Estaban por regresar y quedaron en aislamiento

Lo que parecía ir encaminado a un desenlace feliz para los ocho cosecheros (más un recién nacido) varados en Río Negro se convirtió en otra situación angustiante, después de que uno de los hombres debiera ser internado con síntomas respiratorios agudos.

10/06/2020 14:32

UNA ANGUSTIA TRAS OTRA. Cuando estaba todo listo para volver, los trabajadores no pasaron la aptitud física y ahora están aislados.

Los estudios fueron practicados después de que -como informó PRIMERA EDICIÓN– la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX) mediara para que todo el grupo, entre ellos una mujer y un bebé, fueran rescatados de una finca donde trabajaron durante toda la cosecha de manzanas y peras. Una vez concluida la zafra, a causa de la cuarentena, no pudieron regresar más a su localidad, Andresito.

Tras atravesar más de 20 días por varias penurias por el frío y la falta de comida en una vivienda infestada de ratas, todos juntos habían sido llevados a un hotel, donde las cosas mejoraron. Y cuando pensaban que por fin iban a volver a Misiones, fueron confinados en el polideportivo municipal de Cinco Saltos.

“El joven que se encuentra internado no tiene un diagnóstico certero. Supuestamente les hicieron análisis para determinar si se trata de COVID-19, hablé en forma privada con algunos médicos quienes me confiaron que a su criterio no es coronavirus sino asma”, relató a este Diario Diego de la Cruz, el capataz que se encargó de reclutarlos en Andresito para ir a trabajar a la provincia patagónica.

“Ahora tuvo una complicación de una enfermedad preexistente, que suponemos que se agravó por tener que bañarse con agua helada y dormir sin calefacción”, lamentó.

De la Cruz agregó que el lunes “me tenían que dar los resultados y hoy (por ayer) todavía no tengo ninguna novedad. Ahora tenemos que seguir aislados y con mayor incertidumbre. Nos pusieron acá por haber estado en contacto con él, pero la verdad es que todo el hotel estuvo en contacto, pero sólo a nosotros nos separaron. Acá adentro nos sentimos prisioneros, el polideportivo no tiene ventanas y desde el domingo no vimos el sol. Entendemos que es el protocolo, pero acá nos pueden enfermar”, ya que están alojados con personas con síntomas de COVID-19.

“No dormimos nada esperando respuestas y estamos preocupadísimos, nadie nos dice nada, nos soltaron la mano nuevamente”, se quejó.