Cada 27 de abril, el mundo celebra el Día del Código Morse, una fecha que rinde homenaje a uno de los hitos más importantes en la historia de las telecomunicaciones y al nacimiento de su creador, Samuel Finley Breese Morse, en 1791.
A pesar de haber fallecido en 1872, su lenguaje sigue siendo el único sistema de comunicación digital que un ser humano puede descodificar directamente con sus sentidos (oído o vista) sin necesidad de una computadora
Curiosamente, Morse no empezó su carrera como científico, sino como un respetado pintor de retratos. El giro hacia la invención ocurrió en 1832, tras un viaje de regreso de Europa. Durante la travesía, escuchó conversaciones sobre el electromagnetismo y concibió una idea revolucionaria: si la electricidad podía hacerse visible en cualquier parte de un circuito, los mensajes podrían transmitirse instantáneamente por cable.
Aunque Morse desarrolló el concepto del telégrafo, el sistema de comunicación que hoy conocemos fue un esfuerzo colaborativo. Junto a su asistente Alfred Vail, perfeccionó un alfabeto de “impulsos eléctricos” basado en la frecuencia de uso de las letras en el idioma inglés: las letras más comunes (como la e) recibieron los signos más cortos (un punto) y las menos frecuentes (como la q) recibieron combinaciones más complejas.
Tras años de lucha financiera y escepticismo político, Morse logró que el Congreso de Estados Unidos financiara una línea experimental. El 24 de mayo de 1844, se envió el primer mensaje oficial desde el Capitolio en Washington D.C. hasta Baltimore. La frase elegida fue:”What hath God wrought” (“Lo que Dios ha creado”).
Este evento marcó el inicio de la Era de la Información, permitiendo que las noticias viajaran más rápido que un caballo al galope por primera vez en la historia humana.
Sin embargo, el código original (American Morse) presentaba dificultades para idiomas distintos al inglés. Por ello, en 1851, una conferencia de naciones europeas simplificó el sistema para crear el Código Morse Internacional. Esta versión eliminó los espacios internos en las letras y estandarizó las duraciones.
Aunque la telegrafía comercial fue desplazada por el teléfono y más tarde por internet, el Morse nunca desapareció del todo: la señal SOS (… — …) se convirtió en el estándar mundial de socorro desde 1908; el código fue vital en ambas guerras mundiales y en la de Vietnam para comunicaciones discretas; incluso hoy en día, miles de entusiastas lo mantienen vivo como una forma de arte y una herramienta de comunicación resiliente ante fallos tecnológicos.
(Este artículo fue elaborado con ayuda de la inteligencia artificial de Google Gemini)









