Ante los pronósticos de excesos de lluvias para el próximo semestre y en un contexto de posible ocurrencia del fenómeno climático de El Niño, el Instituto de Macroeconomía Circular (IMaC) difundió una serie de recomendaciones técnicas para la producción hortícola, con el objetivo de mitigar daños, prevenir pérdidas económicas y orientar a los productores en el manejo de cultivos bajo condiciones climáticas severas.
El documento advierte que la horticultura es una de las actividades más vulnerables frente a los eventos de exceso hídrico, debido a sus ciclos cortos de producción y a la sensibilidad de los cultivos ante la saturación del suelo, la falta de oxígeno en las raíces y la proliferación de enfermedades.
Según el informe, El Niño puede modificar las corrientes de viento y la humedad, generando impactos climáticos distintos según cada región. En Misiones, ese escenario puede traducirse en lluvias torrenciales, vientos intensos, granizos y bruscos cambios de temperatura. “Se avecinan meses de incertidumbre climática”, señala la guía.
Frente a ese panorama, el IMaC organizó las recomendaciones en cinco ejes: adecuación de la infraestructura, manejo del cultivo, estrategia sanitaria, acciones posteriores a la tormenta y seguridad del productor y del personal. Además, remarcó la importancia de estar atentos a los pronósticos difundidos por los medios de comunicación para anticipar las tareas a realizar.
Preparar el terreno y mejorar el drenaje
Uno de los puntos centrales de la guía es la adecuación de la infraestructura productiva antes de la llegada de lluvias intensas. El objetivo principal es lograr que el agua entre y salga del lote lo más rápido posible, sin erosionar el suelo.
Para ello, se recomienda limpiar drenajes, canales perimetrales y zanjas de desagüe, evitando que el agua quede estancada en caminos o entre los canteros. También se aconseja conservar la cobertura vegetal y no dejar los suelos completamente limpios, arados y desprotegidos, ya que la vegetación espontánea ayuda a disminuir el impacto de la lluvia y evita que el agua arrastre la capa fértil.
Otra medida sugerida es mantener en buen estado los caminos internos y accesos rurales, debido a que una conducción adecuada del agua puede prevenir inconvenientes tanto dentro de las chacras como en los caminos vecinales.
El IMaC también recomienda levantar camellones o lomos de plantación a una altura mayor de la habitual, con un mínimo de 25 a 30 centímetros, y proteger pasillos con material vegetal como hojas secas, paja, aserrín o virutas, para evitar encharcamientos que compacten el suelo.
En la misma línea, se plantea el uso de coberturas o mulching, tanto plásticas como vegetales, para proteger el suelo del impacto directo de la lluvia y reducir la erosión. En el caso de producciones bajo cubierta, se recomienda revisar invernaderos, canaletas y bajantes, reforzar estructuras, reparar plásticos dañados y fortalecer anclajes y sujeciones.
Qué hacer con el cultivo durante el exceso de humedad
El segundo eje de la guía está vinculado al manejo del cultivo y las labores culturales. El informe señala que, cuando el suelo está saturado, la planta entra en un estado de estrés mecánico y fisiológico.
En ese contexto, una de las primeras recomendaciones es evitar transitar el lote. El paso de maquinaria o personas sobre suelo húmedo provoca compactación severa, destruye macroporos y empeora la falta de oxígeno en el largo plazo.
También se aconseja controlar el riego, analizando el suelo y la planta para determinar si realmente necesita agua. En períodos de lluvias abundantes, un riego innecesario puede agravar la saturación y favorecer la aparición de enfermedades.
Otra indicación clave es suspender la fertilización nitrogenada, ya que el nitrógeno en forma de nitrato se lava rápidamente con la lluvia. Además, un exceso de nitrógeno combinado con alta humedad ambiental genera tejidos más tiernos y más propensos al ataque de hongos.
El documento también recomienda adelantar la cosecha cuando haya cultivos de hoja, como lechuga, acelga o espinaca, o frutos maduros, como tomate y pimiento, listos para recolectar. La humedad excesiva favorece la pudrición de hojas y el rajado de frutos.
En el caso de los invernaderos, se aconseja airear las estructuras durante los períodos de buen clima, abriendo cortinas laterales y ventilaciones cenitales para reducir la humedad interna. Además, se recomienda retirar hojas, tallos y frutos dañados o en proceso de pudrición, para mejorar la ventilación del dosel vegetal.
Finalmente, el IMaC plantea ajustar la densidad de siembra para favorecer la circulación del aire entre las plantas y priorizar variedades o híbridos con mayor tolerancia a la humedad y mejor comportamiento frente a condiciones climáticas adversas.
Mayor riesgo de enfermedades
La guía también pone el foco en la estrategia sanitaria. Según el documento, la combinación de alta humedad y temperaturas templadas o cálidas genera un escenario ideal para patógenos fúngicos como Phytophthora, Pythium, Rhizoctonia, Botrytis y Fusarium, además de bacterias como Xanthomonas, que provocan principalmente podredumbres.
Por eso, se recomienda realizar monitoreos con mayor frecuencia para detectar cambios o síntomas en los cultivos. También se sugieren aplicaciones preventivas en ventanas de baja frecuencia, es decir, sin lluvia y con viento calmo, utilizando fungicidas y bactericidas preventivos. Entre los productos mencionados, se destacan los de base de cobre, como oxicloruro o hidróxido de cobre y sulfato de cobre, por su acción como protectores de contacto.
En cultivos tutorados, como tomate, pimiento y pepino, se recomienda realizar poda de aireación, eliminando hojas inferiores o amarillas que toquen el suelo. Esta práctica mejora la circulación del aire y acelera el secado de la planta.
Otra medida sanitaria es la eliminación de plantas enfermas. El informe aconseja arrancar de raíz aquellas que presenten síntomas de marchitez bacteriana o pudrición severa del cuello, y retirarlas del lote, ya que dejarlas allí puede convertirse en una fuente de contagio masivo por el salpicado de la lluvia.
También se remarca la necesidad de evitar encharcamientos, favorecer el drenaje y no trabajar ni cavar el suelo cuando esté muy húmedo, para no dañar su estructura. Como complemento, se plantea el uso de productos biológicos o inductores de resistencia para fortalecer a la planta y reducir la presión de enfermedades.
El documento también recomienda registrar las condiciones climáticas y las aplicaciones realizadas, ya que esa información ayuda a planificar mejor las intervenciones siguientes.
Después de la tormenta
Una vez que el agua baja y el suelo comienza a orearse, el IMaC sugiere aplicar medidas de recuperación. Entre ellas menciona la bioestimulación, debido a que las raíces dañadas pierden capacidad de absorber nutrientes. En ese caso, se recomienda aplicar aminoácidos o extractos de algas por vía foliar para ayudar a la planta a recuperarse del estrés por asfixia.
Si no se utiliza cobertura o mulching, también se aconseja realizar un laboreo ligero, con un escarificado superficial de la costra del suelo cuando comience a secarse. Esta práctica favorece la ruptura del sellado superficial y permite que el aire vuelva a ingresar a las raíces.
La guía plantea además una “regla de oro” para la horticultura: es mucho más fácil y económico prevenir el estancamiento del agua mediante un buen diseño de pendientes y canales que intentar salvar un cultivo con las raíces ya podridas.
En cuanto a la infraestructura, se recomienda reparar de inmediato agujeros o rasgaduras en plásticos de invernaderos, utilizando cinta adhesiva adecuada para polietileno, además de tensar los plásticos durante la misma temporada o después de eventos de fuertes vientos, para garantizar su correcta fijación y evitar daños futuros.
Seguridad del productor y del personal
El último eje está vinculado con la seguridad del productor y del personal. El IMaC recomienda suspender actividades en caso de tormentas eléctricas y vientos intensos.
Ante tormentas eléctricas, se aconseja evacuar zonas abiertas, invernáculos y estructuras metálicas, además de evitar el uso de equipos eléctricos o herramientas conectadas a la red. Frente a vientos intensos, la guía indica asegurar coberturas, plásticos y elementos sueltos, y alejarse de árboles, postes y tendidos eléctricos.
En suelos húmedos, se recomienda transitar con precaución para evitar caídas, resbalones o atrapamientos, y utilizar calzado adecuado. También se aconseja usar guantes, ropa impermeable y elementos de protección acordes a cada tarea.
El documento destaca además la importancia de mantener informado a todo el equipo sobre riesgos, alertas meteorológicas y decisiones operativas, y contar con un botiquín de primeros auxilios accesible, además de conocer los números de emergencia locales.
La guía fue elaborada por el equipo técnico del IMaC y se apoya en recomendaciones técnicas del INTA, FAO, SENASA, manuales de horticultura protegida, manejo de cultivos hortícolas de hoja y fruto, uso de coberturas vegetales, conservación de humedad del suelo y bibliografía sobre fertilización, aireación de cultivos y recuperación de suelos luego de eventos de exceso hídrico.
Desde el organismo resumieron el objetivo de la publicación con una consigna: “Prevenir hoy, proteger la producción de mañana”.





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