Derribando mitos: Dióxido de cloro

Según la Real Academia Española, un mito es -entre otras cosas- una “persona o cosa a la que se le atribuyen cualidades o excelencias que no tiene”.

31/08/2020 09:06

Por
Dr. Rodrigo Nicolás Veller*
y Dr. Juan Ignacio Veller**

Esta definición se adecua perfectamente al dióxido de cloro, sustancia considerada literalmente “milagrosa”, ya que según quienes pregonan su uso (sin el más mínimo fundamento científico hasta la fecha) dicen que cura desde el cáncer hasta el autismo, incluyendo enfermedades como diabetes, hipertensión, artritis reumatoidea y, actualmente, también, el COVID-19.

Es por ello, que aquí explicaremos por qué cada uno de los principales fundamentos sobre el uso de este gas (tóxico) son simplemente mitos, potencialmente dañinos o mortales. Y que no existe evidencia actual que apoye su uso.

 

1. ¿Cómo puede ser tóxico si se lo utiliza para matar virus y bacterias hace más de 50 años?
Esta es una mentira disfrazada, ya que si bien es cierto que se lo utiliza hace muchísimo tiempo para matar virus y bacterias, su uso es para superficies de laboratorios, microscopios, etc. Además, se lo utiliza para blanquear papel o incluso para potabilizar el agua. Es por ello, que nunca, se lo anunció oficialmente como la cura de ninguna enfermedad.

 

2. El dióxido de cloro no es tóxico porque se utiliza para potabilizar el agua.
Es cierto que se utiliza para potabilizar el agua, sin embargo, la concentración utilizada es extremadamente baja. Dosis mayores, sabemos, según decenas de organismos oficiales que podrían ser tóxicas e incluso mortales.

 

3. Cura la diabetes, Parkinson, cáncer, autismo, VIH, gripe, COVID 19, artritis, cicatriza las heridas.
Desde el punto de vista del funcionamiento del organismo, esto no tiene ningún sentido ya que cada una de estas afecciones se comporta de manera distinta. Por ejemplo, a grandes rasgos, la diabetes ocurre por destrucción de las células que generan insulina, o debido a que ella no puede actuar correctamente en el organismo. ¿Cómo pueden un átomo de cloro y dos de oxígeno (dióxido de cloro) regenerar células muertas o destruidas, o incluso permitir que la insulina actúe correctamente?
Otro ejemplo sería el cáncer, en este caso, ciertas células mutan y se duplican descontroladamente, ¿cómo podría este gas disuelto en agua destruirlas, y aún más, cómo podría hacerlo sin destruir también las células de nuestro organismo?
También pensemos lo siguiente, se supone, según los que defienden esta sustancia, que curaría la diabetes (regenerando las células) es decir, el dióxido de cloro “sabría” que debe regenerar las células pancreáticas, destruir las cancerígenas y no dañar las propias.

 

4.El dióxido de cloro ayuda porque oxigena la sangre.
Esta es una de las afirmaciones que más realizan los defensores de este gas y, paradójicamente, es la más imposible de demostrar según la función del organismo. Los humanos no podemos disponibilizar oxígeno a los tejidos del organismo a través del intestino, lo hacemos a través de los pulmones. Aquí fundamentan que el dióxido de cloro se absorbería en el intestino y, luego, en la sangre se disociaría a oxígeno. Esto no sólo es falso según la química básica (diagrama de Latimer para el dióxido de cloro), sino que ocurre lo opuesto; no sólo no produce oxígeno, sino que se degrada a sustancias muy similares a la lavandina, las cuales son sumamente tóxicas para el organismo.

 

5. ¿El dióxido de cloro elimina todo tipo de virus y bacterias?
Aquí tenemos otro de los argumentos que no sólo no apoyan su uso, sino que lo alejan. En el organismo tenemos bacterias que nos protegen llamadas comúnmente “flora normal”, en caso de que ellas se destruyan dejarían su lugar a bacterias potencialmente dañinas.
Hasta aquí tenemos una sustancia “milagrosa”, que mataría las células del cáncer, regeneraría las células pancreáticas y, asombrosamente, no afectaría al resto de las células. Por otro lado también reconocería las bacterias “malas” y las destruiría, mientras que aquellas “buenas” sobrevivirían, y todo eso, con solo un átomo de cloro y dos de oxígeno, claramente deberíamos postularla a la sustancia del milenio y ganaría con el 100% de los votos. Pero hay más…

 

6. El dióxido de cloro es excelente porque no produce ningún efecto adverso.
No existe un sólo medicamento en el mundo sin efectos adversos, es más, sólo veamos, según los argumentos a favor que el dióxido de cloro “destruye todo tipo de bacterias” entonces ¿como no tendríamos diarrea, vómitos, dolor abdominal por la eliminación de las bacterias de la flora normal del intestino?

 

7. No hay ningún caso de toxicidad registrada ante la ingestión de dióxido de cloro.
Aquí no hace falta argumentar nada, es simplemente ingresar a buscadores reconocidos (PubMed por ejemplo) y colocar “toxicidad por dióxido de cloro” que no tardará en aparecer: “injuria renal aguda”, “daño miocárdico” o “anemia hemolítica” entre otras.

 

8. El último mito y tal vez el que más disgusta a los seguidores del gas milagroso, es que el dióxido de cloro, no es lejía.
La lejía es un grupo de sustancias químicas que cuando están disueltas en agua tienen propiedades desinfectantes, un ejemplo típico es la lavandina (hipoclorito de sodio). El dióxido de cloro se degrada en el organismo a hipoclorito, sustancia muy similar a la lavandina que también considerada lejía.

 

9. El dióxido de cloro se utiliza para desinfectar las bolsas de transfusiones de sangre.
Esta afirmación es falsa, en la actualidad no se utiliza para realizar dicho procedimiento, recientemente hemos publicado una clase, donde explicamos al igual que numerosos organismos nacionales e internacionales, como así también opiniones de especialistas expertos en hematología, que esto no es cierto. Actualmente no se utiliza esta sustancia para desinfectar bolsas de sangre.

 

Todo lo que escribimos en esta nota se encuentra basado en cientos de artículos publicados por revistas y/u organismos oficiales. Dichos artículos, e incluso mucha más información pueden encontrarlos en nuestro canal de Youtube, o en nuestro sitio web www.drvellermed.com.

A nuestro entender, una de las peores consecuencias de utilizar y creer en esta sustancia es que genera una falsa sensación de protección, la cual hace que se dejen de respetar las medidas de higiene y distanciamiento social. El dióxido de cloro (según la evidencia hasta el día de esta nota) no es preventivo ni cura el COVID 19.

Por último, sabemos que la desesperación debido a esta pandemia nos puede llevar a la búsqueda de soluciones mágicas, pero no nos dejemos engañar, no permitamos perder la esperanza en que la solución a la pandemia se basa en las medidas de higiene, distanciamiento social, inmunidad natural y en el descubrimiento de vacunas que permitan disminuir los contagios y la mortalidad.

* Fundador de DrVeller (Médico, Especialista en Salud de Familia,
Medicina interna y actualmente en el último año de la residencia de Nefrología).
**Co-Fundador de DrVeller (Médico, Residente del último año de la especialidad de Cardiología)