Durante la cuarta audiencia del juicio oral que se sigue en el Tribunal Penal 2 de Posadas contra el instructor de artes marciales Richard Arnaldo “Grulla” Cristaldo (49), acusado por la muerte del adolescente César Daniel Tizato, de 15 años, ocurrida en agosto de 2020, el exjuez de Apóstoles y actual abogado defensor del imputado, José Antonio Reyes, insistió en preguntar a los testigos si podían definir a la víctima como “un gurí rebelde” o “problemático”.
Las respuestas, al igual que en jornadas anteriores, fueron coincidentes: “Era un buen chico, educado y respetuoso”. La estrategia de la defensa apuntaría a instalar la imagen de un menor “retobado”, que no habría obedecido el pedido de Cristaldo de regresar al pueblo luego de una jornada de caza y que decidió quedarse a pescar con tres desconocidos en lagunas ubicadas en campos privados, tal como sostuvo el acusado durante la primera audiencia del debate oral.

La acusación sostiene que “Pelado” Cristaldo invitó a cazar carpinchos al adolescente, quien era su vecino, y que luego le disparó con un rifle de aire comprimido modificado calibre .22. Según la hipótesis fiscal, posteriormente ocultó el cuerpo en un tajamar destinado a la cría de peces, ubicado a pocos metros del arroyo Pindapoy, en la estancia La Rosita -entre Fachinal y San José-, propiedad de la firma Rosamonte, donde se desarrolla actividad ganadera y piscícola.
Por su parte, Cristaldo mantiene su versión de que regresó solo de la cacería el 30 de agosto de 2020 y que el menor decidió quedarse con tres “muchachos encapuchados”, a quienes aseguró no conocer ni poder identificar. Según declaró, insistió para que ambos volvieran juntos al barrio Pindapoy, desde donde habían salido horas antes.
Entre los cinco testigos que declararon ante el tribunal integrado por los jueces Augusto Gregorio Busse (presidente), César Antonio Yaya y Martín Alejandro Rau, estuvo el padrastro de la víctima, Baldair De Escobar, quien volvió a describir a “Dani” Tizato como “un chico bueno y respetuoso” y sostuvo que su conducta era la habitual de un adolescente de 15 años.
También recordó que “Cristaldo conocía muy bien la zona donde iban a cazar porque lo hacía seguido” y señaló que, cuando comenzaron a buscar al joven porque no regresaba a su casa, el hoy acusado reiteró que el menor se había ido a pescar con jóvenes desconocidos a los que no podía identificar y se había negado a volver con él.
De Escobar además ratificó una declaración previa incorporada al expediente, en la que mencionó que un joven del pueblo le había comentado, tras la desaparición de Tizato, que Cristaldo presuntamente vendía cocaína al menudeo.
Otro de los testimonios fue el de Yeison De Escobar (24), sobrino de Baldair, quien declaró que “Grulla” Cristaldo también lo había invitado a cazar y pescar en la misma época. “El día que me invitó me quedé dormido porque teníamos que salir a las 5 de la mañana y él medio que se argeló cuando le expliqué por qué no fui”, relató. Ante una consulta del fiscal Vladimir Glinka, agregó: “La invitación era para ir al mismo lugar donde después apareció muerto Dani”.
Yeison también señaló que “entre el tercer y quinto día de búsqueda conseguimos fotos de dos muchachos que cazaban en la zona y se las llevamos a Cristaldo para ver si los reconocía como los que se llevaron a Daniel, pero negó que fueran ellos y dijo que no podía identificarlos porque tenían capuchas”.
El debate pasó a un cuarto intermedio hasta el lunes a las 8.30. Para esa jornada fueron notificados seis testigos, aunque no se descarta que se amplíe la lista. Según el cronograma previsto, el miércoles se escucharán los alegatos del fiscal Glinka y del defensor Reyes, tras lo cual se conocería el veredicto.
Cristaldo enfrenta una acusación por “homicidio agravado por alevosía” -artículo 80, inciso segundo, del Código Penal Argentino-, delito que prevé la pena de prisión perpetua.





