El repunte que mostró la actividad económica en marzo fue celebrado por el Gobierno nacional como una señal de recuperación, aunque distintos economistas y referentes industriales advirtieron que el escenario continúa siendo frágil, con fuertes desigualdades entre sectores y sin mejoras visibles en el consumo ni en el bolsillo de la mayoría de la población.
El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos registró en marzo una suba interanual del 5,5% y un crecimiento del 3,5% respecto de febrero, recuperando así la caída del mes anterior y ubicándose por encima de los niveles previos a diciembre de 2023.
El dato también mostró una expansión en 14 de los 15 sectores relevados, con mejoras en rubros clave como industria, comercio y construcción. Sin embargo, detrás de los números generales, especialistas comenzaron a advertir que el rebote no refleja una recuperación homogénea y que persiste una economía “a dos velocidades”.
Uno de los sectores que más empujó el crecimiento industrial fue el petroquímico, impulsado por el boom energético y con un avance interanual del 12%. No obstante, economistas remarcaron que se trata de actividades con bajo impacto en la generación de empleo. En contraste, ramas más vinculadas al mercado laboral y al consumo interno continúan mostrando retrocesos, como la metalurgia, que cayó 3,6%, y el sector textil, que se desplomó 12,9%.
Aunque alimentos y bebidas registró un crecimiento del 8,4% frente a marzo del año pasado, esa mejora todavía no se trasladó al consumo masivo. Según datos de la consultora Scentia, las ventas en todos los canales comerciales retrocedieron un 5,1% interanual durante marzo.
Desde la consultora LCG advirtieron que el crecimiento observado en marzo difícilmente se sostenga durante el resto del año. “No esperamos una expansión elevada para 2026. El crecimiento seguirá impulsado por pocos sectores como petróleo, minería, agro o intermediación financiera”, señalaron.
En esa línea, el economista Fausto Spotorno sostuvo que abril dejó “datos mixtos”, con indicadores negativos en sectores como cemento y automotriz, aunque con mejores números en agricultura. Según explicó, podría registrarse algún rebote durante abril y mayo, pero de manera “muy limitada”, y recién en la segunda mitad del año podría comenzar a observarse una recuperación más consistente.
Para el especialista, esa mejora dependerá principalmente de que exista una recuperación real de los salarios y una desaceleración sostenida de la inflación, algo que todavía no logra consolidarse.
Desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa también alertaron sobre un deterioro en abril. Su secretario de Prensa, Salvador Femenía, señaló que la actividad volvió a mostrar caídas, aunque menos pronunciadas que en meses anteriores, con algunos rubros afectados de manera muy fuerte.
Las advertencias también llegaron desde la industria. El presidente de la Unión Industrial Argentina, Martín Rappallini, reconoció que existen sectores fabriles que “claramente no la están pasando bien” y pidió que la recuperación alcance a toda la estructura productiva y no únicamente a actividades puntuales favorecidas por el contexto actual.
En paralelo, los informes privados coinciden en que el bajo poder adquisitivo sigue afectando la demanda interna. A eso se suma una retracción del crédito y un crecimiento de las importaciones, favorecidas por la apertura comercial y un tipo de cambio considerado atrasado por distintos analistas.






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