Colaboración: Francisco Pascual y Martín Ghisio
Dos nuevos ensayos instalados en establecimientos productivos de Santo Pipó y Oberá permitirán evaluar durante los próximos años materiales genéticos desarrollados por el Programa de Mejoramiento de Yerba Mate del INTA. La iniciativa busca identificar plantas con mayor productividad, mejor adaptación a distintas condiciones ambientales y características diferenciales de calidad que respondan a las demandas actuales y futuras de la cadena yerbatera.
La innovación en la producción de yerba mate es un proceso que demanda tiempo, continuidad y rigurosidad científica. Detrás de cada nueva selección genética existen años de investigación, observación y evaluación antes de que los materiales puedan llegar a los productores. En ese camino se inscriben los dos nuevos ensayos de progenies que el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) comenzó a implementar en establecimientos productivos de Misiones, donde se pondrán a prueba materiales obtenidos tras décadas de trabajo en mejoramiento genético.
Los ensayos forman parte del Programa de Mejoramiento Genético de Yerba Mate que el organismo desarrolla desde hace más de cincuenta años en la provincia. Su propósito es generar información que permita identificar los materiales con mejor desempeño productivo, sanitario y de calidad, aportando nuevas alternativas para fortalecer la competitividad del sector.
Nuevas selecciones de producción
Uno de los ensayos fue implantado en un establecimiento de la empresa Madanto SA, en Santo Pipó, mientras que el segundo se encuentra en proceso de instalación en la empresa San Miguel, en Oberá. Ambos incorporan nuevas selecciones genéticas surgidas a partir de la evaluación de plantas sobresalientes y de cruzamientos controlados realizados por los equipos de investigación del INTA.
La investigadora del INTA, Mgter. Vanesa Schoffen, explicó que estos materiales ya atravesaron distintas etapas de selección y ahora ingresan en una fase decisiva: su evaluación en condiciones reales de producción.
“Estos materiales tienen detrás varios años de trabajo de selección genética y cruzamientos controlados. Ahora comienza una nueva etapa en la que debemos observar cómo responden en el campo, evaluando crecimiento, rendimiento, adaptación, comportamiento frente a plagas y enfermedades y distintos parámetros de calidad”, señaló.
En el caso del ensayo instalado en Santo Pipó, se trabaja con 84 familias provenientes de cruzamientos controlados, selecciones genéticas y fenotípicas distribuidos en 15 bloques experimentales sobre una superficie cercana a las 0,7 hectáreas. Allí se realizarán mediciones y observaciones durante aproximadamente una década.
Sin embargo, el horizonte temporal del mejoramiento genético es aún más amplio. Desde la instalación de un ensayo hasta la disponibilidad comercial de plantines provenientes de los materiales seleccionados pueden transcurrir entre 8 y 10 años. Se trata de un proceso de largo plazo que requiere continuidad y seguimiento permanente.
A través de estas evaluaciones, los investigadores buscan identificar genotipos con mayor productividad, mejor estabilidad frente a distintas condiciones ambientales y características diferenciales vinculadas tanto a la calidad industrial como a perfiles químicos específicos, atributos que adquieren creciente relevancia dentro de la cadena yerbatera.

Hacia una yerba mate con perfiles diferenciados
La participación de la empresa Madanto SA en esta iniciativa se apoya en experiencias previas de mejoramiento genético desarrolladas por el INTA en distintos puntos de Misiones. Andrés Bovi, responsable del establecimiento asociado a la Cooperativa Piporé, destacó que el profesionalismo y la rigurosidad de los equipos técnicos fueron factores clave para sumarse al proyecto.
“Vimos los ensayos que ya se estaban realizando en otros lugares de Misiones y eso inspira mucha confianza. Hay un seguimiento muy profesional y meticuloso que genera entusiasmo y expectativas sobre los resultados que puedan alcanzarse”, expresó.
Para Bovi, el potencial de estos trabajos va más allá de la obtención de plantas más productivas o resistentes. Considera que el futuro de la actividad también pasa por avanzar en la identificación de características químicas y sensoriales que permitan diferenciar materiales según distintos perfiles de consumo.

“Así como en otras producciones existen variedades claramente identificadas, creo que en el futuro también podremos encontrar materiales diferenciados por sabor, intensidad o composición química. Eso permitiría orientar mejor la producción según las demandas de distintos mercados y consumidores”, afirmó.
Asimismo, destacó la importancia de sostener investigaciones de largo plazo mediante una articulación efectiva entre el sector público y privado. “Estos estudios requieren paciencia, continuidad y rigurosidad.
Las empresas podemos aportar la superficie, el manejo y el compromiso, pero instituciones como el INTA tienen las capacidades técnicas, los profesionales y el rigor científico necesarios para generar resultados confiables. Esa complementación es fundamental para el desarrollo futuro de la actividad yerbatera”, concluyó.
Por su parte, la ingeniera forestal y magíster Valeria Morales, titular de Vivero VYO, también resaltó el valor de este trabajo conjunto. Explicó que la empresa San Miguel SA, perteneciente al grupo Máximo Urrutia, participa activamente en el acompañamiento de las investigaciones mediante la implantación y el mantenimiento de los ensayos, la provisión de insumos y la coordinación con los equipos técnicos del INTA.
Según indicó, este es el segundo ensayo que se desarrolla en la empresa y, en esta oportunidad, se evaluarán 65 nuevos genotipos de yerba mate. “El objetivo es analizar la interacción genotipo-ambiente y evaluar los rendimientos, la tolerancia a plagas y enfermedades, así como las características químicas de los materiales”, explicó.
Morales remarcó además que la cooperación entre organismos públicos y empresas privadas resulta fundamental para acelerar los procesos de innovación y transferencia tecnológica. “Es clave el trabajo en equipo entre empresas privadas y el sector público para que podamos dar pasos más grandes en menor tiempo”, afirmó.
“Poder trabajar en conjunto a través de convenios de colaboración técnica con el INTA nos permite ahorrar tiempo y adquirir materiales que ya tienen varios años de mejora, algo que es muy beneficioso para la empresa”, agregó.
Desde la perspectiva del vivero, la generación de nuevos materiales genéticos representa además una oportunidad estratégica para fortalecer la oferta comercial y diferenciarse por la calidad genética de las plantas disponibles para los productores.

Ciencia aplicada para la yerba mate del futuro
Más allá de la información que aportarán sobre productividad y adaptación, estos ensayos cumplen una función estratégica dentro del proceso de mejoramiento genético. La identificación de materiales de yerba mate superiores permitirá su utilización como plantas madre en huertos semilleros, como progenitores en nuevos esquemas de cruzamientos y como fuente de material para su propagación.
La iniciativa también refleja la importancia de vincular la investigación científica con las necesidades concretas del sector productivo.
La instalación de los ensayos en establecimientos comerciales permite que las evaluaciones se desarrollen bajo condiciones reales de manejo, incorporando la experiencia y la visión de empresas y productores que forman parte de la cadena yerbatera.
En el marco de estos acuerdos de cooperación técnica, el INTA aporta los materiales genéticos, el diseño experimental, la implantación de los ensayos y el seguimiento técnico durante todo el proceso. Las empresas, por su parte, contribuyen con la superficie, el mantenimiento y el personal necesario para sostener investigaciones que requieren continuidad durante muchos años.
Las expectativas están puestas en que estos nuevos ensayos amplíen la base genética disponible para el sector y permitan avanzar en la identificación de materiales capaces de mejorar la productividad, la adaptación y la calidad de la yerba mate argentina.






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