El miedo a la apertura de frontera

Los alcaldes de El Soberbio, Bernardo de Irigoyen, Comandante Andresito, San Antonio y Panambí tienen el mismo problema, la permeabilidad de la frontera. Los pasos clandestinos complican los controles.

24/05/2020 10:40

Misiones lleva más de 15 días sin casos de COVID-19, ingresó en la fase 4 de la cuarentena con flexibilizaciones en algunos aspectos, como la apertura de rubros comerciales que no estaban en la primera etapa, las caminatas recreativas, todas actividades monitoreadas y extremando los cuidados sanitarios para evitar contagios.

Lo que ahora preocupa a muchos misioneros que residen en las costas y que tienen frontera con Brasil, es el aumento de casos en ese país y lo permeables que son las fronteras, ya que muchas de ellas, con la bajante de los ríos, vieron en aumento el cruce por pasos clandestinos, ya que las fronteras están cerradas. PRIMERA EDICIÓN dialogó con algunos alcaldes, y cada uno dio su opinión y contó la realidad que afrontan y cómo ven la posibilidad de la apertura de los pasos.

El intendente de El Soberbio, Roque Sobosiski dijo que sería gravísimo habilitar el paso fronterizo con el Brasil porque en las ciudades cercanas hay más de 100 casos detectados de COVID-19. “Desde mi punto de vista sería un peligro grandísimo habilitar el paso con el Brasil porque acá en Tres Pasos hay algo así como 50 casos de COVID-19. Después entre Esperanza do Soul, Derrugadas, Tiradentes y Crisiumal estamos hablando de otros 50 casos más. O sea unos 100 casos acá a la redonda”.

Aclaró que “abrir la frontera para tener contacto con Tres Pasos que tiene 50 casos sería un peligro inminente”.

En caso de que avance algún pedido de liberar el paso fronterizo Sobosiski dijo que se van a oponer. “Nosotros nos vamos a oponer. En ningún momento hasta ahora elevamos el pedido de abrir el puerto porque lo vemos como negativo y también es la opinión del Consejo de Emergencia Sanitaria va en esa línea, de todos sus miembros”.

 

En Bernardo de Irigoyen

El alcalde de Bernardo de Irigoyen, Guillermo Fernández aseguró que hay una presión por parte de los empresarios brasileños que quieren vender en Argentina y presionan a sus autoridades para que abran la frontera.

“Nosotros tuvimos una reunión entre los tres intendentes que pertenecemos al CIF (Consorcio Intermunicipal de la Frontera) Bernardo de Irigoyen y las dos ciudades brasileñas que están del otro lado de la frontera Barracão y Dionísio Cerqueira. Ellos transmitieron el pedido de su gente. Yo les advertí que recién estamos entrando en los meses más fríos del año y que los Gobiernos nacional y provincial están estudiando este tema. Nosotros tomamos las directivas de nuestro Gobernador y él tiene a sus ministros de Salud y de Gobierno que son los que analizan esos temas”.

Luego recalcó que en las dos ciudades del otro lado de la frontera Barracão y Dionísio Cerqueira hay tres casos de COVID-19. “Acá del otro lado no hay muchos casos. En Dionísio Cerqueira no hay casos y en Barracão sí hay tres casos. Un caso vino por transporte de otros puntos de Brasil. Otro de los casos es de una persona que estaba trabajando en Río de Janeiro y vino a su casa y trajo el virus, el tercero es el hijo del segundo caso. Las dos ciudades del otro lado lo tienen bastante controlado”, aseguró Fernández.

Más adelante fue enfático cuando se refirió a la posibilidad de apertura de la frontera. “El Intendente de Irigoyen no está de acuerdo con que se abra la frontera porque queremos ver qué va a pasar en junio y julio que son los meses más fríos del año. Tenemos un Comité de Crisis y no se toma ninguna decisión sin el consentimiento de sus integrantes. Los misioneros tenemos que ver cómo superamos estos meses más fríos que son los más difíciles y sabemos que a estos bichitos les gusta más el frío. Y si con la llegada de la primavera esto está bajo control, las autoridades nacionales van a decidir si se puede abrir la aduana para el comercio regional y local”, dijo.

Explicó además que están “trabajando en conjunto con las dos ciudades brasileñas en la prevención. Pero es el empresariado que tiene la esperanza que esto se va a abrir. Los empresarios brasileños quieren que se abra la frontera porque quieren vender. Tenemos que esperar estos meses de frío y después analizar con las autoridades correspondientes e ir trabajando en el armando de un protocolo para ese fin”, aseguró el alcalde.

Agregó que “nosotros estamos trabajando en conjunto con las autoridades nacionales y provinciales. Como intendente, tengo que cuidar a mi ciudad y a mi gente. Que este virus no llegue. Después que pasen estos meses de frío, seguro que se va a evaluar. Se va a tener que presentar un protocolo como corresponde y se va a evaluar si se puede abrir y cuando. Eso no depende de mí. Yo no quiero abrir el paso fronterizo, pero esa decisión la deben tomar las autoridades nacionales y provinciales. La decisión que tomen la voy a acompañar. Estamos hablando de la salud de la población en general”, indicó.

 

Panambí

Por su parte, Rosendo Funch, intendente de Panambí contó que la balsa que une su localidad con Brasil “permanece cerrada, aunque la bajante del río se puede pasar caminando. Tenemos a Prefectura, 60 efectivos, controlando la frontera, pero no pueden hacerlo por el río, también está Gendarmería y por supuesto la Policía de la Provincia”, dijo. Agregó que “por el momento no queremos que se habilite la frontera, hay temor en la población porque todo el esfuerzo de cuidarnos puede desaparecer por una persona que ingrese contagiada”. Dijo también que hay preocupación por los pasos clandestinos.

 

“Falta personal para el control”

En San Antonio, los pasos no habilitados también son un problema. La frontera está cerrada desde que el decreto presidencial lo ordenó, pero los intendentes lidian con los controles. En el caso de San Antonio, el intendente Fausto Rojas, contó a PRIMERA EDICIÓN cómo están trabajando.

“Estamos a media máquina por el tema de la pandemia, se autorizaron algunas cosas, como los horarios comerciales y los paseos, pero el tema con la frontera con Brasil es medio complicado, está cerrada la frontera, nosotros tenemos enfrente a Santo Antonio, está cerrado, pero entre comillas, este municipio siempre dependió de Brasil incluso con trabajo. Tratamos que la gente no cruce, pero hay tantos pasos clandestinos que es casi imposible controlarlos todos, seguimos trabajando, concientizando, el pueblo de San Antonio sabe cómo cuidarse, hacemos lo que está a nuestro alcance, pero nos hace falta más personal para el control de frontera, tenemos unos 13 kilómetros para controlar y la mayoría son pasos donde, como el agua está baja, pasan caminando”, contó.

 

“No hay posibilidad de abrir el paso”

Comandante Andresito es otra de las localidades que tiene frontera con Brasil y que constantemente luchan con los pasos clandestinos, con el ingreso y egreso de personas del vecino país que podría terminar complicando los esfuerzos de los misioneros de ese punto de la provincia.

El intendente de Comandante Andresito, Bruno Beck indicó que la gente pasa la frontera por pasos no habilitados. “Acá hay mucha gente que cobra su jubilación en el Brasil y pasa por donde no debe. Muchos tienen doble nacionalidad y tienen la jubilación en el otro lado y van todos los meses a cobrar allá. Hay un descontrol en la frontera y encima que el río está bajo en dos saltos están del otro lado. No hay personal suficiente de Gendarmería para cuidar y controlar eso”, dijo preocupado.

Con respecto a la posibilidad de permitir el paso con el Brasil dijo que no van a permitir que se concrete.
“No hay ninguna posibilidad de abrir el paso con el Brasil. Hay caso acá en frente en la ciudad de Capanema (está a 20 kilómetros de la frontera). No queremos que se abra la frontera. El virus nos va a entrar por ahí y con nuestra gente. Nuestra gente es la que nos va a traer”.

Luego recalcó que están trabajando con el Comité de Crisis y es una decisión en conjunto con sus integrantes. “Estamos trabajando en conjunto con el Comité de Crisis y estamos en contra de abrir la frontera. Tenemos que cuidar las fronteras porque el virus está en Capanema a 20 kilómetros de la frontera”. Andresito tiene un puente que lo une a Brasil.