Las últimas voces de testigos se oyeron ayer y el presidente del Tribunal Penal 2 de la Primera Circunscripción Judicial, Augusto Gregorio Busse, dio por incorporada toda la prueba del expediente y anunció que hoy (desde las 8.30) el fiscal Vladimir Glinka y el defensor de Richard Arnaldo Cristaldo (49), acusado de “homicidio agravado por alevosía”, desplegarán sus alegatos y habría veredicto que podría esclarecer lo sucedido el 30 de agosto de 2020 en los campos de San José donde, un adolescente de 15 años, César Daniel Tizato, fue asesinado de un disparo que le atravesó el pecho y su cuerpo fue arrojado con piedras en la ropa a una laguna.
El punto máximo de expectativa por el fallo de los tres jueces (completan el tribunal César Antonio Yaya y Martín Alejandro Rau) está estimado en que, si el fallo es condenatorio para el instructor de artes marciales que llevó a cazar a Tizato hace casi seis años, si le impondrán una pena de prisión perpetua como establece la calificación con la que llegó a juicio oral hace ocho días el expediente elevado por el juez de Instrucción 4 de Apóstoles, Miguel Ángel Faría.
En caso de modificar y bajar la gravedad del hecho se cambiaría la calificación de un homicidio agravado a uno simple con prisión de ocho a 25 años.

Fuera de las probabilidades, ayer entre los testigos que cerraron la etapa de producción de prueba en el debate, fueron cinco empleados de seguridad de la empresa Rosamonte, propietaria del campo “La Rosita” donde hallaron muerto a Tizato el viernes 2 de octubre, 33 días después de su desaparición, quienes describieron sus funciones respecto a qué medidas toman ante la aparición de cazadores furtivos o ladrones de peces de los estanques de piscicultura que desarrolla la firma entre Fachinal, San José y Apóstoles.
Cuatro serenos y el jefe del área de seguridad negaron utilizar armas de fuego para repeler intrusos con intenciones de abigeato, inclusive.
Silvio Miguel Saúl Servat, el encargado del servicio relató: “Hace quince años trabajo en todas las propiedades de la empresa Rosamonte, entre ellas el campo La Rosita, donde son dos los serenos que no están para ahuyentar cazadores sino para ver y oír cualquier situación irregular e informarme y yo me comunico de inmediato para llamar a la policía, a una ambulancia o a los bomberos”. “No estamos armados, solo poseen una escopeta en un cofre que la pueden utilizar solo si les autorizo y es para hacer ruido y que, por ejemplo, los biguás no ataquen y se lleven los alevinos de pacú. Es para asustarlos, incluso utilizan un cuatriciclo que hace ruido para espantar a los patos”.





