Una multitud de manifestantes recorrió las calles de Posadas y varias localidades de la provincia para sumarse a la cuarta Marcha Federal Universitaria, convocada a nivel nacional para exigir el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, que lleva más de 200 días promulgada, pero sin ejecutarse por decisión del Gobierno nacional.
Con pancartas, banderas e incluso sus vestimenta de trabajo diario, cientos de estudiantes, docentes, no docentes y graduados se encontraron a media tarde en el Mástil de la ciudad para empezar a formar la columna de la movilización que, hasta entradas las 15:30, se movilizó en el centro posadeño para visibilizar el reclamo de las universidades.
Muchos ya habían asistido a las marchas previas y otros tantos se sumaron por primera vez, y eso se notó en la convocatoria, que superó ampliamente la de jornadas anteriores, alcanzando incluso las seis cuadras de extensión.
El reclamo, sin embargo, siguió siendo el mismo, hoy agravado por el paso de los meses sin respuestas: que las universidades reciban los fondos necesarios para seguir funcionando como una alternativa de educación pública, gratuita y de calidad.

Esta vez, las universidades contaron con el apoyo de varios sectores que, en la previa a la marcha, ya habían anuunciado su adhesión: discapacidad, salud, cultura, jubilados e incluso un importante número de sindicatos y centrales obreras dieron el presente en la réplica misionera de la marcha.
PRIMERA EDICIÓN acompañó la jornada y dialogó con algunos de sus manifestantes para conocer qué los motivó a acompañar la movilización y las sensaciones (y preocupaciones) que viven día a día mientras estudian, enseñan o investigan en una crisis presupuestaria que es importante conocer más allá de los números.
“Nos sobran motivos para estar”
Verónica Papa, estudiante de tercer año del profesorado de Biología, llegó a la marcha con los carteles que había fabricado junto a sus compañeros, que se acercaron vestidos con guardapolvos para simbolizar el trabajo en laboratorio y el ejercicio docente, un cruce característico de esa carrera. Para ella, marchar por la universidad fue sinónimo de “defender algo que le dio sentido a mi vida”. “Yo tengo 35 años, empecé a estudiar de grande y me dio un lugar, un refugio”, sostuvo.
En comparación con otras manifestaciones, destacó que había “mucha más gente, inclusive viajaron desde el interior” y que “eso me entusiasma porque me doy cuenta de que la gente se hace cada vez más consciente de lo que está pasando”.
En ese sentido, valoró la oportunidad de poder manifestarse de manera colectiva: “Cuanto más somos, más alzamos la voz, más mostramos que estamos de acuerdo con una sola línea de pensamiento, sin importar si sean de partido, de un lado o del otro. Es importante que seamos muchos”.
Esa línea de pensamiento la identificó como “la defensa de la educación pública”, y Graciela González, trabajadora no docente de la Facultad de Humanidades, coincidió en no reducir el reclamo.
“Vengo a marchar porque la universidad es un orgullo y, como siempre le digo a mis hijos y siempre les dije, yo le debo mucho a la educación pública. No vengo simplemente por la universidad, sino por la educación pública en general”, aseguró.
Sobre las razones detrás de la posición del Gobierno, la estudiante de Biología opinó: “A mí no me sorprende porque siento que es un modelo de gobierno que hace estas cosas, que no le interesa la universidad, no le interesa la gente”. y agregó que si el escenario persiste “va a ser eterna la lucha”, en consonancia con una de las frases que se leyó apenas iniciado el acto en la plaza 9 de Julio: “Haremos las marchas que sean necesarias para enfrentar la perversidad”.

Marchar por muchas luchas
Verónica Esquivel es estudiante de la Facultad de Enfermería y ayer marchó con su agrupación estudiantil, Estudiantes Unidos, y expresó que se acercaron “para defender la educación pública”, pero también para visibilizar varios reclamos que preocupan en esa sede de la UNaM.

“En este momento no tenemos comedor, también venimos a defender eso. Se nota mucho que falta, es un ajuste grandísimo en nuestra facultad”, aseguró. El impacto de esa medida, según contó, lo vivieron de cerca: “Muchos chicos dejaron la carrera por no tener durante el mes para comer y eso es algo que con lo que no se juega”, aseguró.
En esta marcha, Verónica dijo sentirse “orgullosa de que todos vengan a defender la universidad”, en referencia a que otros sectores acompañaron la jornada y por ello la convocatoria se mostró mucho más nutrida.

También sostuvo que la negativa del Gobierno nacional para implementar leyes de emergencia, tanto para universidades como para otros sectores “es difícil de entender, porque presupuesto hay”.
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En la marea de manifestantes y carteles que se divisaban a lo largo de la calle Ayacucho se notaba la presencia de gremios y trabajadores autoconvocados de la salud, discapacidad, sindicatos de comercio, personal del Estado, centros de jubilados, agrupaciones políticas y estudiantiles, organizaciones sociales e incluso deportivas, además de la comunidad universitaria que encabezaba una larga columna de reclamos frente a la crisis.

Qué significa la universidad pública
Una coincidencia difícil de ignorar entre los testimonios que se escucharon durante la marcha fue la definición sobre lo que le había aportado a cada manifestante el modelo de la universidad pública, pensando en su crecimiento personal y profesional.

La respuesta inmediata siempre fue “todo”, para después profundizar en los matices que distinguían la experiencia de estudiantes, todavía en formación, de docentes, graduados y otros miembros de la comunidad universitaria.
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“Trabajo”, “independencia”, “un grupo de amigos” y “hacer lo que amo” fueron algunos de esos matices, que para una estudiante de enfermería “se puede resumir en oportunidades”.
“Me dio la posibilidad de estudiar algo que yo quería y no quedarme con lo poco que encontraba en mi pueblo, porque yo soy una estudiante del interior que vine atrás de mis sueños. Uno es poder ser enfermera, y si no tenía la universidad pública, tenía que quedarme con algo que no me iba a hacer feliz”, contó.
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