Historias de escucha, inclusión, empatía y acompañamiento marcaron el 1° Congreso Provincial de Convivencia Escolar y Bienestar Estudiantil, donde escuelas de distintos puntos de Misiones presentaron proyectos innovadores orientados a transformar la vida cotidiana de estudiantes y docentes.
Lejos de limitarse a exposiciones académicas, el encuentro reunió experiencias concretas surgidas dentro de las propias comunidades educativas, con propuestas que buscaron dar respuesta a problemáticas actuales como el bullying, la ansiedad, la convivencia digital, la inclusión y los conflictos escolares.
Uno de los momentos más emotivos del Congreso fue el reconocimiento otorgado a la EPJA N.º 69 “Nidia Otazú”, distinguida por su proyecto “Escuchar, participar y cuidar”, una iniciativa desarrollada junto a jóvenes y adultos donde los Acuerdos Escolares de Convivencia dejaron de ser simples reglamentos para convertirse en espacios colectivos de participación y diálogo.
La propuesta mostró cómo el clima institucional puede transformarse cuando las normas son construidas entre estudiantes, docentes y comunidad educativa.
Durante una de las ponencias centrales, Mariano Antón remarcó que “los acuerdos escolares no pueden ser solamente reglas escritas por adultos; tienen que ser construcciones colectivas que los estudiantes sientan propias”.
En la misma línea, Eduardo Cazenave sostuvo que “convivir también se aprende” y advirtió que “la escuela necesita volver a ser un espacio donde alguien se sienta mirado, escuchado y esperado”.
Convivencia digital y bienestar emocional
Otro de los proyectos destacados fue el de la Escuela Secundaria de Innovación de Misiones (ESIM), que recibió el tercer reconocimiento por presentar experiencias centradas en el bienestar estudiantil y la convivencia digital.
Entre las iniciativas sobresalió el protocolo institucional “Paremos la Bocha”, diseñado para prevenir conflictos, rumores y situaciones amplificadas en redes sociales, además de propuestas de acompañamiento a trayectorias escolares.
Las experiencias de la ESIM apuntaron especialmente a intervenir antes de que los conflictos escalen y a generar herramientas de contención emocional para adolescentes.
“Muchas veces el problema no es solamente lo que pasa en las redes, sino la soledad con la que muchos chicos atraviesan esas situaciones”, reflexionó Cazenave durante el Congreso.
Por su parte, Antón consideró que “pasar de lo punitivo a lo restaurativo implica intervenir antes de que el daño sea irreversible”.
Proyectos de toda la provincia
El Congreso también visibilizó experiencias desarrolladas en localidades como San Antonio, Bernardo de Irigoyen, Oberá y Eldorado, donde las escuelas trabajan la convivencia desde una mirada territorial y comunitaria.
Uno de los proyectos más valorados fue DACA (Dispositivo Alternativo para la Convivencia y el Aprendizaje), impulsado en San Antonio a través de un trabajo conjunto entre una escuela primaria, un bachillerato y una escuela de artes marciales.
La propuesta recibió el segundo reconocimiento por promover un abordaje restaurativo e interinstitucional para acompañar a estudiantes desde el cuidado y el trabajo en red.
También fueron destacadas iniciativas como “Tardes de Película”, del BOP N.º 66, que utilizó el cine como herramienta de escucha y reflexión; “Espacio de la Calma”, del BOP N.º 36, orientado a estudiantes con ansiedad o neurodivergencias; y “Vínculos Digitales y Presenciales”, del BOP N.º 32, centrado en la prevención del bullying y el ciberbullying.
En varios casos, fueron los propios estudiantes quienes tomaron la palabra para explicar cómo construyeron herramientas de acompañamiento emocional, inclusión y convivencia dentro de sus escuelas, generando uno de los momentos más movilizantes del encuentro.
“Que nadie quede solo”
Las exposiciones también se articularon con la participación de Laura Giménez y Pamela Luft, integrantes del programa Incluyendo del Ministerio de Derechos Humanos, quienes abordaron la importancia de construir espacios escolares más inclusivos y participativos.
Durante el Congreso insistieron en que la inclusión “no puede quedar únicamente en manos de los adultos o los equipos técnicos”, sino que debe construirse junto a estudiantes y familias.
En total, el comité evaluador analizó 30 proyectos de toda la provincia y seleccionó 15 experiencias innovadoras, valorando especialmente el protagonismo estudiantil, el impacto institucional y la posibilidad de replicar las propuestas en otras escuelas misioneras.
El mensaje que atravesó toda la jornada fue claro: las escuelas más humanas no son las que no tienen conflictos, sino aquellas capaces de generar espacios donde ningún estudiante quede solo.






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