Entre 5 y 7 millones de argentinos padecen EPOC pero muchos no lo saben

El especialista Walter Mattarucco de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria se refirió a los cuidados preventivos y síntomas.

24/11/2020 17:01

La EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) es una enfermedad muy prevalente y ligada al tabaquismo. Esta patología, que llegó a ser según la OMS y antes de la pandemia la tercera causa de muerte a nivel mundial. Pero se estima que siete de cada diez enfermos no saben que la tienen.

Walter Mattarucco es coordinador de la sección Inmunología y Enfermedades Obstructivas de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR). En diálogo con el programa “Aire de Sábado” por FM 89.3 Santa María de las Misiones, explicó que “según nuestras estadísticas alcanzaría a un 14% de la población, o sea, 6 a 7 millones de personas que podrían tener EPOC. Muchos lo tienen pero no lo saben. Al igual que ocurre en muchos países, la EPOC es subdiagnosticada. A veces porque no se busca o porque el paciente no consulta pensando que los síntomas son solamente porque fuma”.

“En Argentina, a la mayoría de los médicos que no son especialistas, les cuesta un poco solicitar una espirometría. No se piensa que los síntomas pueden corresponder a EPOC. Hicimos un estudio hace 4 años. Nos permitió buscar gente que tenía riesgo pero no tenía síntomas. Así fue como detectamos que el 75% de la gente con EPOC no sabe que la tiene”, recordó Mattarucco.

 

Síntomas y recomendaciones

El doctor Mattarucco advirtió que “en personas fumadoras se debe tener en cuenta el tiempo y la cantidad que la persona ha fumado. Se estima como regla que una persona que fuma un atado de 20 cigarrillos diarios por 10 años tiene suficiente carga para padecer EPOC si tuviera síntomas. Si la persona fuma 40 cigarrillos diarios en cinco años tiene los mismos riesgos; o 10 diarios por 20 años es el mismo riesgo”.

Explicó que “el síntoma más frecuente es el riesgo para respirar en tareas habituales en las que no tenían problemas. Otro es tener tos crónica con o sin espectoración. Es lo que muchos minimizan cuando son fumadores. Pero, cuando hay tos es porque algo no es normal”.

Por esta razón, Mattarucco recomendó “consultar a un médico para la realización de una espirometría. Pero, puede pasar que una persona -fumadora o que ha dejado- con 50 años de edad, debería hacerse una espirometría y una radiografía de tórax. Porque, cualquier persona a esa edad, podría estar en riesgo no sólo de EPOC sino a otras enfermedades pulmonares cuando se es fumador”.

 

EPOC y COVID

En este contexto de alta prevalencia y subdiagnóstico, se presenta la pandemia por COVID-19, un virus que genera frecuentemente compromiso del sistema respiratorio. Este escenario produjo preocupación especial por las personas que padecen enfermedades respiratorias crónicas, entendiendo esta circunstancia como predisponente para una peor evolución.

Al respecto, Mattarucco admitió que “ante el COVID se tiene más riesgo si se tiene una enfermedad pulmonar sea de grado moderado o severo. La presencia de otra enfermedad respiratoria aumenta la posibilidad que el paciente tenga complicaciones respiratorias. Por otro lado, como el COVID-19 es una enfermedad con un compromiso pulmonar extenso y que depende de la reacción de la persona a la inflamación, el paciente debe estar lo más confinado posible, debe tomar los mayores recaudos. Porque el COVID podría no generar una neumonía pero sí una crisis respiratoria que es lo que pasa habitualmente con otras infecciones”.

Según la información de la AAMR “en Argentina, en el análisis de los primeros 117 mil casos positivos para SARS-CoV-2, los pacientes con EPOC representaron sólo el 2% del total. Por supuesto que al analizar los infectados mayores de 60 años -edad con mayor prevalencia de EPOC- este valor ascendió al 8,6%. Y cuando se analizaron los fallecidos, la EPOC se encontraba en el 11,6% de los casos”.

 

Secuelas posCOVID

Pasada la etapa del virus del COVID-19 para los pacientes con EPOC ¿quedan mayores secuelas?

Walter Mattarucco de la AAMR explicó que “recién lo estamos aprendiendo. En general, la mayoría de la gente que padece afección respiratoria (neumonía o un COVID más severo) pueden tener diferentes consecuencias. Pueden quedar síntomas persistentes por aproximadamente un mes. Se calcula de cuatro a seis semanas con debilidad, dificultad para respirar en los casos más leves y asistencia con oxígeno para los más severos”.

“Tenemos una segunda etapa cuando se está por finalizar la internación, con síntomas que pueden persistir de dos a tres meses. Es ahí donde se hace un seguimiento más estricto para evaluar, posteriormente, si requiere de otras medidas. Pero la gran mayoría se recupera. Otra cosa muy importante es que mucha gente queda con fatiga crónica posterior a la infección y muchos trastornos psicológicos como depresión. Hay estudios que demuestran esas secuelas llamativas por el COVID que cobran importancia por el número de secuelas”, indicó Mattarucco.