Un caso de “hongo negro” enciende alarmas en Uruguay

Este miércoles el vecino país confirmó un caso de mucormicosis, también llamado “hongo negro”, en un contagiado de coronavirus. Se trata de una enfermedad potencialmente grave, que en la India comenzó a asociarse a la pandemia del COVID-19. 

27/05/2021 12:59

India - coronavirus - COVID- Hongo Negro

La India ya reportó más de 8.800 casos del mortal hongo negro, que se expande y afecta a las fosas nasales, el cerebro y los pulmones

 

La mucormicosis, u “hongo negro”, una rara infección que comenzó a reportarse en la India como una enfermedad asociada al coronavirus, llegó a Uruguay, con el primer caso reportado en una asamblea académica de medicina en Montevideo.

En la Cátedra de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de la República, el infectólogo Henry Albornoz indicó que estaba atendiendo a un hombre menor de 50 años y con diabetes, que unos diez días posterior a la infección con el COVID-19 empezó a presentar necrosis (muerte del tejido) en la zona de las mucosas y que, mediante una prueba de laboratorio, se le confirmó que había sido infectado también con el “hongo negro”.

Aunque la mucormicosis se conoce con ese nombre, el adjetivo no hace referencia al color del hongo sino a lo que causa, la muerte del tejido corporal.

En la India, que lleva confirmados más de 26 millones de personas que dieron positivo al test del SARS-CoV-2, en las últimas semanas se reportaron unos 9000 casos de pacientes que luego padecieron mucormicosis.

Se desconoce si el caso reportado es el primero en Uruguay, porque la mucormicosis no se informa como un hecho exclusivo. Como explicó Albornoz, “lo importante no es la identificación de un caso, sino la advertencia de que el desgaste inmunitario que causa el COVID-19 puede dejar terreno fértil para otras infecciones”.

Los hongos son uno de los reinos de la naturaleza. Los zigomicetos -la familia de hongos que causa esta infección conocida como mucormicosis- son abundantes en el ambiente.

Son los que causan, por ejemplo, el moho negro sobre el pan, o esa coloración verdosa en los quesos que permanecieron descubiertos en la heladera por muchos días. Pero como dicen los infectólogos, para que se produzca la infección en un humano no basta solo con la presencia del hongo: tiene que haber condiciones.

La mucormicosis, aunque es rara, se ha reportado en pacientes con una diabetes descontrolada, en aquellos que están inmunodeprimidos, que transitaron una leucemia o un trasplante de médula ósea. El hongo encuentra una lesión en los tejidos -por eso a veces invade el cuerpo de un quemado o un accidentado de tránsito- y empieza a avanzar matando el tejido.

Son los hongos más oportunistas: necesitan un daño previo para poder crecer”, explicó la infectóloga Zaida Arteta, una de las referentes de Micología en Uruguay. En el caso de los pacientes que transitan el COVID-19: “las lesiones suelen estar en los senos paranasales, las mucosas, los pulmones…”.

¿Por qué si la infección ya era conocida llamó la atención lo acontecido en la India? Arteta argumentó que India es el segundo país más poblado del mundo y allí los casos se ven a gran escala, pero, además, es un país con zonas en las que se concentra mucho polvo o hay alta contaminación y eso hace más prevalente a estos hongos.

 

Incremento de la mortalidad

También llama la atención porque la infección que causa este “hongo negro” incrementa mucho la mortalidad: entre 50% y 80% en quienes la padecen.

Esa virulencia hace que, ante el avance del hongo, los médicos deban actuar con celeridad: un diagnóstico precoz, la cirugía (se quita la parte dañada, de ser viable) y el uso de fármacos fungicidas (anfotericina B).

Este medicamento, aclaró Albornoz, está disponible en Uruguay. El problema, frente a lo que ocurre con infecciones virales y bacterianas, es que la diversidad de fármacos es mucho más acotada. Pero la alta mortalidad no es un tema solo del tratamiento, sino que “por lo general se presenta en pacientes que ya son vulnerables y eso condiciona mucho su capacidad de recuperación”.

En el caso del paciente uruguayo, tenía comorbilidades previas, pero su infección del COVID-19 no había sido grave y ni siquiera requirió una internación. “Pero unos diez días después empezaron los síntomas de la infección por el hongo y ahora es esa su principal batalla”.

Fuente: La Nación