Cromoterapia: siete colores para vibrar

El número siete posee un significado mágico y espiritual, también como has notado a lo largo de tu vida son varios los aspectos que se agrupan con este número: siete son los colores del arcoíris, siete las notas musicales, siete los principios herméticos, siete los orificios de la cabeza humana, los planetas mayores que influyen sobre la Tierra, los días de la semana… siete, siete, siete.

15/02/2021 17:11

Siete es el número que ejerce el poder secreto y citando a Jesús: “perdonarás a tu hermano setenta veces siete”.

En cuanto a la Cromoterapia siete son los chakras o centros energéticos del cuerpo ligados cada uno a un color característico y con su dualidad (lo positivo y lo negativo) y nosotros al ser seres donde la energía me mueve, cambia, brilla o se oscurece vamos vibrando según como nos tomemos la vida, si como una experiencia donde el viaje es el aprendizaje o la tortura, o rutina de creer vivir sin jamás haberlo hecho. En lo personal para mi vivir es disfrutar de cada momento de lo que trae el día con sus desafíos, oportunidades y claro también con sus tristezas.

Así que te pregunto ¿estás viviendo? o ¿estás sobreviviendo?

Los siete colores que conviven con nosotros y de sus aspectos para que puedan tomar lo mejor de ellos, separemos estos colores en tres grupos para que les sea más fácil acordarse.

Los colores cálidos: ROJO – NARANJA – AMARILLO son energía pura, son impulsadores y de alguna manera son como nuestras baterías personales. Cuando descansamos y comemos saludable estos colores nos ayudan a estar felices, enérgicos, entusiastas y nos mostramos tal cual somos sin miedos, culpas y vergüenzas.

El color del equilibrio es el VERDE que está solito, este color es importante porque nos ayuda a ser más empáticos, a vincularnos con el otro, es respeto y amor. Está relacionado con el corazón y los pulmones, así que cada vez que te vuelves consciente de tu respiración este color se mueve dentro de ti al igual que cuando te enamoras o también cuando te rompen el corazón, y ahí podemos ver este color mostrando su lado negativo y nos volvemos mezquinos, envidiosos, tristes e incluso depresivos. No se trata de no sentir, se trata de no quedarse mucho tiempo en ese lugar, de aceptar, fluir y trasformar ese sentimiento viendo el aprendizaje que dejó esa experiencia.

Los colores fríos AZUL – ÍNDIGO – VIOLETA son mágicos, misteriosos y los que a la hora de trabajarlos implican mayor compromiso y responsabilidad. Nos ayudan cuando nos encontramos muy estresados, llenos de ira, son de calma, paz y relajación. Cuando uno se encuentra equilibrado con estos colores no tenemos la necesidad de juzgar y nuestra intuición se vuelve más fuerte, nos volvemos más humildes y serviciales.

La frase: “la salida es hacia adentro” creo que simplifica todo lo dicho antes. Así que cierra los ojos y permite que los colores se manifiesten y te digan cómo estás vibrando en este momento y no te olvides de disfrutar de este ¡maravilloso viaje que es la vida!