Afirman que cada argentino ya come más de 20 kilos de carne de cerdo

“En un momento difícil, otra vez la carne vacuna nos sigue permitiendo ganar mercado y justificar los precios que se pagan por el cerdo en pie”, describió un documento elaborado por la consultora JLU, especializada en producción porcina.

07/11/2021 10:47

SIN RETROCEDER. Destacaron que desde el 2020 comenzó el crecimiento del consumo.

Poco a poco, la carne de cerdo comienza a pisarle los talones a la carne vacuna. Por primera vez, los argentinos ya consumen 20,5 kilos per cápita por año: dos kilos son de chacinados y 18,5 kilos como carne fresca. Estos números corresponden a septiembre pasado. En tanto, de acuerdo a datos oficiales, en agosto pasado el consumo rondaba los 16,16 kilos equivalente habitante por año.

Vale recordar que, según la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra), el consumo aparente de carne vacuna, que en los últimos doce meses se ubicó en 47,3 kg/año, marcó una contracción interanual del 5,6%.

“En un momento difícil, otra vez la carne vacuna nos sigue permitiendo ganar mercado y justificar los precios que se pagan por el cerdo en pie”, describió un documento elaborado por la consultora JLU, especializada en producción porcina.

“Al igual que el mes anterior, los argentinos consumimos más carne de cerdo y todo traccionado por la diferencia que sigue existiendo entre los mismos cortes vacunos y de cerdos, favorables para este último entre un 20% y un 45%. Hemos aumentado la producción de carne en un 6,6% en el mismo período de este año, con respecto al anterior”, señaló la consultora.

En diálogo con La Nación, Juan Uccelli, titular de la consultora que lleva sus siglas, señaló que desde 2002 que comenzó un crecimiento del consumo nunca fue para atrás. “Siempre aumentamos. Íbamos creciendo un kilo por año, en 2021 estamos atrasados unos 400 gramos y se subirá un 7% (de incremento). La oferta está y es lo más accesible y similar a la carne vacuna que tienen los argentinos disponible”, dijo.

“En 2030, la carne de cerdo, sin duda, estará en 30 kilos que se los quitará a la carne vacuna que bajará también a 30 kilos por habitante por año. El ovino es otro candidato a sacarle kilos también”, añadió.

Uccelli dijo que la diferencia de precios al consumidor entre cortes similares vacunos y de cerdo “es muy grosera”.

“Entre el corte de jamones o de paleta es de hasta del 60% y, con bolsillos tan flacos, la gente mira esa ventaja”, aseguró.

Para el consultor, tanto el sector aviar como el porcino crecieron por errores de los productores de carne vacuna. “Como dice el Martín Fierro ‘si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera’. Fue lo que les pasó y les pasa a la actividad ganadera, que desde siempre está dividida y atomizada. Nosotros, por nuestro lado, aprovechamos las oportunidades”, sostuvo.

Por otra parte, afirmó que en los años venideros se tornará aun más difícil el consumo local de carne vacuna local porque “el precio será muy alto por tentadores precios que hay a nivel internacional”. Apuntó: “Es ahí donde estará nuestro lugar para seguir creciendo. La producción porcina, a diferencia del resto, no tiene techo para crecer”.

MARGEN A FAVOR. Consideraron que la diferencia de precios al consumidor entre cortes similares vacunos y de cerdo “es muy grosera”.

Márgenes brutos

La fuerte demanda llevó a que crecieran los márgenes brutos de la producción, “más allá de la baja en las exportaciones y la suba en las importaciones”. En detalle, se superó valores promedio históricos de 2012/2019 tanto en el precio promedio como en el valor promedio máximo. “El precio dolarizado del promedio máximo del mes aumentó el 5,6% (el 6,1% en pesos) y comparado con el mismo mes del año pasado fue del 10% (en pesos del 37,9%)”, describió el informe.

“Los valores del cerdo en pie dolarizados han dejado de lado el proceso exportador y han incrementado las importaciones. Una de las razones de dicha situación es el fuerte atraso cambiario marcado desde marzo del presente año”, graficó.

En relación al mercado internacional, puntualizó que las exportaciones han disminuido desde julio pasado de forma muy marcada, “llegando a ser apenas menos del 1% de la producción local”. Por otro lado, “aumentaron las importaciones representando casi un 3,5% de lo producido”.

Las exportaciones bajaron en medio de la retracción de China, el mayor comprador, y el dólar retrasado a nivel local. A modo de ejemplo, de exportaciones por 3032 toneladas en septiembre de 2020, se bajó a 583 toneladas en septiembre de 2021. En tanto, la retracción de las exportaciones de los primeros nueve meses del año es del 8,9% versus igual período de 2020.
Según el reporte, un tema que tiene mucha influencia es la cotización del dólar, donde “hasta el mes de marzo avanzó de forma paralela con la inflación y a partir de ahí se despegó y generó que los productos sigan subiendo, no solo en pesos, sino en dólares”.

“Esta diferencia a octubre ya es del 50% y en algún momento tenderá a reducirse, por decisión política o por presiones del propio mercado. Esto provoca tener un cerdo caro para exportar e importar un cerdo más barato desde Brasil y recientemente desde el mercado de Chile”, describió.

“Chile es un típico desacierto de la diplomacia argentina. Se abrió hace más de dos años y el error fue no haber solicitado algo tan común como la ‘reciprocidad comercial’. Tuvimos la oportunidad de enviar carne a Chile y el mercado no estaba abierto. Ahora que cambió la taba, Chile que está complicado con todos los mercados de la exportación, empezó a enviar a nuestro país”, añadió.

En este contexto, puntualizó que “son los momentos en los que hay que pensar cómo se mejora la propia explotación para ser más eficientes”.

“Eso no sucede cuando el agua está a la altura del cuello. La fuerte baja de las exportaciones ratifica la idea empresaria argentina en todos los rubros, vendemos cuando ganamos y desaparecemos cuando no ganamos. Así no se mantienen mercados y menos se hacen mercados nuevos. A esto le sumamos lo que cuesta abrir un mercado para la Argentina y lo fácil que abrimos nuestro propio mercado a los que quieren ingresar”, dijo.

Advirtió: “Sería interesante repensar la estrategia y esto es exclusivamente un tema de todos los gobiernos, no importa de qué lado de la grieta estén. La peste porcina africana (PPA) ya es una pandemia y deberíamos aprender y aplicar lo que nos pasó con el Covid. Con la gran dificultad, no hay vacuna aún. El bajar un poco la guardia es abrirle la posibilidad a que la enfermedad ingrese”.

Por último, reiteró que los créditos son necesarios. “Mucho más, que lleguen a todos; sin promoción el crecimiento futuro está comprometido”, afirmó.