“Ser campeón con un equipo propio es especial”

Matías Garavano (28) se coronó el finde por primera vez en el Misionero de Pista. Y con un sabor especial: el Renault Clio es preparado por Alejandro, su padre, en Iguazú. “Tenemos el taller al lado de nuestro local comercial”, dijo el campeón de la Clase 3 a EL DEPOR.

13/10/2021 16:12

Matías Garavano - Automovilismo

HECHO EN CASA. El Clio con el que Mati se consagró el domingo, en Oberá.

 

Hay campeonatos y campeonatos. Todos se festejan, claro. Pero tiene un sabor especial saber que el proceso fue propio desde el origen. Por eso, la coronación de Matías Garavano (28) en la Clase 3 del Campeonato Misionero de Pista vale doble: además de ser el primer campeón de la categoría, se consagró con un auto preparado literalmente en casa.

El equipo es ciento por ciento propio. Tenemos nuestro taller al lado del local comercial, en Puerto Iguazú. Ahí se hizo totalmente el motor y la suspensión”, explicó a EL DEPOR el flamante monarca de la divisional más tecnológica de los fierros misioneros, que además le dio el primer triunfo a un Renault Clio en la provincia.

La cosa se cocina, literalmente, en familia. Matías, que fue varias veces campeón en el karting misionero y también hizo lo propio en los karts del sur brasilero, se sube al auto con la tranquilidad de saber que la mecánica está en manos de su padre. Y todo terminó en un título, nada más y nada menos.

La parte de motor la hace mi viejo, Alejandro, al igual que el armado. Lo único que hacemos afuera es la rectificación, el resto es todo nuestro”, subraya con orgullo Garavano, quien reconoce que “todo eso tiene un condimento especial a la hora de un podio o una victoria”.

Tras coronarse luego de la sexta y última fecha en Oberá, el domingo, Matías resaltó que “la clave fue que el auto sea contundente y salga siempre bien desde el taller. Trabajamos duro para llegar al autódromo sin problemas previos. Y pese a que tuvimos pocas pruebas, fueron efectivas. Ya en la primera fecha pusimos a punto el auto”.

Por último, Garavano reconoció la labor del resto de competidores de la Clase 3 y, sobre todo, de sus rivales directos. “Sabíamos que no iba a ser sencillo, teníamos rivales experimentados como Mattive o Beitia, con el equipo Bohn, que como el Piatti, son reconocidos, pero gracias a Dios se nos pudo dar”, finalizó el campeón