Momentos de tensión, incertidumbre y malestar se vivieron este martes en el aeropuerto de Puerto Iguazú, donde decenas de pasajeros denunciaron cancelaciones y reprogramaciones de vuelos de la empresa Flybondi, además de la falta de asistencia y respuestas por parte de la aerolínea.
Uno de los afectados fue Luciano, un turista oriundo de Buenos Aires que se encontraba junto a su familia intentando regresar tras varios días de vacaciones en Misiones. En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, relató que la situación se volvió insostenible luego de reiterados cambios de horario y cancelaciones tanto para llegar a Iguazú como para regresar.
“Vinimos a vacacionar y nos vamos más estresados de lo que vinimos”, resumió el pasajero, quien explicó que originalmente habían contratado el paquete mediante una agencia de turismo de La Plata llamada, que a su vez operaba el traslado con Flybondi.
Según detalló, ya habían sufrido cuatro reprogramaciones para viajar hacia Puerto Iguazú. Sin embargo, el mayor conflicto se produjo este martes cuando debían regresar a Buenos Aires en un vuelo previsto para las 14.05. “Llegamos a las 11 de la mañana y nos dijeron que el vuelo estaba cancelado y que no sabían cuándo lo iban a reprogramar”, señaló.
El hombre contó que dentro de la terminal aérea encontraron a numerosas familias atravesando situaciones similares. Entre ellas mencionó el caso de una mujer que viajaba con su bebé y que, según afirmó, llevaba desde el lunes soportando cambios constantes en los vuelos. “Hoy vino a las 3 de la mañana y le dieron un vuelo recién para las 11.40 de la noche. La chica se descompensó con el nene”, relató.
También mencionó a pasajeros provenientes de Ciudad del Este que perdieron conexiones hacia Bariloche debido a las demoras y cancelaciones, además de adultos mayores y otras familias que optaron por abandonar el aeropuerto y regresar a hoteles ante la falta de certezas.

Luciano sostuvo que el panorama generó enojo y desesperación entre los viajeros, especialmente porque, según indicó, no había personal permanente de la empresa en el lugar. “En informes nos dijeron que no hay gente de Flybondi en el aeropuerto, que solamente vienen cuando llega un vuelo y después se van”, afirmó.
A raíz de la situación, varios pasajeros intentaron comunicarse mediante el 0800 de la compañía y los canales virtuales de atención, aunque aseguraron que no obtuvieron respuestas satisfactorias. “Llamamos por teléfono y nadie atiende. Después intentamos por el chatbot y no te deriva a ninguna persona”, cuestionó.
Frente a la falta de soluciones, los damnificados realizaron exposiciones ante la Policía de Seguridad Aeroportuaria y además iniciaron reclamos online ante la ANAC. “Nos atendieron bien, pero no nos dieron ninguna solución concreta”, expresó.
El pasajero remarcó que el problema excedía a un caso aislado y calculó que al menos unas veinte personas permanecían varadas en el aeropuerto, aunque aclaró que muchas otras ya habían abandonado el lugar por sus propios medios. “Hay gente que puede pagar otro pasaje y se va, aunque después reclame. Otros no pueden y tienen que quedarse esperando”, explicó.
En su caso particular, contó que viajó junto a su esposa e hijos y que incluso debió modificar cuestiones laborales debido a las reiteradas reprogramaciones. “Tuve que sacar vacaciones porque nos cambiaban tanto el vuelo que ya no podía manejarme con permisos”, comentó.
Además, aseguró que otras aerolíneas continuaban operando normalmente durante la jornada, por lo que puso en duda que las cancelaciones respondieran exclusivamente a cuestiones climáticas. “Mientras cancelaban nuestro vuelo, veíamos despegar y aterrizar aviones de otras empresas”, sostuvo.
Finalmente, indicó que horas más tarde recibieron una nueva comunicación en la que les informaron que serían reubicados en otra compañía aérea para viajar durante la noche. No obstante, hasta ese momento, la incertidumbre seguía predominando entre los pasajeros que permanecían en la terminal.






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