Ingreso sin control de sandías y la sequía preocupa a productores

Colonos de Ruiz de Montoya, quienes ya venían muy golpeados con la competencia antes del inicio de la temporada y por la que ingresa de contrabando del Brasil, ahora se suma que están perdiendo parte de la producción a causa de la falta de agua.

12/12/2021 01:59

Aunque es menos exigente que el melón en cuanto a temperatura y condiciones del clima, la producción de sandía en la cuenca del Cuña Pirú atraviesa una fuerte crisis a causa de la profunda sequía.

Para colmo, la competencia con fruta que llega desde otras provincias hace mella en las ventas y en los precios. Además está la que ingresa ilegalmente desde Brasil, según denuncian los colonos de Ruiz de Montoya, en pleno valle, quienes viven de esa producción desde los años ’90, pero nunca estuvo tan mal como ahora.

Sin embargo, más allá de la preocupación, se las apañan y buscan nuevos circuitos de venta para sobrevivir, como el caso de la productora Patricia Parra, con más de 30 años en el rubro, quien esta temporada también sumó otros inconvenientes a su negocio: por las obras en la ruta 7 tuvo que salir de su puesto habitual y situarse en un nuevo punto, más cerca de su chacra.

Así y todo no pierde el buen ánimo y las esperanzas de que la cosa vaya a mejorar. Por lo pronto destacó el acompañamiento de Agricultura Familiar con la provisión de insumos y otras herramientas compensatorias para los diversos afectados.

 

Algunos datos

Las sandías se siembran durante la segunda quincena de junio, debe estar bajo cuidados intensivos un mes bajo un galpón térmico y recién ahí puede plantarse. Una vez en el suelo otra vez necesitan ser cubiertos con un plástico resistente para que no la golpee el intenso frío y así debe durar el proceso hasta que pase el invierno, cuando ya está en condiciones de crecer fuerte y brindar un fruto pulposo y dulce.

Según información que se desprende del censo local realizado en marzo de 2021, la cuenca está conformada por 36 productores de sandía con una superficie total para la última campaña 2020-2021 de 92 hectáreas cultivadas con sandía.

 

 

El rendimiento de la cuenca es de aproximadamente 2.000 frutas por hectárea que empiezan a ser cosechadas para el mes de octubre/noviembre como primicia, extendiéndose la cosecha hasta febrero.

Para las primicias se anticiparon con frutas de otras cuencas de la región y por ello los trabajadores de las chacras del Cuña Pirú pidieron controles y políticas públicas que favorezcan a los locales.

Para paliar necesidades, la mayoría de los productores de la cuenca del Cuña Pirú también dedica una parte de la tierra a plantar otros cultivos.

Entre los más elegidos están la mandioca zapallo, pepino, y otros cultivos, entre los cuáles se destaca el melón, que por la temporada también se vende bastante bien y se consigue un muy buen precio en el mercado.

En cuanto a la sandía su peso oscila entre los 2 y los 20 kilogramos, “por suerte la sequía no afectó el sabor de la pulpa, sí estamos preocupados por lo que pueda pasar a futuro si es que no hay una solución a la falta de lluvia y de agua para regar la producción”, deseó Patricia.