La producción de peces en Apóstoles atraviesa un proceso de expansión, posicionándose como una de las herramientas más sólidas para enfrentar el complejo escenario económico que atraviesa el sector agropecuario. La combinación de condiciones naturales óptimas, como la presencia constante de vertientes y nacientes, junto con una creciente demanda de alimentos proteicos, impulsó a numerosos colonos a incorporar lagunas de cría en sus establecimientos.
Al respecto, Juan Ramón Poterala, secretario de Producción de la Municipalidad de Apóstoles, dialogó con PRIMERA EDICIÓN e indicó que el incremento de productores que se suman a la actividad es constante: “El aprovechamiento de los afluentes naturales es clave para quienes hoy buscan una actividad alternativa a los cultivos tradicionales”.
Según indicó, “el crecimiento está ligado al esfuerzo articulado entre el Gobierno de la provincia, a través del Ministerio del Agro y la Dirección de Piscicultura, y la gestión municipal”.
Infraestructura y calidad
Uno de los motivos que promete transformar la escala de la producción en la región es la instalación de la sala de faena local. “Este espacio busca garantizar que el proceso se realice bajo estrictas normas de buenas prácticas y calidad”. Además, destacó que “la infraestructura permitirá asegurar la trazabilidad necesaria para que el producto pueda comercializarse en distintas instancias”.
Según lo que contó Poterala, el objetivo del municipio es alcanzar inicialmente el tránsito local para luego proyectarse hacia el ámbito provincial e incluso nacional. En ese sentido, la colaboración de la ONG Mayma resulta fundamental, ya que, mediante un proyecto de doce meses, brindarán asesoramiento y capacitación técnica para el manejo de la sala y el fortalecimiento del extensionismo en todo el departamento de Apóstoles.
Oportunidad ante la crisis
Para los productores que llevan adelante la actividad en el campo, la piscicultura aparece como un “alivio financiero” frente a la baja rentabilidad de otros cultivos. Tal es así que Gabriel Mauricci, productor apostoleño que diversifica su chacra con ganadería, aves, porcinos y forestación, remarcó a este Diario que “el terreno misionero ofrece una de las mejores oportunidades para la explotación piscícola”.
En ese sentido, subrayó que, si bien la inversión inicial puede ser considerable, “el tiempo de amortización es significativamente menor en comparación con actividades como la yerba mate”.
Según su experiencia tras dos años de trabajo con técnicos especializados, la aplicación de conocimientos agroecológicos mejoró sustancialmente los tiempos de producción y el cuidado de las lagunas.
Además, el productor manifestó su expectativa por la operatividad de la sala de faena, que “permitirá colocar el pescado directamente en el mercado y fomentar su inclusión en la dieta familiar por su alto valor nutricional”.
Especies y alimentación
Los productores reconocieron que la capacidad de producción en las chacras de la zona sur permite hoy el manejo de una amplia variedad de especies.
Alfredo Stapovix, quien cuenta con doce lagunas en su propiedad, detalló a este medio que actualmente trabajan con pacú, dorado, boga, surubí y tilapia, entre otras. Para el productor, “la piscicultura responde a una necesidad global de generación de alimentos”, considerando que la demanda de proteínas y vitaminas es constante y creciente.
En esa misma línea, coincidió en que la clave del éxito para el colono misionero reside en no depender de un solo producto. “La integración de la cría de peces a la estructura tradicional de la chacra no solo funciona como un ingreso económico adicional, sino que garantiza el acceso a un alimento de calidad para la región”, concluyó.





