El movimiento comercial en Posadas atraviesa una etapa de estabilidad moderada, atravesada por transformaciones en los hábitos de consumo y una mayor sensibilidad al precio. Desde el sector aseguran que, si bien no hay un desplome en las operaciones, el comportamiento de los clientes refleja un contexto económico exigente.
En ese marco, el comerciante Nelson Lukowski describió un escenario con particularidades propias del interior del país. “La economía del interior muchas veces es distinta a lo que es el conurbano bonaerense”, señaló, y explicó que las mediciones generales no siempre reflejan lo que ocurre a nivel local.
Tras un inicio de año con cierta retracción, vinculada a factores estacionales, el nivel de actividad logró cierta continuidad. “A partir de marzo había caído un poco, pero era normal por el comienzo de clases y el fin de vacaciones”, comentó. Según indicó, luego de ese período el ritmo se mantuvo sin grandes sobresaltos.
En cuanto al consumo cotidiano, el referente marcó un cambio claro en las elecciones de los hogares. Con la llegada del frío, ganan protagonismo opciones más rendidoras. “La comida de olla es la que rinde”, afirmó, y detalló que productos como puchero, aguja o paleta registran mayor salida. A eso se suma la preferencia por alternativas más económicas, como la gallina trozada, que permite extender el presupuesto familiar.
Ese comportamiento también se replica en otros rubros. En limpieza y perfumería, muchos compradores optan por segundas marcas en busca de precios más accesibles. El comerciante explicó que esta tendencia se evidencia en la dinámica de los proveedores. “Te vienen a ofrecer productos con corta fecha de vencimiento porque no se están vendiendo”, indicó, al describir un cambio en la rotación de ciertos artículos.
El recambio estacional influye además en la demanda de determinados bienes. Durante el invierno, disminuye la salida de bebidas frías o yogures, mientras crecen productos vinculados a infusiones o comidas calientes. Según planteó, la organización del gasto en alimentos se vuelve central en la economía del hogar, mientras que otros consumos quedan relegados al fin de semana.
En relación a los precios, Lukowski sostuvo que algunos segmentos muestran una estabilidad poco habitual. “La carne no viene subiendo hace prácticamente tres meses”, afirmó, y mencionó la aparición de ofertas puntuales. También hizo referencia a variaciones en el pollo y el cerdo, vinculadas a movimientos de exportación que generan subas y bajas en el mercado interno.
Otro aspecto que aparece en el análisis es la circulación de mercadería en zonas cercanas a la frontera. Si bien aclaró que en su área no es determinante, reconoció que en otros puntos se observa presencia de productos provenientes de Paraguay, tanto por vías formales como informales, lo que influye en la competencia y en los precios.
Pese a este contexto, el comerciante aseguró que la actividad logra sostenerse sin necesidad de cambios drásticos en la operatoria. “Está sostenida la venta”, resumió, y explicó que las promociones habituales siguen siendo una herramienta efectiva para atraer clientes.
No obstante, advirtió sobre un factor que condiciona el consumo. “Está faltando que el poder adquisitivo suba”, expresó, al señalar que algunos sectores no lograron recomponer ingresos al mismo ritmo que otros. En ese sentido, remarcó las dificultades que enfrentan jubilados y trabajadores con menores recursos para cubrir sus gastos mensuales.
Con la mirada puesta en los próximos meses, el comerciante planteó una expectativa moderada. “Todos los años, a partir de mayo, se empieza a mover la economía”, señaló, y dejó abierta la posibilidad de una mejora gradual en la actividad si se consolida ese comportamiento estacional.




