El gobierno de Irán elevó este viernes el tono de la confrontación internacional en torno al estrecho de Ormuz y lanzó una advertencia directa contra los países que acompañen el proyecto de resolución promovido por Estados Unidos en Naciones Unidas.
A través de un duro comunicado difundido por su representación ante la ONU en Nueva York, Teherán sostuvo que cualquier nación que respalde la iniciativa impulsada por Washington deberá asumir “responsabilidad internacional” por una eventual profundización de la guerra en Medio Oriente.
“Ninguna excusa política ni cobertura diplomática podrá absolverlos de su responsabilidad por facilitar, permitir y legitimar la agresión estadounidense”, señaló la misión iraní encabezada por Amir-Saeid Iravani en un mensaje publicado en la red social X.
La advertencia refleja un cambio de escala en el conflicto: la disputa ya no se libra únicamente en el plano militar o naval, sino también en el terreno diplomático global, donde Irán intenta elevar el costo político de alinearse con Washington.
El eje de la tensión es el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más sensibles del planeta y paso estratégico de cerca del 20% del suministro mundial de petróleo.
El borrador de resolución presentado conjuntamente por Estados Unidos y Baréin el pasado 7 de mayo busca garantizar la libertad de navegación en la zona y exige formalmente a Irán que cese los ataques contra embarcaciones, el minado de aguas y el cobro de peajes considerados ilegales sobre buques comerciales.
La iniciativa ya recibió respaldo explícito de varios aliados regionales de Washington, entre ellos Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Catar.
Sin embargo, la ofensiva diplomática estadounidense también comenzó a mostrar límites dentro del propio tablero internacional. Según trascendió, la propuesta original debió ser modificada para evitar un eventual veto de Rusia y China en el Consejo de Seguridad.
Con ese objetivo, los impulsores eliminaron del texto toda referencia al Capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas, la cláusula que habilita el uso de la fuerza militar y operaciones armadas internacionales.
El dato no es menor: aun en medio de la escalada bélica, Estados Unidos no logra construir consenso pleno para avanzar sobre Irán bajo cobertura multilateral.
El conflicto en Ormuz permanece en un punto crítico desde el inicio de las hostilidades directas entre Irán y la alianza conformada por Estados Unidos e Israel, el pasado 28 de febrero. Desde entonces, la región atraviesa un escenario de tensión permanente marcado por ataques, bloqueos y amenazas cruzadas.
Como respuesta al cierre virtual de la vía marítima impulsado por Teherán, Washington implementó desde abril un fuerte cerco naval sobre buques y terminales iraníes, consolidando un escenario de bloqueo mutuo que mantiene en alerta a los mercados energéticos internacionales.
La preocupación global no se limita al terreno geopolítico. Una interrupción prolongada o una escalada militar sobre Ormuz podría impactar directamente sobre el precio internacional del petróleo, el comercio marítimo y las cadenas energéticas mundiales.
En ese contexto, la ONU comienza a convertirse en otro frente de batalla de una guerra que ya dejó de ser exclusivamente regional y empieza a redefinir alineamientos diplomáticos y estratégicos a escala global.
Fuente: Agencia de Noticias NA





