“Mi hobby siempre fue trabajar la madera”

Cordobés, radicado en la localidad de Santa Ana desde hace 25 años, causa furor con la confección de arbolitos de Navidad giratorios hechos en madera.

23/12/2021 14:42

Desde hace cuatro años, José Luis Brandalessi (71) confecciona arbolitos de Navidad en madera, y a pesar del tiempo transcurrido, “sigue siendo algo novedoso”. En casi todas las provincias alguien tiene un “ejemplar” hecho por sus manos. También vendió a Paraguay, Brasil y México. El hecho que su obra trascienda la frontera constituye un orgullo para este cordobés, nacido en La Falda, que hace 25 se estableció en Santa Ana, y para su esposa, Beatriz Báez, una maestra que es mano derecha en este emprendimiento familiar.

En realidad, se trata de un solo modelo de arbolito al que se le da forma. Un sábado por la noche lo vieron en Internet, y el domingo por la noche estaba hecho. “Fue todo el día trabajando en eso. Y ahí surgió, pero era a mediados de año. Y se empezó a hacer y fue un desastre porque hubo que trabajar de día, de noche, porque la demanda fue tremenda”, recordó entre risas Brandalessi, quien se considera un enamorado de Misiones.

Tal es así que “estamos vendiendo unos 150 grandes y otro tantos de los más chicos, por temporada. Los tenemos de un metro, y de 50 centímetros. La preferencia es pareja, porque el chico es para un escritorio, un negocio, una mesa. Ahora piden de 15 a 20 centímetros, y estamos incursionando en otro tipo, así que para el año que viene tendremos varias novedades. Entre ellas, varios modelos más elaborados, para cambiar un poco”.

Sostuvo que se pueden pintar del color que el comprador guste y adornar con muy pocos accesorios -la estrella de Belén viene incorporada- y unas lucecitas. “Hay muchos que les quitan las lucecitas y lo dejan armado durante todo el año. Luce naturalmente, por sí solo”, acotó.

 

 

Contó que este año, por cuestión de practicidad, los colgué, y como quedan como un espiral “muchos visitantes ya sugirieron que está lindo para colgarlo del balcón y demás, les buscan la vuelta. Así que la gente nos tira ideas y nos motiva mucho a innovar. Tenemos que hacer un modelo mediano, nos han pedido más grandes, de dos metros, para colocarlos en los parques. Uno puede cambiar de modelo de arbolito, usando el mismo”.

Admitió que su hobby fue siempre la madera. Así que después que se alejó de la gastronomía, a la que se dedicó durante muchos años, “empezamos a fabricar reposeras, mesas, sillas plegables, catre de campaña, y hace cuatro años empezamos con los arbolitos de Navidad giratorios”. Enseguida aparecieron las propuestas de los juguetes didácticos “porque los comenzaron a llevar para los chicos especiales. Por lo general, los profesionales nos sugieren los juegos y nosotros los hacemos. Entonces, nos fuimos volcando a eso y a los arbolitos”.

“Hacemos una máquina de cálculos matemáticos; el cronos, que es un juego con alambres y fichitas que se va pasando de un lado para el otro; juegos de encastre, camioncitos didácticos con fichas de encastre; pirámides; la hamaca tradicional; el girolumpio, que es la hamaca redonda o china; escaleras y trepadores. También, bancos de descarga, ábaco, contadores, dominó, tatetí y el abecedario encastrado”, enumeró, al tiempo que confió que algunos modelos se sacan de Internet, algunos son pedidos, y los restantes, “creados por nosotros, como es el caso del tatetí para viaje”.

 

 

Indicó que con los juegos didácticos se trabaja desde el año pasado. “Lo comenzaron a pedir profesionales de la zona, y ahora ya aparecieron pedidos desde Corrientes. Y tenemos que empezar a prepararnos para el nuevo año lectivo. Todo está hecho en madera. Pintado con pintura sintética al agua, que no es tóxica. Otra cosa no se puede usar. Todo es en base a pino, pero usamos los restos de madera que nos facilitan los aserraderos. No hacemos mucho daño al medio ambiente”, aclaró.

Después de muchos años, “pude encontrar la veta”, dijo el hombre, que en el fondo de la casa tiene un taller con máquinas chicas. “La carpintería es mi hobby y se fue armando de a poquito. Ahí trabajamos, cortamos, lijamos, pulimos, pintamos, durante todo el día. Esto es algo que requiere mucha concentración y dedicación. Es más que nada, pasión. Siempre digo que vivo en mi taller, es mi lugar, donde soy feliz. Es el lugar que encontré, creando, haciendo”.

 

 

A diferencia de los arbolitos, los juguetes son una particularidad de todo año. Pero también quienes trabajan con cerámica en la zona piden herramientas especiales a Brandalessi y él se las hace. “Como algo insólito me pidieron porta tacos de villar, y hago unas cortinas de madera enrollables, muy buenas para colocar del lado de afuera, para menguar el ingreso de los rayos del sol. Se hacen de madera de kiri, por lo que son livianitas, tratadas con impregnante. Con todo esto, tenemos para entretenernos, gracias a Dios”, anunció, quien conoció la zona en 1969, gracias a un misionero de Leandro N. Alem y “me encantó”.

Beatriz, que se desempeñó como maestra suplente de primer grado tanto en la Escuela N° 285, de Candelaria, y N° 115, de Loreto, y ayuda en la creación de los juguetes didácticos, dijo que “todos los recursos que utilizamos en casa, los aplico en el grado, y funcionan”.

 

 

Agregó que la demanda es mucha porque no se consiguen juegos didácticos en madera. “Es lo que más buscan, lo que más quieren, por la durabilidad, por el tema del tacto. En esta época de pandemia, sirvió para dejar un poco de lado la tecnología que se estaba usando de forma desmedida. Es como un proyecto que motiva a volver a jugar al aire libre, en el patio, con los camioncitos, la hamaca. Los chicos estaban encerrados en ese mundo, y se perdían lo mas importante que es el juego al aire libre. Por eso pensamos y comenzamos con la confección de ese tipo de juguetes”, manifestó.