En el Día de San Pedro y San Pablo, patronos de Apóstoles , la tradicional celebración tendrá la particularidad que el templo este año cumplirá 100 años de existencia, motivo por el cual se vienen realizando importantes remodelaciones que serán inauguradas de manera parcial en esta ocasión. La parroquia se prepara de manera especial para este momento que permitirá poner en valor a una obra con mucha historia.
Alejandro Cañete, actual cura párroco de la Iglesia San Pedro y San Pablo, explicó a PRIMERA EDICIÓN que “las reformas la iniciamos ya hace un tiempo como para terminar este 29 de junio una parte y la otra el 26 de agosto, que es la fecha en la cual el templo cumple 100 años de bendición. Ahí se consagrará el templo de la parroquia San Pedro y San Pablo y para ello ya tenemos la reliquia San Juan Bosco, que se ubicará en el altar y el templo parroquial estará así consagrado”.
En el mismo sentido apuntó que “a partir de este año, Dios mediante, todos los 26 de agosto se va a celebrar el centenario como templo parroquial porque debemos recordar que como parroquia es más antigua que el templo y eso tiene que ver con las Reducciones Jesuíticas que funcionarios en la zona”.
El párroco dijo que “por todo lo que implica la historia del templo y la parroquia, podemos afirmar que el mismo es uno de los más importantes, junto a la Iglesia Catedral. Mediante esta historia que se conservó de la parroquia San Pedro y San Pablo, todo el contexto, lo que se fue haciendo luego, armando la Iglesia Bizantina porque cuando la Iglesia ya estaba acá vieron la necesidad de atender a los inmigrantes entonces desde acá se mandaban cartas a Paraná (Entre Ríos) y a Corrientes pidiendo que se pueda atender el rito bizantino ucranio por ejemplo”. En la misma línea indicó que “lo que digo es que el nacimiento de la Iglesia Santísima Trinidad tiene mucho que ver con nosotros, desde acá se originó la atención a estos hermanos nuestros que tienen otros ritos”, afirmó.

Juntos a la par
Cañete insistió en que “la historia de la parroquia San Pedro y San Pablo estuvo relacionada con la de Apóstoles, desde sus inicios y en los lugares históricos y donde la fe del pueblo fue clave. Esto último fue lo que recordó el papa León a los españoles: la fe fue lo primero y luego todo lo demás, corazón y la vida a Dios. Siempre digo que el pueblo, los feligreses de Apóstoles se deben toda la historia y lo que se está logrando para bien”.
En cuanto a la remodelaciones el párroco detalló que “cuando llegamos a la parroquia buscamos que se pueda mejorar la estética, la explanada, cinerario para los difuntos en la parroquia y dos celebraciones. También se vio el tema de la construcción de la capilla, del templo, llevamos la imagen de San Pedro y San Pablo a restaurar y ahora quedaron muy lindos”.
Prosiguió describiendo que “tendremos un lugar fijo para los bautismos. Atrás un retrato de cedro lustrado, con los santos y ángeles iluminados porque la idea es que tengamos un ambiente que invite a la oración, a rezar, con luces adecuadas, la posición de los santos”.
Una obra dirigida por Martín Sviderski
Por su parte, el licenciado en turismo e investigador, Jorge Rendiche, recordó que la edificación original “la dirigió el constructor, diplomado con ese título en la UBA (Universidad de Buenos Aires), en aquel entonces, don Martín Sviderski. Tenía dos equipos de trabajo en simultáneo, en la Iglesia San Pedro y San Pablo, entre 1923 y 1926, de rito latino; y Santísima Trinidad, entre 1923 y 1925, de rito ucraniano”.
El templo apostoleño “contó con un campanario provisorio, de madera. Visto de frente, estaba a la izquierda de la iglesia, donde en 1933, luego de bendecirlas, se colocaron las tres campanas, de tamaños diferentes, hasta que entre 1950 y 1953, se construyó la torre campanario que conocemos actualmente, una obra que es de don Butiuk, otro constructor de la época”, memorizó Rendiche.
Mencionó que allí también “se instaló el reloj trillizo, que fue donado años antes por quien fuera el káiser o emperador del imperio Austro-Húngaro. Se dice trillizo, porque las otras iglesias que también recibieron relojes idénticos fueron la Catedral San José de Posadas y la San Antonio de Padua, de Azara”.
Rendiche apuntó también que “los cimientos eran de piedras extraídas de las ruinas jesuíticas de Apóstoles, que por entonces aún existían y que las paredes se iniciaron también en piedras jesuíticas, o piedras de sillería de itacurú. Incluso destacó que “parte del equipo de Sviderski se dedicó a re-tallar las piedras y tratar de lograr un pulimento, porque estaban muy “porosas”, por eso hoy en día se ven más lisas”.
Opinó que “el modelo de iglesia, es exactamente el mismo para todas las iglesias de la época, según planos que se manejaban en el Verbo Divino. Una suerte de neogótico moderno”.
En 1985 la Iglesia San Pedro y San Pablo se pintó en su totalidad, “la responsabilidad la asumió Julio Juan Dominico, cuando en septiembre de 1985 le dijo al fallecido padre Francisco Chijanoski que había que pintar la iglesia, pero todos se preguntaron cómo alcanzar los 45 metros que debían superar. Él se las ingenió, durante unos treinta días trabajó en fabricar un andamio de eucaliptus y tambores de arena que daban firmeza a la estructura”.
En el mismo sentido rememoró que “en ese tiempo no había muchas formas de llegar tan arriba para pintar, era lo que había, gente con coraje.
Se hizo un trabajo a conciencia”, dijo y subrayó que en esa época la comunidad colaboraba mucho y se ayudaban entre todos. “Viéndolo en la actualidad, fue un esfuerzo tremendo. Treinta días para hacer el andamio y quince días más para pintar todo. Fue un gran trabajo”, destacó.










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