“Fue todo sarasa”

Así lo afirmó Dolores Corró, dirigente de los Hipotecados UVA indignada con el Gobierno nacional. La cuota subió más de 400% en los últimos años y también crece el capital de deuda. Recordó que el Presidente prometió soluciones en campaña pero ahora no cumplió su promesa.

11/08/2021 16:14

NO FUE CONGELAMIENTO. La diferencia entre lo que pagan y debían pagar se traslada al final del crédito.

Uno de los puntos que prometió Alberto Fernández durante su campaña presidencial era solucionar el endeudamiento que tienen los adjudicatarios de créditos UVA para viviendas, que vienen reclamando desde la gestión de Mauricio Macri sin ser escuchados.

El 28 de julio de 2019, dos semanas antes de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), Fernández dijo: “El plan UVA vamos a tener que remediarlo, porque ese plan fue un error. Finalmente fue un plan dolarizado. Y bueno, poniendo el país en manos de una banda de inescrupulosos, que llevaron el dólar adonde lo llevaron le arruinaron la vida a toda esa gente que confió en ellos. Ahora, tenemos que hacer un plan de salida para el UVA, que empiece por desdolarizar también lo que tienen que pagar de cuota. Y desdolarizar el precio”.

Sin embargo, ya como presidente no cumplió nada de lo que prometió y la gente se encuentra cada vez más endeudada. Las cuotas subieron más de 400% el valor en cuatro años, mientras que el capital de deuda también se duplicó.

La situación genera una fuerte indignación entre los perjudicados que se encuentran decepcionados con el Gobierno nacional.

 

“Fue todo sarasa”

“Yo estaba confiada, toda la campaña se pasaron diciendo que los créditos UVA lo solucionaron una vez y lo iban a solucionar de vuelta, que era una pavada, yo pensé que Fernández asumía y llegábamos a un acuerdo al mes, pero fue todo sarasa”, dijo ayer Dolores Corró, una de las referentes de los autoconvocados.

En declaraciones a FM 89.3 Santa María de las Misiones, indicó que “yo soy una persona adulta, me siento la hija de la pavota, nos usan, estamos hablando de viviendas únicas familiares, un derecho adquirido, siempre quisimos pagar. No puede ser que tengamos que pasar otros 27 años amargados pensando cuándo va a venir el banco a sacarnos la casa”.

“Hay gente que lamentablemente debió poner su casa en venta porque no sólo trajo crisis económica familiar, sino crisis familiares por cuestiones económicas”, explicó la mujer.
Contó que en su caso la cuota subió más de cuatro veces: “De una cuota de 6 mil pasó a 25 mil”.

Y agregó que cada mes sube la deuda: “nosotros entramos en marzo en lo que el Gobierno llama plan de convergencia. Durante 18 meses empezamos a pagar de forma escalonada un promedio entre lo que era la cuota congelada y parte del incremento de la cuota real. Esta diferencia entre lo que deberíamos pagar y estamos pagando los bancos generan automáticamente micro créditos que me pasan al final del crédito. Me hacen 18 micro créditos más”, se lamentó.

Aclaró que eso no es ningún congelamiento porque el capital y la deuda sigue creciendo y se extiende en el tiempo: “me joroba cuando dicen del Estado que pusieron un montón de plata, mentira, la plata la seguimos poniendo nosotros”, señaló.

Por último reclamó que todos los proyectos para buscar soluciones “mueren” en la Cámara de Diputados porque no se convierten en ley, con lo cual, queda claro que no hay voluntad política de resolver el tema: “Tenemos una reunión con el diputado José Luis Ramón, de Mendoza, que está finiquitando un proyecto de ley pero mi opinión es que llega hasta un punto y ahí muere”.

“Hacen proyectos y todos quedan en Cámara de Diputados, no se sanciona con fuerza de ley. El viejo refrán: el camino al infierno está lleno de buenas intenciones”, finalizó la dirigente de los hipotecados.

 

Riesgo de ejecuciones

Las medidas tomadas por el Gobierno nacional fueron sólo parches que no solucionaron el problema y con el paso del tiempo crece el peor temor: la demanda de los bancos y las ejecuciones de la hipoteca.

Hace poco se conoció un fallo que ordenó al Banco Ciudad que la cuota a abonar no supere el 25% del sueldo neto de la persona que tomó el crédito, al tener en cuenta que la inflación se encontraba en un rango diferente al iniciarse la deuda, entre otros puntos. Esperan que esa medida quede firme en el tiempo.