lluvias estaría previsto más bien para septiembre, por lo que recomendó a los productores anticipar algunas tareas. En el caso de la yerba mate, mencionó que sería conveniente avanzar con la cosecha o tarefa antes de que se instalen períodos de lluvia persistente, ya que cuando el tiempo está muy inestable esa actividad se dificulta.
También advirtió que la actividad forestal puede verse complicada por lluvias frecuentes, especialmente en la etapa de extracción de madera, debido al estado de los caminos, el piso y los terrenos.
Para los pequeños productores, puso el foco en la mandioca, un cultivo que puede sufrir cuando se planta en suelos bajos o anegadizos. Por eso recomendó elegir terrenos con buen drenaje, especialmente si se confirma un período de lluvias abundantes.




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