Un changarín de Concepción de la Sierra fue condenado a cumplir 18 años de prisión por abusar sexualmente de su pareja con discapacidad visual, someterla a reiteradas amenazas de muerte a punta de cuchillo y desobedecer las restricciones de acercamiento a la víctima.
La causa que se inició en enero de 2023 en el Juzgado de Instrucción 4 de Apóstoles, Primera Circunscripción Judicial, se debatió entre el lunes y ayer ante el Tribunal Penal 2 de Posadas, presidido por Martín Alejandro Rau y como vocales, César Antonio Yaya y Augusto Gregorio Busse.
La condena coincidió en cuanto a la calificación penal que el fiscal Vladimir Glinka expuso durante su alegato, pero fue dos años menor en cuanto al monto de cárcel a cumplir por los delitos previstos en el artículo 119, 239 y 149 del Código Penal Argentino.
El acusado de 37 años, durante sus últimas palabras previas a la deliberación del fallo de los jueces, intentó convencerlos con la admisión a medias de las acusaciones: “Reconozco que fui medio impulsivo con mi pareja pero no soy violador”.
“Hubo conflictos en la pareja pero yo fui responsable, íbamos a la iglesia, cocinaba y lavaba los platos, colaboraba”.
“Además, si yo elegí llegar acá a juicio fue porque busco decir lo que hice y yo no abusé de ella (víctima). Me hago cargo, tengo planes y les pido que me ayuden. Prometo que voy a cumplir con un tratamiento al pie de la letra”.
La causa fue elevada a debate con la acusación de abusos sexuales y violencia física y psicológica constante a dos hijos de la víctima, uno de ellos en común con el encartado. Por estos hechos, el fiscal Glinka decidió no solicitar una condena, aunque describió que fueron víctimas de los maltratos del imputado.
Principalmente un niño de 5 años, quien en sus entrevistas con peritos “dibujó secuencias de episodios de terror que sufrió él y su madre”. Respecto a los delitos contra la integridad sexual y amenazas de muerte a la esposa del acusado, la acusación profundizó circunstancias y hechos. “La mujer con discapacidad visual padeció amenazas con principios de ejecución, golpes, agarradas del cuello. ‘Yo no tengo miedo de estrangular a nadie’, le repetía a la víctima a la que no dejaba salir de la casa”. La violencia aumentó con las denuncias y las violaciones a las restricciones de acercamiento que le impuso la Justicia al acusado: “La buscó y la atacó en plena calle a una mujer en la vulnerabilidad absoluta, insultándola por la ropa que llevaba puesta”.
“Sacarse el sufrimiento”
Las pericias físicas y psicológicas confirmaron los abusos y la violencia general que atravesó la mujer con discapacidad. “El relato de ella indicó espontaneidad para contar lo que le sucedió, justamente porque como víctima necesitaba hacerlo. Se expresó con verborragia pero sin indicadores de mentir. Una persona que necesitaba relatar y sacarse de adentro el sufrimiento. Fue abusada por su pareja como lo describió ella misma: ‘Cuando a él se le ocurría nomás, pasaba y me arrastraba del brazo y me violaba’”, expresó el acusador que contextualizó, entre varios factores, que la mujer guardaba silencio porque “sentía vergüenza y le pesaba ser una mujer casada que sería reprochada en la iglesia evangélica a la que concurría”.
El fiscal resaltó los informes de salud mental del acusado. Resumió que de las entrevistas se estableció que se “trata de un hombre violento con descargas impulsivas agresivas, escudándose con insistencia en sus problemas de adicción a estupefacientes”.
“Las víctimas no se podían defender, él actuaba sobre seguro, comprendía lo que hacía con y sin drogas”.
El defensor oficial, Marcelo Ozuna, durante su alegato consideró al encartado como un hombre con problemas de adicción, violento, pero que no abusó de su pareja ni de los menores. “Y acá se trata de analizar las pruebas y no de lo que se cree. En el caso de la esposa no se probó ningún abuso mientras duró la relación entre diciembre de 2020 y 2022. Durante ese lapso convivieron en seis viviendas y no hay un solo testimonio concordante con los hechos acusados”.
Remarcó parte del relato de la madre de la víctima en el que sostuvo que durante los dos años de relación de pareja “mientras estuvo medicado por el tratamiento para la adicción, andaba bien y la violencia le resurgió en enero de 2023 cuando dejó de tomar los medicamentos”.
Solicitó la absolución de las acusaciones por abuso sexual y una pena por los demás cargos con un monto que se compute como cumplido con los poco más de tres años que lleva en prisión preventiva.
Los jueces deliberaron durante 90 minutos el veredicto y a las 12.34 fue leído y que incluyó, además del monto de cárcel, su inclusión con su huella genética en el Registro Provincial de Condenados por Delitos contra la Integridad Sexual dependiente del Superior Tribunal de Justicia de Misiones.





Discussion about this post