Ana Laborde
Profesora de Yoga
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3764-430623
En el mejor de los estados posibles y con la mejor de las sensaciones, permanecemos en el ahora al finalizar la sesión de Yoga, sentados sobre la colchoneta y respirando placenteramente, hasta percibir el momento de buscar la lectura habitual. En la página señalada Indra Devi nos daba indicaciones sobre la práctica de la respiración profunda y las posturas apropiadas para hacerla. Ahora nos brinda más detalles:
“Comience la respiración contrayendo ligeramente la garganta (cerrará parcialmente la epiglotis) y vaya aspirando el aire lentamente con la boca cerrada. Oirá Ud. un pequeño soplo en la parte de atrás de la garganta. Esto indica que está Ud. practicando la respiración como es debido. No levante el pecho al aspirar, sino deje que la caja torácica se expansione libremente por los lados. Ahora exhale lentamente el aire, con el mismo sonido de siseo, mientras contrae la caja torácica y mete adentro ligeramente el estómago”. No podemos evitar hacerlo mientras leemos y con gusto continuamos:
“Acaba Ud. de hacer una respiración profunda. ¿Ha sentido la presión de la inhalación y de la exhalación en la parte de atrás del paladar y de la garganta? Si es así, la cosa va bien. Resoplar por la nariz es algo que no debe hacerse. La clave es ese pequeño rumor de siseo que percibe Ud. Pero cuando la garganta se contrae demasiado, ese tenue siseo se convierte en ronquido, lo cual está mal porque tensa y cansa la garganta”. Encantados seguimos sus indicaciones y seguimos leyendo:
“Repita la respiración profunda solo tres veces. En el primer intento no debe hacerse más. Luego puede repetirlo más tarde y a cualquier hora del día, pero ahora en principio no haga más que cuatro respiraciones profundas cada vez”. Después Indra nos da indicaciones “para imprimir el ritmo debido a la respiración”, pero lo veremos en la próxima lectura porque debemos retirarnos. Namasté.





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