El crecimiento del parque automotor y el constante flujo del transporte de cargas transformaron a la ruta nacional 14 en una de las arterias más exigidas de la región. Frente a este escenario de saturación, la Dirección Provincial de Vialidad (DPV) diseñó un ambicioso proyecto de ingeniería vial que busca cambiarle la cara a un segmento clave del corredor misionero, apuntando a resolver problemas estructurales de conectividad y, sobre todo, a salvar vidas.
La iniciativa contempla una intervención profunda a lo largo de 50 kilómetros de extensión, delimitados específicamente entre el cruce con la ruta provincial 4, en Leandro N. Alem y la rotonda de empalme con la ruta provincial 6, en Campo Viera.
La prioridad absoluta de las autoridades es descomprimir los cuellos de botella que hoy vuelven sumamente peligroso el tránsito diario en esos sectores.
El núcleo del proyecto, dado a conocer en la víspera, radica en la ampliación estratégica de la calzada. Según explicaron los técnicos de la DPV, están contempladas terceras trochas y carriles de adelantamiento que sumarán un total de 10 kilómetros adicionales sobre los sectores más complejos del trayecto. Esta modalidad constructiva busca segregar el tránsito pesado de los vehículos livianos en zonas críticas.
Las terceras trochas se ubicarán en los segmentos que presentan pendientes ascendentes pronunciadas, buscando, de esta manera, que los camiones con carga pesada puedan volcarse hacia ese carril lento sin complicar la marcha del resto de los automovilistas. “Las terceras trochas permiten el uso del carril principal para adelantamientos con total seguridad”, señalaron desde el organismo vial, marcando que el crecimiento del tránsito en todo el recorrido señalado, se disparó notoriamente en los últimos años.
Por su parte, los carriles de adelantamiento se implementarán en zonas llanas o de baja pendiente pero de escasa visibilidad, como los sectores de curvas y contracurvas. Allí, donde la línea amarilla continua hoy prohíbe el paso al carril contrario, se habilitará una vía segura en el mismo sentido de circulación para agilizar el sobrepaso sin riesgos de choques frontales.
Renovación integral
Más allá de la ampliación de la calzada, el pliego licitatorio contempla una repavimentación completa de la cinta asfáltica principal en la totalidad de los 50 kilómetros. El actual estado de deterioro del asfalto, producto del incesante tránsito internacional, exige una renovación total que será acompañada por tareas de señalización horizontal reflectiva de última generación.
La obra no se limitará únicamente al pavimento. El plan de infraestructura incluye la renovación total de los refugios destinados a los pasajeros del transporte público de media distancia y el recambio integral de guardarrails. Asimismo, se adaptarán las barandas de seguridad sobre los puentes del tramo y se construirán nuevas alcantarillas laterales para optimizar el escurrimiento del agua de lluvia, un factor clave para la durabilidad del asfalto.
El financiamiento de esta megaobra está garantizado a través de créditos internacionales gestionados por el Estado provincial ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Con los trámites administrativos en una fase sumamente avanzada, las autoridades estiman que el llamado a licitación pública se concretará durante el último trimestre de 2026, abriendo paso a una transformación histórica para la seguridad vial de la provincia.






